Jueza Ana María PandoAna María Pando, uno de dos jueces de Miami-Dade que trabajan en Hialeah, está implicada en la investigación penal de un convicto de Broward.

El nombre de Pando fue mencionado varias veces en varias llamadas telefónicas grabadas en la Cárcel de Broward entre el convicto Arturo Godínez y su esposa. Un jurado de Broward halló culpable a Godínez de fraude y confabulación el 31 de octubre en un caso sobre venta de medicamentos falsos para tratar el sida y el cáncer a farmacias y personas. El día siguiente, Godínez sostuvo la primera de varias conversaciones sobre cómo reclutar a líderes influyentes que defendieran su liberación. Y Pando estaba entre ellos.
Pero los problemas de la jueza de Hialeah no terminan ahí.

Pando también ha sido acusada en audiencias judiciales de usar su influencia como jueza para ayudar al propietario de media docena de clínicas en litigios que ella manejó en varias ocasiones al año.
La Corte Suprema de la Florida advirtió a Pando hace 7 años que si se presentaba nuevamente ante el tribunal por una falta ética los magistrados considerarían aplicarle medidas “mucho más fuertes”.
Pando declinó discutir ambos temas en detalle, aunque insistió en que no ha hecho nada indebido en la investigación de Godínez.

“Hablé con la policía y hay una investigación pendiente”, afirmó la jueza. “Así que sería indebido de mi parte entrar en más detalles”.

Pando dijo que Godínez y su padre tienen un amigo común y que Godínez se tropezó con ella una vez antes de ser declarado culpable, en Caffe Abbracci, un restaurante de Coral Gables que ella frecuenta. “El hombre me vio allí y sabe que soy jueza”, comentó. “No puedo hacer nada sobre eso… El hombre estaba en prisión, desesperado. Si usted me pregunta quién fue el juez que llevó el juicio, no lo sé. No tengo la menor idea.” Calificando a Godínez de un “delincuente loco”, agregó: “El puede decir lo que quiera desde la cárcel. Está desesperado”.

“Todo lo que usted necesita saber”, agregó, “es que ahí no hay nada. El estaba en prisión y mencionó a muchas personas que podían ayudarlo con la sentencia. Y da la casualidad que yo fui uno de esos nombres”.
Sin embargo, los registros sugieren que Pando puede haber sido más que un nombre mencionado en las conversaciones telefónicas.
A partir del primero de noviembre, 24 horas después de que un jurado de Broward lo declaró culpable, Godínez realizó varias llamadas telefónicas a su esposa, Judith, que fueron grabadas como parte de un sistema normal de supervisión. Las grabaciones, a las que The Miami Herald tuvo acceso sobre la base de la ley estatal de registros públicos, detallan los esfuerzos de Godínez para encontrar líderes comunitarios que pudieran “alegar a su favor” ante el juez que lo iba a sentenciar seis semanas después, Jeffrey Levenson, quien fue fiscal federal.
Judith Godínez le dijo a su esposo en una de las llamadas grabadas que se había programado una reunión entre Pando, el padre de la jueza, Esteban Bencomo, a quien en las conversaciones se refieren por su mote, “Papito”, y alguien a quien llaman sólo “El Leader”.

En una conversación, Judith Godínez le aseguró a su esposo que Pando estaba dispuesta a reunirse con representantes de la pareja, pero quería controlar quién asistiría. “Ella no se va a sentir cómoda hablando frente a mí, porque yo quería estar presente”, le dijo Judith Godínez a su esposo, aunque el “mí” podría haberse referido también a una amiga de la familia, llamada Martica. “Más tarde, veremos lo que ella dice, cómo puede ayudar”.
En varias de las llamadas grabadas Godínez discutió los esfuerzos de la pareja por asegurar la ayuda de Pando. Godínez incluso estaba escribiendo el guión que esperaba que Pando usara para acercarse al juez Levenson: “Estas personas son mis amigos y he observado el caso de cerca; creo que amerita que usted analice el caso en detalle”, indicó el primero de noviembre, refiriéndose a la solicitud de sus abogados de que Levenson declarara inocente a Godínez. “Con eso seguramente regreso a casa”.

No hay prueba de que Pando haya tratado siquiera de discutir el caso con Levenson, el juez del caso. Levenson declinó hablar sobre la investigación con un reportero de The Miami Herald. Pero Kathleen Pugh, administrador de tribunales de Broward, dijo que “hasta donde sabía, nadie lo contactó [a Levenson]”.

Eunice Sigler, portavoz de los tribunales de Miami-Dade, afirmó que Pando no reportó ningún contacto indebido por parte de amigos de Godínez con el magistrado Joel Brown o los jueces administrativos de lo civil del Condado.
Godínez operaba dos de las mayores instalaciones de vida asistida del sur de la Florida antes del fallo de culpabilidad el 31 de octubre, y las llamadas grabadas sugieren que es posible que todavía controle esas instalaciones, así como un tercer asilo ALF que dice haber vendido hace años. Los fiscales dijeron que Godínez era parte de una red que vendía medicamentos diluidos y del mercado negro a farmacias, que entonces se las vendían a pacientes. Levenson lo sentenció a 9 años de prisión el 14 de diciembre.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*