El Congreso reinsertó a Estados Unidos en el camino de la liberalización comercial con la aprobación de los largamente esperados tratados de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur en medio de augurios de que los acuerdos ayudarán a crear nuevos empleos, muchos de ellos en el sur de Florida.

Se estima que el presidente Barack Obama firme los tratados comerciales en los próximos días.

Los acuerdos, cuya aprobación se mantuvo en limbo por más de cuatro años, abrirían nuevos mercados para los exportadores estadounidenses y robustecerían a las compañías de Florida dedicadas al comercio exterior, cuya actividad es uno de los principales pilares económicos del estado.

“La aprobación hoy en la Cámara de los importantes Tratados de Libre Comercio (TLC) con nuestros aliados Colombia, Panamá y Corea del Sur crearán más empleos aquí en Estados Unidos, ampliarán las oportunidades económicas para empresas norteamericanas en estos países y fortalecerán nuestra cooperación con cada una de estas naciones”, aseguró la congresista republicana de la Florida Ileana Ros-Lehtinen.

“Estos acuerdos permitirán que compañías del sur de la Florida y alrededor del país puedan competir aun más con entidades extranjeras en esos países”, añadió la congresista.

Los tratados fueron aprobados en medio de intensos debates sobre las ventajas y desventajas de la apertura comercial.

Al final, el acuerdo con Colombia recibió 262 votos a favor frente a 167 votos en contra en la Cámara, mientras que el de Panamá fue aprobado por un margen de votación de 300 a 129 votos y el de Corea del Sur por 278-151.

En el Senado, el tratado con Colombia fue aprobado con 66 votos a favor y 33 en contra, mientras que el de Panamá y el de Corea fueron aprobados por una relación de 77 a 22 y 83 a 15, respectivamente.

Según los expertos en Washington, los tratados podrían ayudar a las empresas estadounidenses a aumentar sus exportaciones en más de $12,000 millones, la mayor parte de ellas dirigidas hacia su socio comercial asiático.

Con Colombia y Panamá los beneficios serán mucho más modestos para la totalidad de la economía estadounidense, pero serían de significativa importancia para la Florida.

Los acuerdos con ambos países latinoamericanos representan una última oportunidad de recuperar mercados para el sector agropecuario estadounidense, particularmente en Colombia, país que está orientando cada vez más sus compras de insumos primarios a Canadá, Brasil y Argentina.

Estos tres nuevos TLC fueron negociados y firmados originalmente por el anterior presidente George W. Bush, primero con Colombia, en el 2006, y al año siguiente con Panamá y Corea del Sur.

Los tratados de comercio eran esperados con interés en el sur de Florida, donde el sector dedicado a atender el comercio internacional (importaciones y exportaciones) tienen un importante papel dentro de la economía local.

“Es algo que necesita Miami en estos instantes”, comentó el profesor de Economía de la Universidad Internacional de Florida, Jorge Salazar.

El sur de Florida está posicionado para convertirse en el embudo para canalizar la mayor parte del intercambio comercial entre Colombia y Estados Unidos, debido a que cuenta con una infraestructura portuaria y ferroviaria que permite el transporte de productos a muy bajo costo hacia el norte y el centro del país, señaló.

Las exportaciones colombianas han crecido substancialmente en los últimos años, pasando de los $8,850 millones registrados en el 2005 a los casi $17,000 millones del año pasado.

Y en momentos en que el estado es golpeado por los efectos de la recesión, una mayor actividad entre las compañías que atienden el comercio exterior podría ayudar a reducir una tasa de desempleo que en agosto se encontraba en 10.7 por ciento, comentó Salazar.

De los tres pactos, el de Colombia es el que ha suscitado las mayores pugnas entre demócratas y republicanos, sobre todo por la situación de derechos humanos y laborales en ese país.

El TLC con Colombia fue suscrito en noviembre del 2006 pero los demócratas, presionados por los sindicatos, lo mandaron al congelador debido a preocupaciones sobre las condiciones laborales y de derechos humanos en ese país.

En abril pasado, el gobierno de Colombia suscribió un “plan de acción” en el que se comprometió a reforzar las protecciones laborales en ese país.

El incremento de las exportaciones colombianas se debió en parte a la ley estadounidense de Preferencias Arancelarias Andinas y de Erradicación de Drogas (ATPA, por su nombre en inglés), instrumento que eliminaba los aranceles para una lista de productos colombianos.

Pero el carácter temporal del instrumento, cuya vigencia dependía de periódicas revisiones, generaba un elemento de incertidumbre que desalentaba las inversiones en los sectores que beneficiaba.

“Eso ponía en ascuas tanto a los inversionistas como a los exportadores porque las personas que montaban negocios en Colombia para exportar a los Estados Unidos estaban siempre con la preocupación de que el momento en que se interrumpiera esa concesión unilateral americana, los negocios iban a ver seriamente afectados”, comentó desde Bogotá Camilo Reyes, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombo Americana.

La aprobación del TLC eliminaría ese elemento de incertidumbre que pesaba sobre el trato preferencial que recibían las exportaciones colombianas, lo que a su vez daría pie a una serie de inversiones dentro de estas industrias claves, dijo.

“Puede haber un efecto en las inversiones bastante importante, no solo porque Colombia va a tener capacidad de interactuar con la primera economía del mundo sino también porque genera mucha estabilidad en sectores que ya están probados, cuyos productos se sabe que tienen demanda en Estados Unidos, incluso cuando dependían de ese factor terriblemente incierto de la concesión unilateral”, añadió Reyes.

El acuerdo con Panamá también tiene previsto generar grandes beneficios para Florida. El país centroamericano muestra una de las más altas tasas de crecimiento económico de la región y las empresas estadounidenses actualmente enfrentan en ese país tasas arancelarias que van del 8 a más del 80 por ciento.

Con el acuerdo, el 87 por ciento de los productos estadounidenses exportados a ese país quedarán libres de aranceles.

Pero los beneficios para EEUU no sólo son económicos, sostuvo Ros-Lehtinen.

“Cada uno de estos acuerdos es con un importante aliado en regiones del mundo donde intereses estratégicos norteamericanos están bajo creciente presión de competidores, como China. Fortaleciendo nuestra cooperación con gobiernos democráticos en Colombia, Panamá y Corea del Sur, demostraremos nuestro compromiso a largo plazo en defender nuestros valores, prioridades e intereses”, expresó la congresista.

 

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