**Ocurrió lo previsible o la crónica de una muerte anunciada, para España era mejor perder que ganarle a Brasil, de lo contrario la plata olímpica se le haría esquiva y tan solo tendría oportunidad para luchar por el bronce. Si jugó para ganar o perdió para ganar es solo una secreto íntimo que pertenece a los integrantes del seleccionado íberico. La verdad, tarde a temprano, saldrá a flote. La historia nunca se equivoca.

¿España derrotada?España cayó contra Brasil, por 82-88, en el encuentro de la quinta y última jornada de la primera fase del torneo olímpico de baloncesto, disputada en el Basketball Arena del Parque Olímpico, y se enfrentará el próximo miércoles a Francia en el O2 en los cuartos de final y evitaría en las semifinales al actual campeón olímpico, el ‘Dream Team’ estadounidense de Kobe Bryant y Lebron James.

Por supuesto esta derrota deja un mar de especulaciones. La primera de ellas es que los ibéricos evitaron enfrentarse a Estados Unidos en el siguiente encuentro y la otra es que de nuevo el quinteto español demostró las mismas fallas defensivas que presentó ante Rusia y no se le augura un buen futuro en su próximo encuentro.

Después de la derrota contra Rusia, era el partido que nadie quería ganar, a pesar de las declaraciones de los entrenadores, de los jugadores de ambos equipos y del propio presidente de la FEB, Pepe Sáez. Ganar suponía la condena de ir por la parte complicada del cuadro, de enfrentarse al ‘Dream Team’ de Estados Unidos en unas hipotéticas semifinales y decir casi adiós a la posibilidad de optar al oro.

Pero España se metió en faena desde el inicio, con Pau Gasol muy certero. Suyos fueron 13 de los primeros 20 puntos de España, que se marchó (20-13) en el tanteo casi por inercia, sin grandes alardes, con una buena defensa, los puntos de Pau y los errores del grupo de Rubén Magnano, un técnico argentino campeón olímpico en el banco de Brasil. Y al mayor de los Gasol le siguió la conexión Sergio Rodríguez-Ibaka, que, incluso, amplió la sangría (26-17) carioca.

España se frenó cuando Sergio Scariolo dejó en el banco a Pau Gasol para que tomara aire fresco, y Brasil lo aprovechó. Un parcial de 11-17 apretó al máximo (37-34) el encuentro que nadie quería ganar y el de Sant Boi y su hermano Marc impusieron su dominio bajo los aros para devolver las cosas a su sitio al descanso (44-38), mientras el campeón de la NBA Lebron James presenciaba en la grada el monólogo de los Gasol.

Incidencia del Brasil EspañaCon ventajas de 8-10 puntos favorables (57-47, min. 26) a los subcampeones olímpicos se consumía un partido sin la tensión entre dos equipos clasificados para los cuartos, en el que el que parecía que más quería ganar era España y los Gasol seguían enchufados en la pintura sin que Anderson Varejao ni Tiago Splitter pudieran hacer nada por evitarlo. Y cuando no estaban ellos, funcionaba el dúo Felipe Reyes y Serge Ibaka para mantener a raya a un Brasil al que parecía poco importarle la derrota.

La ‘segunda unidad’, los teóricos suplentes, mantuvo con una mínima delantera (72-67) a España cuando volvió a la cancha Pau, que se intentó echar a la chepa el equipo justo cuando Brasil volteó el partido (73-75) con un triple de Barbosa, un martillo pilón desde la línea de 6,25 y que cambió él sólo, junto a Varejao, el decorado que parecía destinado a un triunfo español desde el arranque, pero que enloqueció en los minutos finales.

España quiso ganar para mantener a salvo su ética, pero, como contra Rusia y casi contra Gran Bretaña, se quedó sin respuesta en los minutos finales. “Cada uno elige entre la ética y los valores”, dijo Scariolo. Y la ñBA no quiso traicionar los valores que le hicieron campeona del mundo, de Europa y subcampeona olímpica, pero cuando quiso darse cuenta (76-82) Brasil se le había escapado y poco pareció importarle.

