Casinos en Sur FloridaA pesar de la promesa de miles de empleos y los millones de dólares invertidos en cabildeo y compra de terrenos, la propuesta de traer casinos de destino turístico a la Florida enfrentará grandes dificultades cuando los legisladores aborden la histórica propuesta durante la temporada de sesiones legislativas de 60 días que comienza el martes.

La auspiciadora del proyecto de ley en el Senado, Ellyn Bogdanoff, dio a conocer la semana pasada una nueva versión de 170 páginas para ayudar a aliviar la presión sobre los renuentes legisladores al incluir un requerimiento de que cualquier condado -incluyendo a Miami Dade y Broward- que quiera atraer a uno de los tres enormes centros turísticos tendrá primero que contar con la aprobación de los votantes.

Para ganarse a los partidarios de las parimutuales existentes, la revisión del proyecto de ley les permite operar juegos estilo Las Vegas y y recibir una tasa más baja de impuestos si compiten directamente con los nuevos casinos. Y, por todo el estado, se permitiría a todo hipódromo, canódromo o frontón de jai alai que esté en problemas que pregunten a los votantes si les permitirían instalar máquinas tragamonedas.
El proyecto de ley intenta además ganarse a los opositores del juego. Bogdanoff, republicana de Fort Lauderdale, y el auspiciador de la Cámara, el representante Erik Fresen, republicano de Miami, prohibirían emitir nuevos permisos de parimutuales, regularian o cerrarían los cafés de internet, y establecerían una nueva estructura regulatoria más estricta. El estado crearía un nuevo “Departamento de Control del Juego” para administrar y licenciar los casinos de destino turístico y regular las parimutuales y las salas de juego de cartas.

“Nuestra meta es una reducción significativa del juego”, dijo Fresen. “Esa es la única posibilidad de ganar que tiene este proyecto de ley”. No hay garantía alguna de que estos cambios satisfagan a los críticos el lunes cuando el proyecto de ley se someta a su primera votación en el Senado. Pero la prueba más dura será en la Cámara, donde una mayoría republicana conservadora y un presidente que representa al área que incluye a Disney World en Orlando están muy poco dispuestos a abrir las puertas a cualquier cosa que pueda dañar la imagen de turismo familiar del estado.

Una cosa es cierta acerca del inminente debate legislativo sobre el juego: esto va a ser una batalla épica en Tallahassee.
Los negocios e intereses políticos más poderosos del estado están divididos, con emotivos alegatos sobre la pérdida de la calidad de la vida enfrentados a las promesas de empleos que salvarán vidas.

De un lado están grupos religiosos, compañías de restaurantes, turismo y hotelería, la Cámara de Comercio de la Florida y la Compañía Disney en Orlando, quienes están financiando cabilderos, consultores, anuncios de televisión y sondeos para acabar con el proyecto de ley. Del otro hay compañías nacionales e internacionales de casinos turísticos, incluyendo Genting Americas, Las Vegas Sands y Wynn Corporation, Associated Industries of Florida así como grupos de construcción que ven el proyecto de construcción por varios miles de millones de dólares como una manera de detener el éxodo de trabajadores calificados del sur de la Florida.

Al costado esta la industria de las parimutuales. Ellos están planteando exigencias a los legisladores, en particular a demócratas de Broward y Miami-Dade a quienes han apoyado financieramente durante años. Los “racinos” del sur de la Florida alegan que ellos pagaban una tasa de impuestos del 50 por ciento bajo el ex gobernador Jeb Bush por el privilegio de operar máquinas tragamonedas, y ahora dicen que no pagarán la inversión de $100 millones requerida para poder ofrecer juegos de casino bajo el proyecto de ley de Bogdanoff.
Poderosos líderes políticos y de negocios de todas las áreas del espectro político, desde el magnate automovilístico de Miami Norman Braman al ex senador federal y ex gobernador Bob Graham, están urgiendo a los legisladores a que voten en contra del proyecto de ley de los casinos por ser pernicioso para el estado.
“Tenemos a muchas personas en el condado Miami-Dade que han trabajado muy duro para hacer de la comunidad el tipo de lugar que es en la actualidad, y esta no es la dirección en que ellos quieren ver moverse a Miami”, dijo la senadora Nan Rich, la líder demócrata del Senado.
“Yo no he tomado una decisión definitiva”, dijo Rich, quien dijo que considera que tres casinos en el sur de la Florida “destruirían la calidad de la vida de nuestra comunidad”.
Bogdanoff responde a esto que el estado actual del juego en el estado, plagado de lagunas judiciales, ha estado impulsado por una industria de parimutuales que, según ella, saca provecho de “juegos regionales de tendencia depredadora”.
“Necesitamos redirigir nuestro juego para atraer ferias y convenciones internacionales”, dijo.
Además de esto, están las consecuencias en el campo de los ingresos. Un megacasino en el sur de la Florida podría significar el fin de los pagos anuales por concepto de juego al estado por parte de la Tribu de los Seminoles, así como canibalizar la industria existente de los “racinos”. El principal economista del estado pronostica que el impacto neto de tres casinos de destino turístico de $2,000 millones podría compensar esa pérdida a través del dinero de las nuevas construcciones, nuevos turistas y hasta $455 millones en nuevos ingresos por concepto de impuestos en los próximos cuatro años.

La industria de los casinos turísticos está resistiendo el ataque en todos los frentes. Genting, el conglomerado mayor que ha gastado casi $500 millones en las propiedades frente a la bahía de The Miami Herald y otras, ha contratado a docenas de cabilderos y consultores y gastado una cantidad no mencionada en contribuciones políticas.
Mientras los legisladores de la Florida avanzaban con reticencia en su análisis del audaz plan de Genting para traer un centro turístico y de convenciones por $3,800 millones a Miami, Genting trabajó discretamente con el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo para cerrar un trato con objeto de abrir un enorme centro de convenciones y casino al recién remodelado hipódromo Aqueduct comprado por la compañía en Queens. Cuomo anunció el martes pasado que su administración estaba colaborando con la compañía para construir el mayor centro de convenciones del país cerca del aeropuerto JFK, y que él presionaría para la aprobación de una enmienda a la Constitución del estado para permitir la legalización de los juegos de casino.
Pero la joya de la corona del mercado del juego en Estados Unidos sigue siendo Miami. Los legisladores han leído los sondeos a nivel estatal que muestran que el apoyo a los tres casinos turísticos es abrumador en el sur de la Florida, y menor en otras regiones del estado. Y sondeos financiados por Genting y Las Vegas Sands muestran que a los votantes de todo el estado les gusta la idea una vez que se les describe la propuesta.
Fresen y Bogdanoff consideran que, como resultado, la resistencia legislativa está disminuyendo.
“No creo que exista ahora la repulsión hacia el tema que había antes en la Cámara”, dijo Bogdanoff. “Todo el mundo comprende que hemos ignorado este tema por demasiado tiempo”.

Algunos legisladores pronostican que sus colegas no harán más que cerrar las lagunas judiciales sobre el juego y acabar con los pequeños casinos no regulados que han proliferado gracias a la vaguedad de las leyes de sorteo del estado.

“Es más fácil decir no que decir sí”, dijo el representante Ron Saunders, demócrata de Cayo Hueso, quien pronosticó que el proyecto de ley no será aprobado este año, lo cual permitirá a los legisladores seguir recibiendo contribuciones políticas de la próspera industria.

“¿Creen de verdad que ellos van a dejarlos ir con una ley en las manos cuando pueden mantenerlos enganchados durante otro año? Ya sé que suena cínico, pero así es como funcionan las cosas”, dijo. (El Nuevo Herald)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*