Pacquiao-vs-Bradley

Dentro de la vorágine mediática que ha rodeado la venidera pelea de Manny Pacquiao, su rival de turno, el estadounidense Timothy Bradley, ha quedado rezagado en un segundo plano.

A diario se habla de si Pacquiao está reenfocado después de su decepcionante pasada presentación ante Juan Manuel Márquez, de sus comentarios sobre los homosexuales, de su potencial megacombate con Floyd Mayweather Jr. y de su carrera política. Se comenta sobre todo, excepto del poco conocido oponente a quien se enfrentará el 9 de junio en Las Vegas, Nevada.

¿Quién es Timothy Bradley? ¿Qué hizo para ganarse una mutimillonaria cita con el filipino? ¿Tendrá la capacidad de sorprender al mundo y vencer al boxeador más popular del planeta?

De 28 años, Bradley es el actual campeón 140 libras de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). También fue titular del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en dos ocasiones. Y aunque en los medios noticiosos su nombre no suena con el volumen del de su reconocido rival, sí tiene un pedigrí de calidad con victorias sobre sólida oposición.

Al tope de esa lista se encuentran su triunfo por decisión sobre Lamont Peterson, quien el año pasado le dio serios problemas a Amir Khan, y su victoria por decisión técnica sobre el incómodo zurdo Devon Alexander. Bradley le quitó el invicto a ambos, así como a Luis Carlos Abregu, también por decisión. También fue el primero en noquear al veterano excampeón mundial cubano Joel Casamayor. Estos logros lo colocan como el mejor peleador en las 140 libras actualmente.

Sin embargo, la pelea será en una división superior, la welter (147 libras), donde Pacquiao es el rey indiscutido. Es posible que Bradley vaya en desventaja física ante el, algo diminuto, pero muy fuerte filipino.

Sobre el cuadrilátero, el apodado Desert Storm (Tormenta del Desierto, en español y el nombre con el que el Ejército estadounidense bautizó su primera invasión a Irak) presenta cómodo desplazamiento, muy buena velocidad de manos y gran sincronía en contragolpeo. Además sabe poner bajo presión a sus contrarios y gusta atacar a los planos bajos.

No obstante, apenas tiene una docena de nocauts en sus 28 victorias, para un deficiente 42.85 por ciento de triunfos por la vía rápida. Definitivamente no es un pegador recio. Y aunque su rapidez pegando es considerable, no supera a la de Pacquiao, quien saca las manos con similar celeridad.

Estratégicamente, si Bradley busca poner presión o golpear el cuerpo del filipino se expondrá a la potente artillería contraria, decisión que por lo general resulta contraproducente ante Pacquiao.

Un aliado

Por otro lado, su anonimato comparado con la popularidad del megafamoso Pacquiao puede resultarle un gran aliado.

Mientras el Pac Man se dedica a promover su carrera política, musical y fílmica a la vez que entrena, Bradley está enfocado del todo en su preparación física, técnica, táctica y mental. No tiene un centenar de camarógrafos siguiéndolo; no tiene que dar entrevistas a las principales cadenas de televisión estadounidenses e internacionales; los reporteros de farándula no lo hostigan con preguntas sobre sus alegadas infidelidades.

Durante los entrenamientos públicos, el invicto retador ha lucido en gran condición muscular.

“A mí nunca nadie me ha regalado nada y sé que tendré que estar al cien por ciento para derrotar al mejor peleador del mundo. Y créanme que lo voy a estar. Esta es la victoria que cambiará mi vida y la de mi familia”, dijo Bradley recientemente, tras terminar una sesión de entrenamiento ante los medios de prensa celebrada en el Fortune Gym de Hollywood, California. “Ya me siento listo y estoy ansioso de subir al ring para enfrentar al reto más importante de mi carrera profesional. Estoy seguro que será una gran pelea”. (ENDI)

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