Estaba completamente oscuro en el parqueadero del Williams Reserve Center en Miami, mientras Abigail Castro, de 11 años, sostenía una pancarta que daba la bienvenida a su padre, Spc. Michael Castro, de North Lauderdale.

Ella llevaba una camiseta con el letrero “”daddy’s little girl” y esperaba ansiosamente con cientos de familiares que chiflaban y avivaban dando la bienvenida a soldados que llegaron en la madrugada del lunes.

Soldados regresan de AfganistánCastro y otros 92 soldados del batallón de ingenieros 841st aterrizaron en Miami hacia las 4:30 a.m., luego de permanecer seis meses en Afganistán. Llegaron al campus norte de Miami-Dade College una hora después, 16 horas más tarde de lo esperado, debido a demoras en los vuelos.

Cuando Castro bajó del bus, dijo sentirse en casa.

“Usted siente la humedad —no como en Afganistán, donde solo hay calor”, dijo Castro. Él planeaba pasar el día entero con su hija.

A unos pies de ellos, entre un grupo de familiares y amigos, estaba Fabiola Montfort cargando a su bebé de seis meses y esperando ver a su esposo y nuevo papá, Sgt. Joel Montfort, quien bajó de unos de los tres buses llenos de soldados del sur de Florida. “Estábamos esperando y el vuelo seguía cambiando todo el tiempo”, dijo Montfort, de Miami. “No sabíamos si iban a llegar”.

Cuando Montfort finalmente tomó a Justin en sus brazos, el bebé sonrió y se rio. “Joel estaba muy preocupado de que el bebé no lo reconociera”, dijo su esposa. El sargento no había visto a su hijo desde que había tomado un descanso de emergencia a comienzos de abril, pocos días después de que Justin nació.

“Fue muy triste dejarlo”, dice el padre. “Estoy muy emocionado de estar de vuelta a su lado, está muy grande y mucho más pesado”.

No se esperaba que estos soldados del sur de Florida llegaran sino dentro de tres meses, pero su misión fue acortada debido al éxito logrado y a la política de la administración Obama de retirar más rápido los soldados de Afganistán.

Pero esos seis meses de tour en el Medio Oriente se sintieron muy largos para los soldados que debieron dejar atrás a sus seres queridos.

Sgt. Janice Rowe, de Miami, dijo que no veía la hora de comer las preparaciones de su mama, especialmente el cocido de cola de res que hace su madre. (Sun Sentinel)

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