Venezolanos en El ArepazoCon desbordantes gritos de “¡Viva Venezuela libre!”, “¡Elecciones, elecciones!” y ondeando banderas tricolores, centenares de inmigrantes venezolanos, activistas comunitarios y líderes políticos salieron a las calles del sur de la Florida para exigir respeto al orden constitucional en ese país sudamericano y que se convoque a nuevos comicios presidenciales, tras conocerse la muerte de Hugo Chávez .

Dirigiéndose espontáneamente a un grupo de exiliados congregados en Doral, la ex presidenta del Consejo de la Judicatura de Venezuela y asilada en Miami, Gisela Parra, hizo un llamado para que los venezolanos se mantengan unidos y prevalezca el sistema democrático.

“Hay que seguir luchando como nunca para que haya elecciones libres en nuestro país”, dijo Parra. “Esta es la lucha por la libertad de nuestra querida Venezuela”.

El secretario del capítulo en Miami de la Mesa de Unidad Democrática, Pedro Mena, pidió a viva voz al gobierno venezolano a que convoque nuevas elecciones en los próximos 30 días.

“Hay que convocar a elecciones porque es la única forma de garantizar la estabilidad del país”, manifestó Mena. “Para que esto ocurra es importante que las Fuerzas Armadas asuman su rol de defender a todos los venezolanos de las posibles acciones violentas de los grupos paramilitares”.

El alcalde de Doral, Luigi Boria, sostuvo que la muerte de Chávez puede significar el inicio de un cambio que requiere la unión de todas las fuerzas políticas en Venezuela.

“Para restablecer la libertad y justicia en Venezuela necesitamos de la paz y la reconciliación de nuestra gente”, dijo Boria, quien es el primer venezolano en ser electo alcalde en Florida.

En Weston, otra ciudad con una gran concentración de venezolanos, las celebraciones tampoco se hicieron esperar aunque algunas personas expresaron cierto pesimismo.

“Perdí familia y negocios y por eso emigré. Aún no pienso volver porque el daño hecho por Chávez tomará años en reparar”, dijo Fernando Rodríguez, un caraqueño de 51 años que vive en Weston desde el 2010.

Marisela Pagés, de 54 años, recordó el dolor causado por el gobierno de Chávez, “principalmente la separación de la familia”, pero expresó su optimismo de que “si nos unimos, podemos retomar la nueva Venezuela”.

De cierta manera, las celebraciones en Doral horas después de que se diera a conocer la noticia sobre la muerte de Chávez eran familiares. Hace cinco meses, la comunidad venezolana en Doral se había reunido con entusiasmo desde la víspera de las elecciones presidenciales en su país natal con la expectativa de que Chávez fuera derrotado en las urnas.

Sin embargo, esa fiesta terminó abruptamente cuando se anunciaron los resultados en una enorme pantalla en el estacionamiento del restaurante, El Arepazo, donde suelen reunirse los venezolanos exiliados. El candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski, había perdido las elecciones.

“Venía oyendo [las noticias] desde el mediodía, y pensé que en cualquier momento lo decían”, dijo Gisela Falcón, una caraqueña que se encuentra de visita en Miami.

Al escuchar las noticias en la televisión, Falcón despertó a su nieta, Cristina Moreno, quien estudia en Gainesville pero que se encontraba en Miami el martes.

“Estoy tan contenta de estar aquí hoy”, dijo Moreno, de 23 años. “Quería estar en Miami para celebrar. No para celebrar la muerte, pero para celebrar la democracia, la esperanza de una Venezuela libre”.

Por horas, un grupo de jóvenes con banderas venezolanas gritaron al lado de la calle 58 del noroeste, animando a los choferes que pasaban por el restaurante a tocar sus bocinas. Cientos de venezolanos del exilio llegaron al lugar. Algunos gritaban “que se queme en el infierno”, pero otros aseguraban que no celebraban la muerte de un ser humano.

“Yo celebro la justicia divina”, dijo Audrey Bello, de 56 años. “Yo celebro lo que Dios ha decidido. Pero mucha gente sufrió por él”.

José Colina, director general de la organización Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX), dijo que la muerte de Chávez no significa que el exilio haya terminado. Dijo que ahora, la oposición necesita exigir que se realicen elecciones transparentes y honestas.

“Que se respete la voluntad de todos los venezolanos”, dijo Colina, quien agregó que teme los próximos pasos del liderazgo del gobierno actual. “Ahora comienza una nueva etapa mucho más radical y más dura. El exilio no ha terminado”.

En el restaurante Arepazo 2, en la calle 36 del noroeste y la avenida 79, los venezolanos destapaban botellas de champaña y resaltaban el sacrificio de los jóvenes estudiantes en Venezuela.

“La presión de ellos ha sido fundamental para exigirle al gobierno que diga la verdad sobre el estado de salud de Chávez”, dijo Jesús Fasanaro, quien acudió desde Weston a Doral para participar en la masiva concentración.

Y los cubanos también se sumaron a la celebración, en uno de sus puntos tradicionales de reunión, el Restaurant Versailles de la Calle Ocho.

“Me dijeron que en el Versailles estaban celebrando y pues me vine para acá para celebrar con mis hermanos cubanos”, dijo Cornelia Pereira, una venezolana que vive en Coconut Grove desde hace cinco años. (El Nuevo Herald)

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