Cuatro de los países con economías más prósperas en América Latina sellaron la Alianza del Pacífico, un bloque de cooperación comercial y política que aspira a superar los obstáculos que han encontrado otros proyectos de integración.

Los presidentes Alianza del Pacífico de Chile, Colombia, Perú y México se comprometieron esta semana en Antofagasta, Chile, a hacer posible el sueño de una alianza entre países que se traduzca en un mayor bienestar para los latinoamericanos y no quede en un simple motivo de reuniones y pomposas declaraciones finales.

Frente al escepticismo de quienes creen que será una organización regional más, dicen sus defensores, los datos.

La Alianza del Pacífico suma 215 millones de habitantes entre las cuatro naciones y representa cerca del 35% del Producto Interno Bruto (PIB) de Latinoamérica, una región principalmente exportadora de materias primas, como petróleo, minerales y alimentos.

“En momentos de recesión, crisis y estancamiento nuestros países están marcando el camino del entendimiento”, afirmó el presidente chileno, Sebastián Piñera.

Aún así, las dudas están justificadas. En las últimas décadas, y de forma particular en los últimos años, los líderes latinoamericanos han buscado estrategias para afianzar la cooperación económica, política y social entre los países de la regió y han comprobado que la tarea no es sencilla.

Hasta tal punto que el lanzamiento de la Alianza del Pacífico ha abierto muchos interrogantes entre aquellos que cuestionan la necesidad de añadir una propuesta integradora más a otras experiencias ya existentes como Mercosur, Unasur, la CAN o el ALBA.

Menos proteccionismo

Los presidentes de los cuatro países responden que precisamente este proyecto busca aprender de los errores cometidos en el pasado y aspira a convertirse en un verdadero motor de la economía y la integración latinoamericanas.

Con la novedad de tener la mirada puesta en la cooperación con la región de Asia Pacífico y con el convencimiento de que se debe abandonar la tendencia al proteccionismo que tienen otros bloques, especialmente Mercosur.

“Creo que es una gran iniciativa si está bien hecha. Esa es siempre la pregunta clave. No hay absolutamente ninguna duda de que el Mercosur es un arreglo muy ineficiente y costoso, por lo que no tratar de emularlo en sí es bastante bueno”, señaló a BBC Mundo Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs.

El objetivo es la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre los miembros de la Alianza, a los que se espera que Costa Rica se una a corto plazo.

“Es un proceso que va a ser muy profundo en cuanto a su alcance y con una proyección de gran envergadura, porque estamos abriendo el proceso a otros países que están interesados y con miras no solamente a fomentar el comercio entre nosotros sino con miras también a aprovechar toda el área del Pacífico”, subrayó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

A lo que Piñera matizó que la aspiración del bloque no es únicamente comercial sino que “busca una integración más profunda, más amplia y más rápida” que la que la de otros organismos regionales.

Tareas pendientes

Por otra parte, algunos expertos consideran que la nueva alianza puede funcionar como contrapeso político a otros bloques de la región como el ALBA.

“Busca ser una alternativa para parar esos proyectos que son más proteccionistas y que cuestionan la apertura”, sostuvo Lorena Oyarzún, analista del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Aún así, Oyarzún opina que una mayor apertura comercial no es la solución, sino una “herramienta” para abordar temas pendientes como la distribución de la riqueza, el cuidado del medioambiente y la calidad de la educación.

A nivel práctico, uno de los primeros efectos que percibirán los ciudadanos de los cuatro países es que, de aquí a seis meses, no necesitarán visa de turista para entrar en cualquiera de ellos.

Al mismo tiempo, mejorarán los controles migratorios para detener el flujo de delincuentes.

“Vamos a profundizar algo que ya está en marcha, y es el intercambio en tiempo real de todos los datos de migración de los delincuentes que están usando las fronteras para cometer sus fechorías”, señaló Juan Manuel Santos.

Los presidentes hacen hincapié en que la Alianza del Pacífico nace con vocación de futuro y con la apertura e integración como principales valores, en la confianza de que la unión en momentos de crisis ayude a llegar más lejos y a avanzar con paso más firme.

Principios que también se resaltaron cuando se anunció la formación de anteriores bloques. (BBC Mundo)

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