**La felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace

Carlos Dorado En la pensión donde vivía con mis padres, sobrevivíamos al aburrimiento, jugando cartas. Seguramente, porque era el pasatiempos más barato del mundo.

Después de varias partidas, como que me ponía fastidioso, ya que mi mama, me solía decir: “eres infeliz, porque no te das cuenta de que eres feliz”. “La felicidad no existe Carlos, sólo existe el ser feliz cada día, y el tener un trabajo que uno lo disfrute, comida en la mesa, un techo, buena salud y gente a quien querer y que te quieran. “Es más que suficiente”, me solía decir mi padre; y siempre remataba con la frase: “ser completamente felices es imposible, porque todas las cosas que dan felicidad pasan tarde o temprano, incluyendo la vida misma”.

Envidiamos a los demás, porque pensamos que tienen esto o aquello que nosotros no tenemos, y que por eso son más felices que nosotros. Nos concentramos en lo que tienen los otros; olvidándonos de apreciar lo que tenemos nosotros. Y comenzamos a medir nuestra vida, por lo que precisamente no tenemos, queriendo cada día más; y lo queremos ya. La satisfacción instantánea marca nuestra existencia, sin saber que por ser instantáneas, son pasajeras y muy perecederas.

En el budismo, el deseo se considera la causa de todo sufrimiento, y argumentan que si eliminas el deseo, eliminas el sufrimiento y realizas la felicidad. Sin embargo en Occidente, no satisfacer un deseo, conduce al sufrimiento y nos crea una gran infelicidad.

Recuerdo haber leído una anécdota que decía que mientras Diógenes tomaba el sol, se le acercó Alejandro Magno; y le dijo: “pídeme lo que quieras y te será concedido”, a lo que el gran filósofo, después de meditar un rato acerca del ofrecimiento, respondió: “hazte a un lado, que me estas tapando el sol”. No quería otra cosa.

Quizás llegar a los extremos de Matthieu Richard, sea muy difícil y extremista; de hecho, en el estudio que efectuó la Universidad de Wisconsin, lo consideró el hombre más feliz de la tierra. Este famoso biólogo molecular decidió abandonar su profesión, convertirse al budismo, y vivir en una choza en el Tíbet, sin ningún tipo de apego material.

¿Dónde está la felicidad? Aristóteles decía que estaba en educar los deseos, igual que se educa la sensibilidad, la razón o la conducta. Mis padres me decían que la felicidad está en llevar la vida con moderación y disciplina, tratando de superarse constantemente, sin dejarse atrapar por la codicia y la envidia. Oscar Wilde, fue un poco más allá y dijo “ten cuidado con lo que deseas, porque se puede convertir en realidad”. Yo creo firmemente, en que parte del secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.

¿Venezolano, eres feliz?, quizás algunos emails de mis lectores me ayuden a aclarar esta duda; si es así, se lo contaré en otro artículo.

cdoradof@hotmail.com

 

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