Después de un siglo que incluyó dos investigaciones importantes del gobierno e innumerables libros y películas, todavía estamos debatiendo lo que realmente causó que el Titanic golpease un iceberg y se hundiese en una noche fría y nítida como el cristal.
Tal vez haya algo más que insensatez y arrogancia humanas. Tal vez se pueda culpar a las raras condiciones atmosféricas que causaron un espejismo o, todavía más inusual, un suceso astronómico que envió icebergs a las rutas de navegación. Estas son dos de las teorías más nuevas que proponen un escritor y un equipo de astrónomos.
El esfuerzo para encontrar las causas naturales que puedan haber contribuido al hundimiento, no obstante, también podría ser la búsqueda de una excusa, cualquier cosa que evite darnos una mirada crítica, dicen expertos e historiadores del Titanic.
Las nuevas teorías e investigaciones son importantes “pero la base de lo que ocurrió es que ellos ignoraron las advertencias y chocaron contra el iceberg porque iban demasiado rápido”, dijo James Delgado, director de herencia marítima de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.
En el mes que se conmemoran 100 años del hundimiento del gran buque, el interés por todas las cosas del Titanic avanza a todo vapor.
Una de las nuevas teorías dice que el barco pudo ser víctima de un espejismo similar al que la gente ve en el desierto. Es la idea de Tim Maltin, un historiador que ha escrito tres libros sobre el Titanic. El más reciente, uno electrónico titulado “Una noche muy engañosa”, enfatiza cómo la atmósfera pudo engañar a la tripulación esa noche despejada.
“No hay error humano inevitable”, dijo Maltin en entrevista telefónica desde Londres. “Sólo se trata de cambios en la densidad del aire”.
Era una bella y despejada noche, y por un par de días, estuvo ocurriendo algo extraño en el aire sobre el Atlántico Norte que fue reportado por todo tipo de embarcaciones, incluyendo la tripulación del Titanic, dijo Maltin.
El inusual aire frío del mar hizo que la luz se inclinara anormalmente, agregó Maltin. William McMaster Murdoch, primer oficial en el Titanic, vio “como una bruma en el horizonte y que el iceberg salió de la neblina”, relató Maltin, citando el testimonio del segundo oficial, quien sobrevivió.
Otros barcos, incluyendo los que recibieron a los sobrevivientes, reportaron escenarios similares y haber tenido problemas navegando entre los icebergs.
Meteorólogos británicos monitorearon el lugar en busca de inversiones térmicas inusuales y señalaron que 60% de las veces que verificaron, estuvieron presentes dichas inversiones, dijo Maltin.
Las mismas inversiones pudieron hacer que los cohetes de rescate del Titanic parecer más bajos, dando a un barco de rescate la impresión de que el Titanic era más pequeño y que estaba más lejos, dijo Maltin.
Los físicos Donald Olson y Russell Doescher, de la Universidad Estatal de Texas, tienen otra teoría que publicaron en la revista Sky&Telescope y que encaja bien en la de Maltin.
Olson, quien frecuentemente presenta rarezas astronómicas relacionadas con sucesos históricos, dijo que unos meses antes la Luna, el Sol y la Tierra se alinearon en una forma que aumentó la fuerza de las mareas. El planeta estaba más cerca de la Luna de lo que había estado en 1.400 años.
Ellos basaron su trabajo en registros históricos y astronómicos, y en la investigación realizada en 1978 por un funcionario estadounidense experto en mareas. Titanic Las inusuales mareas hicieron que los glaciares soltaran grandes témpanos de hielo de Groenlandia. Estos icebergs que se dirigían hacia el sur se detuvieron cerca de Labrador y Terranova, pero luego volvieron a moverse hacia el sur, flotando hacia las rutas de navegación justo a tiempo para recibir al Titanic, según la teoría de los astrónomos. Maltin opina que los icebergs también aportaron un río serpenteante de aguas heladas que magnificó el efecto de espejismo.
Las mareas y los espejismos pudieron ocurrir, pero es una teoría que “se olvida del buque”, dijo Lee Clarke, experto en desastres en la Universidad Rutgers y autor del libro “Los peores casos”.
“Los hechos básicos del Titanic no están en duda: el barco iba demasiado rápido en aguas peligrosas”, añadió Clarke. Si se hubiera detenido en la noche por el hielo como lo hizo el británico Californian, “no hubieran importado las mareas ni los espejismos”.
El 14 de abril de 1912, el día que golpeó el iceberg, el Titanic recibió siete advertencias de fuerte presencia de hielo, incluida una del Californian menos de una hora antes de la fatal colisión. En mensaje decía: “Estamos detenidos y rodeados de hielo”. El Titanic respondió diciendo “Silencio. Estamos ocupados”.
Clarke indicó que las personas siguen buscando más causas “porque si es Dios o la naturaleza, entonces nos desentendemos moralmente y en los hechos”.
Charles Perrow, experto en desastres en Yale, encuentra plausible la idea del espejismo, en especial porque el aire frío suele ser engañoso, como sucedió en un accidente de avión en 1979 en la Antártica, donde primero se dijo que había sido error del piloto.
Steven Biel, autor de “Se hunde la vieja canoa: una historia cultural del desastre del Titanic”, justifica la investigación por otras razones.
“Hay algo de atractivo en ganar control de forma retrospectiva en un suceso que en el centro se enfoca en la incertidumbre, la eventualidad y falta de control”, opinó. (AP)

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