Rodeado de sus partidiarios, amigos,  adversarios del pasado y mucho calor popular fue sepultado en el Cementerio del Este de Caracas el ex presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez.

Pérez, que falleció en diciembre en Miami, estuvo casi 10 meses en un mausoleo en Miami producto de una disputa familiar. Finalmente el martes sus restos llegaron al país y fue velado en la sede de su partido en capilla ardiente en el marco de una gran fervor popular de cientos de miles de personas que se acercaron a darle el ultimo adiós, al hombre que gobernó en dos oportunidades a Venezuela y soportó durante su larga trayectoria política, destieroos, exilios, persecusiones y hasta dos intentones golpistas lideradas por Hugo Chávez.

En una inusual congregación de la oposición venezolana en las calles de la capital, los adherentes acompañaron a pie el carro fúnebre que salió de la sede donde el exmandatario (1974-1979 y 1989-1993) celebró en vida sus victorias electorales con su partido Acción Democrática (AD), con destino la iglesia de Chiquinquirá.

“¡Volveremos, volveremos!”, corearon los simpatizantes de Pérez.

La familia de Pérez rechazó un funeral con honores oficiales, pero durante dos días organizó junto a Acción Democrática un homenaje público que concluyó con su cristiana sepultura en el Cementerio del Este de Caracas.

Reseña política

Durante su primer gobierno, Pérez nacionalizó el petróleo y abrió las puertas a una época de esplendor económico conocido como la “Venezuela saudita”.

Su segundo gobierno, sin embargo, fue ensombrecido por los hechos del “Caracazo”, la protesta social del 27 de febrero de 1989 contra un paquete oficial de medidas económicas que fue reprimida fuertemente y dejó 276 muertos.

En su segundo gobierno, además, Pérez enfrentó dos intentos de golpe de Estado, el primero de ellos el 4 de febrero de 1992, que lideró el entonces teniente coronel Hugo Chávez.

Tras superar otra intentona golpista en noviembre de ese año, Pérez fue destituido en 1993 para enfrentar un juicio por malversación y peculado, por el que fue condenado a dos años y cuatro meses de prisión.

En 1999, en libertad, se trasladó a República Dominicana y luego a Estados Unidos para evitar un nuevo juicio.

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