Brasil le derrotó por vez primera desde que lo hiciera en un amistoso en Seattle (Estados Unidos) en 1990. La mala noticia fue que encajó su segunda derrota consecutiva en el torneo y que acabó como tercera de grupo, pero la buena fue que, si Argentina no da la sorpresa en el último encuentro de la primera fase contra Estados Unidos, Francia será su rival en el cruce de cuartos y no se encontraría a Estados Unidos hasta la final. Fue la derrota menos dolorosa para España que, no obstante, tendrá mucho que mejorar si quiere repetir la final de Pekín.

ESPAÑA 82 – 88 BRASIL

ESPAÑA: Calderón (-), Navarro (7), Rudy Fernández (-), P. Gasol (25), M. Gasol (20) -cinco inicial-, Rodríguez (2), Reyes (6), Claver (-), San Emeterio (3), Llull (3), Ibaka (14) y Sada (2).

BRASIL: Huertas (2), Álex García (3), Barbosa (23), Varejao (7), Splitter (11) -cinco inicial-, Machado (3), Neto (6), Torres (6), Taylor (7), Giovannoni (7) y Vieira Sousa (13).PARCIALES: 26-17, 18-21, 22-19 y 16-31.

ÁRBITROS: Estévez (ARG), Vázquez (PUR) y Lottermoser (ALE).

PABELLÓN: Basketball Arena. (Noticiasjovenes.com)

¿Maquiavelo o Descartes?

En una mano ‘El Príncipe’ de Maquiavelo, en la otra ‘El Discurso del Método’ de Descartes: El fin justifica los medios y la duda metódica.

España perdió ante Brasil (82-88) el último partido de la fase de grupos y vuelve queriendo o sin querer a la autopista en busca de la medalla olímpica y si puede ser la final contra Estados Unidos.

Regresa al camino que abandonó después de caer ante Rusia, pero en condiciones mucho más penosas. Dos son las variables posibles: o el equipo está hecho jirones o el pasteleo en el último cuarto ante la selección suramericana fue de categoría y las dos son igual de funestas.

Si la Selección de Sergio Scariolo no da para más pues nada se puede hacer. Las lesiones han cercenado las opciones de este equipo ante el panorama de que algunos de los jugadores insignia han llegado a los Juegos Olímpicos cogidos con alfileres.

El italiano es inocente de eso. Termina la primera fase y España ha dado los mismos síntomas en los cinco partidos: se asfixia, no tiene oxígeno para estar intensa los cuarenta minutos y este equipo sin esa herramienta se deteriora hasta límites insospechados.

¿Ha sido peor el último cuarto ante Brasil (16-31 fue el parcial) que ante Rusia, Australia o Gran Bretaña?

El equipo es un diez en el juego interior y un cero en el exterior. La media da para el aprobado, pero es raro que nadie de la asignatura por superada si uno de los parciales queda en blanco.

De los 82 puntos anotados, 65 llevaron la firma del cuarteto interior; el resto sólo anotó 17. Rudy Fernández se fue de la pista con cero puntos y sólo un tiro lanzado.

A ese nivel los hermanos Gasol, Reyes e Ibaka nos podrían llevar hasta el podio, pero cuesta pensar en saltar los cuartos y la semifinal con la aportación de sólo ellos cuatro.

La segunda hipótesis es la del pasteleo. Perder el partido para evitar el cruce con Estados Unidos en semifinales y citarse con Francia en el partido que abre la puerta de las medallas.

Hay pistas que llevan a esta conclusión: la extraña rotación en el último cuarto de Scariolo y esa evidente falta de intensidad en el banquillo en jugadas polémicas en las que ni el apuntador se levantó a pedir la personal.

Esta posibilidad dejarían en muy mal lugar a los jugadores, al cuerpo técnico y a la Federación Española de Baloncesto (FEB) que han agitado la bandera del espíritu deportivo a más no poder en las horas previas del encuentro.

