Tragedia en HialeahArrodillados, dos rehenes clamaban por sus vidas mientras un hombre armado les apuntaba en la cabeza y permanecía atrincherado en un apartamento de un populoso edificio de Hialeah tras matar a otras seis personas, informó el sábado una fuente policial a El Nuevo Herald.

El sujeto estaba siendo filmado con la indefensa pareja con una diminuta cámara de un robot del escuadrón táctico de Miami-Dade, reveló la fuente policial que pidió no ser identificada.

Alrededor de la 1 a.m. del sábado, los equipos tácticos de la policía de Hialeah apoyados por fuerzas combinadas y de francotiradores de la policía condal, Miami Beach y Sweetwater mataron al violento sujeto.

Vecinos indicaron que el autor de los disparos vivía en el apartamento 408 del edificio con su madre.

De acuerdo con los registros de votantes del condado, en ese apartamento residen Pedro Vargas, de 42 años, y Esperanza Patterson, de 83 años. La lista de inquilinos en el vestíbulo del edificio también confirma que Patterson vive en esa dirección, aunque una vecina dijo que jamás se veía a la mujer.

“El era un cubano, una gente solitaria”, dijo Gerardo Peraza, quien vive en el primer piso del edificio. “Alto, fuerte, blanco”, agregó.

El supuesto asesino no solía hablar con los vecinos; de hecho una mujer que vive al lado dijo que ni sabía su nombre. La mujer, que no quiso ser identificada, dijo que el hombre – a quien describió como un cubano de unos 40 años – solía vestir ropa deportiva.

“Creo que trabajaba en un gimnasio aunque realmente nunca hablamos”, dijo la mujer. “Jamás se escuchó nada de ese apartamento”.

Luto en la ciudad

“Hoy es un día muy triste para Hialeah”, dijo con la voz entrecortada el alcalde Carlos Hernández a El Nuevo Herald. “Nunca habíamos pasado por una situación tan extrema, con tantas víctimas en un edificio con tantas personas indefensas y tantos otros obstáculos que la policía debía que superar. Parecía una película que ahora deja de luto a nuestra comunidad”.

Junto con la muerte de cinco personas en el restaurante Yoyito, en el 2010, es la mayor masacre que ocurre en Hialeah desde la década de los 90.

El alcalde ofreció sus condolencias a los familiares de las víctimas y agradeció a todos los departamentos de policía.

“Se usaron todos los medios en nuestras manos”, dijo Hernández. “Entre ellos un robot que permitió dar un mejor panorama de lo que ocurría dentro del apartamento para salvar las vidas de la pareja secuestrada”.

Lluvia de balas

La fuente policial agregó que varias de las seis víctimas murieron desangradas debido a que el sujeto disparó indiscriminadamente a los rescatistas y policías que llegaron a atender la emergencia en el edificio del 1485 de la calle 46 del oeste.

Edificio localizado en el 1485 West 46 calle de la ciudad de Hialeah  Entre los muertos figuran los esposos Italo Pisciotti, de 78 años, y Samira Pisciotti, de 68, quienes estaban a cargo de la administración del edificio. Ellos fallecieron baleados la noche del viernes, tras lo que parece haber sido una discusión relacionada con uno de los apartamentos de la unidad.

Vecinos indicaron que la pelea habría comenzado por humo o fuego dentro del apartamento del autor de los disparos, quien se molestó porque los Pisciottis insistían en llamar a la policía.

Mariano Arias, de 46 años y quien vive en uno de los apartamentos del segundo piso, dijo que oyó a la madre del pistolero gritarle a los Pisciottis: “¡Saquen a mi hijo del apartamento!” Momentos después, Arias oyó disparos. “Me tiré al suelo”, dijo.

Desde un balcón, el supuesto autor del crimen le disparó a los rescatistas que respondieron a la llamada de emergencia. Una de las balas mató a un hombre que paseaba con su hijo al otro lado de la calle 46, matándolo, según explicó el sargento de policía de Hialeah Eddie Rodríguez.

A continuación, el pistolero se metió en un apartamento del tercer piso tras dispararle a la cerradura y mató a los tres ocupantes: un hombre, una mujer y su hija adolescente que se escondía en el baño.

Luego prosiguió escaleras arriba y tomó dos rehenes en una unidad del quinto piso, manteniéndolos amenazados a punta de pistola hasta las 2 a.m., cuando los equipos de acción especial irrumpieron en el apartamento y mataron al pistolero.

Una tercera víctima del tiroteo fue encontrada posteriormente dentro del edificio, según información ofrecida por amigos y familiares que estaban en el lugar. El hombre fue identificado como Carlos Gavilanez, de 30 años, casado y con dos hijos. La víctima no tenía relación con los Pisciotti.

La hija de la pareja asesinada, Shamira Pisciotti, aseguró que escuchó alrededor de 15 disparos cerca de las 6:30 de la tarde del viernes y que vio a varios de los vecinos salir de sus apartamentos a ver lo que sucedía.

“Vi a mi mamá muerta. Ella murió al momento de recibir el disparo pero me parecía que mi papá aun estaba vivo. No pude ver más porque llegó la Policía y nos evacuó a todos. Yo escuché entre 15 y 20 disparos”, dijo Shamira en declaraciones a El Nuevo Herald.

“Ellos fueron a ver a un inquilino que había puesto una queja. Al parecer él fue el que hirió a mi papá y mi mamá”, agregó la joven.

La adolescente de 17 años que murió en el baño fue identificada como Cristina Pérez, estudiante de 17 años que trabajaba a tiempo parcial en una tienda de muebles del pulguero de Oppa Locka.

Sus compañeros de trabajo en Lyn’s Furniture estaba esperándola en la mañana del sábado, como todos los fines de semana, cuando recibieron el aviso de la muerte de Pérez.

“Era una niña super dulce, se desbarataba de amor por mis hijos”, dijo Catalina Vásquez, esposa de uno de los dependientes de Lyn’s Furniture.

Ivette Torre, otra de las dependientas, dijo que Cristina Pérez “era para mí una hija postiza. Estamos muy afectados con su muerte”.

Sigue la investigación

El área se encontraba acordonada por decenas de agentes de la policía, con el respaldo de oficiales del Condado Miami-Dade y unidades de bomberos que impedían el paso de autos y peatones a la zona mientras las autoridades realizaban la investigación e interrogaban a potenciales testigos.

El alcalde Hernández le dijo a El Nuevo Herald que la situación había sido tan crítica que a pesar de los esfuerzos para evacuar la zona varias personas habían quedado en los apartamentos cercanos a donde se había atrincherado el sujeto. Entre estas personas, detalló el alcalde, había dos muchachas que se refugiaron en el baño de un apartamento contiguo.

“Habían muchos factores de riesgo”, dijo Hernández. “No sólo eran los rehenes que estaban en peligro, sino otras personas indefensas que felizmente pudieron ser salvadas” (El Nuevo Herald)

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