Un lamentable accidente ocurrió en los Evarglades cuando un caiman le arrancó la mano a guía de nombre Wallace “Captain Wally” Weatherholt durante un paseo turístico en el suroeste de la Florida.

La mano izquierda de “Captain Wally”  fue arrancada de una mordida por un caimán, al que las autoridades encontraron posteriormente, mataron y abrieron en canal en las afueras del parque nacional. En el interior del vientre del reptil estaba la mano cercenada de la víctima.

 Weatherholt, de 63 años, y su mano, fueron llevados a un hospital cercano en Naples, donde los médicos se mostraron optimistas con la condición de la parte cercenada. Desde allí, el nativo de Naples fue trasladado al Hospital General de Tampa, donde un equipo médico está tratando de reimplantarle la mano.

Glenn Smith, gerente de Captain Doug’s Small Airboat Tours, en Everglades City, indicó que su guía de excursiones estaba “de buen ánimo”.

“La empresa hace todo lo posible para ayudar a Wally”, declaró. “Es un incidente desafortunado”.

Tan pronto como la llamada de emergencia entró, a las 3:47 p.m. del martes, agentes de Flora y Fauna de la Florida se apresuraron a prestar ayuda, explicó la portavoz Carli Segelson. Los testigos ayudaron a localizar al caimán. No pasó mucho tiempo antes de que el reptil fuera capturado.

Los funcionarios de flora y fauna sospechan que el animal atacó porque había sido alimentado por el guía o alguna otra persona.

“Es peligroso e ilegal alimentar a un caimán”, dijo Segelson. “Cuando los caimanes son alimentados, superan su miedo natural a los seres humanos y pueden aprender a asociar a las personas con alimentos”. El Hospital General de Tampa no proporcionó detalles sobre el estado de Weatherholt.

Los caimanes —que viven en pantanos, lagos, ríos y humedales— se encuentran en los 67 condados de la Florida. Las mordeduras a los humanos son comunes. Desde 1948, ha habido un promedio de cinco mordeduras no provocadas al año en todo el estado.

A los caimanes les gusta tragarse entera una parte de su comida. Los biólogos dicen que sus dientes, a pesar de verse tan amenazadores, simplemente no están hechos para masticar. (El Nuevo Herald)

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