Claro que si dentro de unos días se llegase a escuchar el himno español en el podio a ver quién es el valiente de abrir la boca; sería el triunfo de Maquiavelo.  

La duda es razonable y a nadie se debería culpar por tenerla ni cuestionar que el nivel del equipo está muy lejos del esperado. Ver a la Selección desde fuera alimenta la teoría cartesiana tanto por el nivel de juego como por el posible biscotto y ya no es tiempo de autos de fe ni juicios inquisitoriales por pensar así.

“Este equipo no jugaría nunca a perder ni a especular”. Pau Gasol aseguró al término del partido ante Brasil que lo sucedido en la cancha no había sido premeditado. Que no había un plan para parecer que se quería ganar cuando lo que realmente pedía el cuerpo era lo contrario. En todo caso, ninguna interpretación deja indemne a España. Sea cual sea el fundamento de la derrota, manchado queda el campeón europeo, que de inicio pareció predispuesto al triunfo y, sin embargo, acabó perdiendo contra un conjunto que de partida se mostraba tentado por la derrota.

El conjunto de Scariolo concluye la primera fase en tercera posición, tras los golpes de Brasil y Rusia. Curiosamente, es decir, precisamente, perder este lunes ha tenido buenas consecuencias a efectos de clasificación. Pasar a cuartos en tercer lugar alejaría al Team USA hasta la final, hipotética, sobre todo para España. ¿Es sensato pensar en la final a la vista del rendimiento en la primera fase? No.

Perdió el subcampeón olímpico, incapaz de resurgir tras verse sobrepasado en los últimos cinco minutos del parcial definitivo (16-31). Haría bien el aficionado en pesar que fue una caída consciente, pues de lo contrario…

Ciertamente, cumplió con quirúrgico profesionalismo el papel tradicional de quien no mata por vencer. Perdió sin resistencia, bajando los brazos, empezando por el seleccionador, que para el tramo crucial y obligado, en teoría, a buscar la remontada, prescindió de Rudy Fernández y Calderón, sin motivo que lo justifique. La noche concluyó reforzando las suspicacias. Duelo hecho para los mal pensados, siempre tan certeros.

Sucesos extraños hubo desde el arranque. Por ejemplo, Rubén Magnano, seleccionador de Brasil, concedió descanso a Nene Hilario, que ciertamente anda tocado, como Navarro, por una fascitis plantar, pero de ahí a ni vestirse. Magnano, que se daba golpes en el pecho prometiendo que jugarían a ganar, “sin duda, sin duda, sin duda” –la Historia está hecha, desde el primer año, de protagonistas negando tres veces–. España, sin embargo, no fue tan transparente. Se diría que salió con vigor. De hecho, presentó su mejor quinteto, lo que incluye al renqueante Navarro.

Despegó La Roja (de blanco, porque ayer todo era el envés de la apariencia). Luego, Scariolo no se apartó de su guión de rotación. Nada anómalo, por tanto, aunque, en un guiño a quienes pedían perder, estiró los cambios hasta el último jugador, es decir, a Sada y Claver, que respondieron al nivel que acostumbran.

Brasil tuvo a la vista todo el encuentro a su rival, pese a Pau Gasol, que o no quería perder o es un mentiroso compulsivo, pues llevaba 13 puntos en ocho minutos y 20 en 25. Luego se ofuscó, como todos, en el tramo final, con una pérdida justo para la escapada brasileña (76-82, min. 38). Errores en el tiro libre, una falta en ataque… Cositas que si no eran para perder, acercaban no ganar. Si era intencionado, España no podrá presumir de ello en público, si era producto de la enésima desconexión del último cuarto, como ante Rusia o China, sería un paralelismo desalentador.

