Como si de un combate de boxeo se tratara, la relación entre el presidente Juan Manuel Santos y el exmandatario Álvaro Uribe se puede relatar por asaltos. El mandatario ha mantenido una estrategia defensiva, cubriéndose con los brazos bien arriba y sin lanzar ningún golpe. Desde la otra esquina, Uribe avanza con sus ataques, casi todos golpes de derecha que buscan minar la defensa de Santos. 
 
Primer asalto: los hombres del presidente
 
El gabinete nombrado por el presidente después de su posesión fue el primer motivo de discordia con su antecesor. El expresidente Álvaro Uribe mostró su inconformismo, especialmente contra tres de ellos: Germán Vargas Lleras, ministro del interior; Juan Camilo Restrepo, ministro de agricultura, y, meses más tarde, Rafael Pardo, ministro de trabajo. Estos se caracterizaron por figurar entre los opositores más fuertes a la administración de Uribe.
 
Las palabras más duras de Uribe fueron dirigidas contra Pardo, el exdirector del partido liberal, señalando que se trataba de una señal de “hostilidad” contra el uribismo. “Las acciones del Gobierno son hipócritas y carecen de fervor popular, por lo cual es una señal de hostilidad nombrar a Rafael Pardo como Ministro de Trabajo”, aseveró Uribe.
 
Segundo asalto: la desmoralización de las tropas
 
Los días previos al ataque adelantado por el Ejército y que terminaría con la vida del jefe máximo de las FARC, ‘Alfonso Cano’, el expresidente lanzaba críticas hacia la presidencia, expresando su preocupación por el deterioro del orden público y de la seguridad interna.
 
Según Uribe, la política de seguridad que continuaba el gobierno de Santos daba muestra de deterioros y lo atribuía a “la desmotivación” de las tropas por una supuesta falta de estímulos y apoyo a su labor. “Entonces a nosotros nos toca hacer la campaña con un gobierno que da señales de hostilidad”, decía el antiguo jefe del presidente Santos.
 
Tercer asalto: “gobierno de anuncios”
 
Días después de que se conociera un sondeo con resultados favorables a la imagen de Santos, Uribe arremetía contra la administración asegurando que no tenía el respaldo del pueblo. “No despierta fervor popular. Sin embargo, gracias a todos los trabajadores de la U y la credibilidad de la opinión, hay un resultado que ustedes mismos están viendo”, dijo. Y fue más allá, afirmando que “hay una preocupación creciente en la ciudadanía por un gobierno lejano, por un gobierno inactivo, por un gobierno de anuncios”.
 
Las palabras de Uribe tuvieron eco en el senador Juan Carlos Vélez, reconocido uribista quien reclamó más respaldo de su partido en esta postura y advirtió que “la U tiene que actuar conforme a su pensamiento político, apoyarlo más, respaldarlo más (a Uribe), por eso es necesario tener un dialogo urgente de la bancada con el expresidente, porque hay muchos temas como los nuevos ministerios, el reconocimiento del conflicto, el nombramiento reciente de Rafael Pardo en el ministerio del Trabajo, que lo tienen mortificado y el partido debería escucharlo”.
 
Cuarto asalto: ley de Víctimas
 
Días antes de que la Ley de Víctimas, considerada uno de los proyectos bandera del gobierno de Santos, fuera aprobada con amplia mayoría en la plenaria del Senado, el expresidente lanzaba una contrapropuesta al texto que buscaba varias modificaciones.
 
Entre los cambios propuestos se buscaba dejar fuera de la norma los crímenes perpetrados por agentes del stado como las muertes y desapariciones forzadas o los falsos positivos ocurridos durante su gobierno.
 
Quinto asalto: reconocimiento del conflicto
 
Después de que Santos reconoció la existencia del conflicto armado en Colombia, Álvaro Uribe mostró su desacuerdo. “Se está dando una señal sumamente grave. El reconocimiento del conflicto es el principio de reconocimiento de legitimidad de los grupos armados”, dijo el exmandatario.
 
Por medio de una carta, Uribe le pedía formalmente al presidente que desistiera de reconocer la existencia de un conflicto armado interno en Colombia. En la carta se cuestiona que se pudiera hablar de conflicto interno, al aseverar que las guerrillas se financian con el narcotráfico y cometen atentados.
 
Sexto asalto: contra el nuevo mejor amigo
 
Uno de los episodios más críticos ocurrió durante el mes de noviembre del 2011 cuando en vísperas de un nuevo encuentro entre Santos y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se divulgaron las palabras entre Álvaro Uribe y algunos candidatos de la oposición venezolana.
 
