En los tres meses después que Grisel Robles huyó de Puerto Rico por la devastación de un huracán, ha sido invitada dos veces a reuniones con los políticos de más alto rango del estado.

En octubre, la enfermera y su hija de cinco meses estaban en un grupo de puertorriqueños que hablaron con el senador estadounidense Bill Nelson en una clínica de Miami. La semana pasada, el gobernador Rick Scott la conoció en una universidad en Doral. Ambos políticos hablaron con Robles sobre las vivencias de su familia al trasladarse a Fort Lauderdale y le ofrecieron cualquier ayuda que pudiera necesitar.

Robles se encuentra entre los 300,000 puertorriqueños que el estado estima que han llegado a Florida desde que María tocó tierra el 20 de septiembre como una tormenta catastrófica que dejó sin energía a toda la isla y creó una crisis de salud a su paso. Con miles de familias que buscan refugio en un estado que ya albergaba a más de un millón de puertorriqueños, la comunidad tiene el potencial de formar un bloque significativo de votantes capaz de ayudar o perjudicar a cualquier candidato estatal…

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