Ya antes dio malos síntomas. Le llevó 27 minutos encontrar el resuello de los 11 puntos de distancia (62-51), pese a la condescendencia ajena, y por el camino descubrió qué poco de fiar son muchos de los internacionales. Un lastre para un equipo con problemas más graves que los resultados. Tal vez, como tantas veces (2008 y, especialmente, 2009), resurja hacia el éxito sonoro, pero anticiparlo ahora, defenderlo, sería un acto de fe nada periodístico. (Alberto Cabello/Tubasket.com)

“Este equipo no jugaría nunca a perder”

Pau Gasol“Este equipo no jugaría nunca a perder ni a especular”. Pau Gasol aseguró al término del partido ante Brasil que lo sucedido en la cancha no había sido premeditado. Que no había un plan para parecer que se quería ganar cuando lo que realmente pedía el cuerpo era lo contrario. En todo caso, ninguna interpretación deja indemne a España. Sea cual sea el fundamento de la derrota, manchado queda el campeón europeo, que de inicio pareció predispuesto al triunfo y, sin embargo, acabó perdiendo contra un conjunto que de partida se mostraba tentado por la derrota.

El conjunto de Scariolo concluye la primera fase en tercera posición, tras los golpes de Brasil y Rusia. Curiosamente, es decir, precisamente, perder este lunes ha tenido buenas consecuencias a efectos de clasificación. Pasar a cuartos en tercer lugar alejaría al Team USA hasta la final, hipotética, sobre todo para España. ¿Es sensato pensar en la final a la vista del rendimiento en la primera fase? No.

Perdió el subcampeón olímpico, incapaz de resurgir tras verse sobrepasado en los últimos cinco minutos del parcial definitivo (16-31). Haría bien el aficionado en pesar que fue una caída consciente, pues de lo contrario…

Ciertamente, cumplió con quirúrgico profesionalismo el papel tradicional de quien no mata por vencer. Perdió sin resistencia, bajando los brazos, empezando por el seleccionador, que para el tramo crucial y obligado, en teoría, a buscar la remontada, prescindió de Rudy Fernández y Calderón, sin motivo que lo justifique. La noche concluyó reforzando las suspicacias. Duelo hecho para los mal pensados, siempre tan certeros.

Sucesos extraños hubo desde el arranque. Por ejemplo, Rubén Magnano, seleccionador de Brasil, concedió descanso a Nene Hilario, que ciertamente anda tocado, como Navarro, por una fascitis plantar, pero de ahí a ni vestirse. Magnano, que se daba golpes en el pecho prometiendo que jugarían a ganar, “sin duda, sin duda, sin duda” –la Historia está hecha, desde el primer año, de protagonistas negando tres veces–. España, sin embargo, no fue tan transparente. Se diría que salió con vigor. De hecho, presentó su mejor quinteto, lo que incluye al renqueante Navarro.

Despegó La Roja (de blanco, porque ayer todo era el envés de la apariencia). Luego, Scariolo no se apartó de su guión de rotación. Nada anómalo, por tanto, aunque, en un guiño a quienes pedían perder, estiró los cambios hasta el último jugador, es decir, a Sada y Claver, que respondieron al nivel que acostumbran.

Brasil tuvo a la vista todo el encuentro a su rival, pese a Pau Gasol, que o no quería perder o es un mentiroso compulsivo, pues llevaba 13 puntos en ocho minutos y 20 en 25. Luego se ofuscó, como todos, en el tramo final, con una pérdida justo para la escapada brasileña (76-82, min. 38). Errores en el tiro libre, una falta en ataque… Cositas que si no eran para perder, acercaban no ganar. Si era intencionado, España no podrá presumir de ello en público, si era producto de la enésima desconexión del último cuarto, como ante Rusia o China, sería un paralelismo desalentador.

Ya antes dio malos síntomas. Le llevó 27 minutos encontrar el resuello de los 11 puntos de distancia (62-51), pese a la condescendencia ajena, y por el camino descubrió qué poco de fiar son muchos de los internacionales. Un lastre para un equipo con problemas más graves que los resultados. Tal vez, como tantas veces (2008 y, especialmente, 2009), resurja hacia el éxito sonoro, pero anticiparlo ahora, defenderlo, sería un acto de fe nada periodístico. (ElMundo.es)

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