“Dicen que el presidente Santos va para Venezuela el 28, por qué no producen un manifiesto en los días anteriores al encuentro diciendo eso: presidente Santos, estamos desconcertados ¿cómo les da más peso a 800 millones de dólares o a 400 que a los valores democráticos? Los valores democráticos no tienen precio”, propuso Uribe Vélez.
 
El expresidente indicó a la oposición que deberían hacer un pronunciamiento público. “Llevamos casi año y medio en esto y no ha habido un pronunciamiento público, entonces sería muy importante y ahí mismo le hago eco por supuesto, queridos amigos”.

Uribe, tras manifestar su preocupación por las acciones del gobierno de Colombia frente al de Venezuela, hizo énfasis en que si “estuviera hoy en plaza pública, diría: El chavismo no le va a creer al presidente Santos porque el chavismo, los marxistas, son sabios para saber cómo utilizan a la gente sin creer. Cómo ponen sus adversarios al servicio de su causa, cómo vuelven a la gente por algún interés idiota útil”.
 
Séptimo asalto: reforma a la justicia
 
La reforma a la justicia también fue un caballo de batalla entre Uribe y Santos. Este asunto provocó que el exmandatario le enviara un mensaje al Partido de ‘la U’ para que se opusiera a este proyecto, prioridad del gobierno de Santos.
 
Su principal oposición era contra la iniciativa de prohibir la posibilidad de elegir a condenados, con la excepción de delitos políticos u homicidio culposo. “No hay razón para convertir asesinos y secuestradores en candidatos de elección popular”, dijo Uribe.
 
Octavo asalto: los actos de corrupción
 
Los escándalos que envolvieron a la Dirección de Estupefacientes, la salud pública, el DAS y las grandes contrataciones dejaron entrever que muchos de esos casos venían de la administración pasada, lo que no hizo esperar la respuesta del exmandatario. “A mí lo que me preocupa es que el gobierno del presidente Santos, en su legítimo derecho de perseguir la corrupción, haga unos shows publicitarios que parecen más escándalos periodísticos que labores de la administración”.
 
Uribe se defendió de la posible permisividad que habría tenido él en algunos de estos casos de corrupción y dijo que “un gobierno corrupto no deja una buena herencia y nosotros dejamos una muy buena herencia”, argumentó para defender su gestión. Pero de la defensa, Uribe pasó al ataque y dijo que “ojalá” los casos de corrupción que denunció el gobierno, “no se le conviertan en falsos positivos”.
 
Noveno asalto: la defensa de sus escuderos
 
A lo largo del 2011, el país conoció varios procesos que se adelantaron contra algunos funcionarios del gobierno de Uribe, algunos muy cercanos a él. El expresidente salió en defensa de Bernardo Moreno, exsecretario de presidencia; María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS, y Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura.
 
En relación con Moreno, Uribe dijo sentirse “profundamente adolorido por la medida de aseguramiento contra Bernardo Moreno. Expreso que es inaceptable que se prive de la libertad a un ciudadano al acusarlo de obstruir la justicia por el hecho de defender su honra”.
 
En referencia a la exdirectora del DAS, dijo que ella estaba siendo víctima de “presiones” de parte de “organizaciones colombianas que no han aclarado sus vínculos con la guerrilla y han engañado al Estado con falsas víctimas como los casos de Mapiripan, las Pavas y las inexistentes fosas comunes de la Macarena”. Esta señora es objetivo de venganza de criminales que fueron combatidos por el anterior gobierno de Colombia”, afirmó Uribe. 
 
El caso de Andrés Felipe Arias no fue la excepción y su defensa salió después de que en julio del 2011 se conoció la orden para el ingreso a prisión del exministro de Agricultura, por su presunta responsabilidad en la asignación de subsidios no reembolsables a acaudalados hacendados a través del programa de Agro Ingreso Seguro (AIS).
 
Uribe defendió la honestidad de Arias y dijo sentir “profundo dolor por la llevada a la cárcel del exministro Andrés Arias reitero mi convicción de su transparencia. No robó”.
 
Décimo asalto: persecución política
 
El más reciente golpe de esta contienda llegó este lunes a través de una carta. En ella Uribe rechazaba la idea de que el Estado se declarara víctima de la presunta falsa desmovilización del frente Cacica La Gaitana de las FARC.
 
“La decisión de la Presidencia avala, sin análisis, la determinación de formular la imputación, con lo cual se transmite el mensaje de estar de acuerdo con la Fiscalía en contra del doctor Restrepo y de los integrantes del Ejército, que a su vez se convierte en una presión a los jueces para aceptar la imputación, encarcelar y condenar a estas personas”, asegura el expresidente en la misiva.
 
Uribe fue más allá y arremetió contra el ministro del interior, Germán Vargas Lleras, y escribió en su cuenta de Twitter que era el “coautor de la persecución política y cómplice de la venganza criminal. Además cínicos”. (Semana.com)

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