Obras en HialeahEl reciente descubrimiento de fallas en una obra que aparentaba haber sido reparada de manera exitosa y la lenta ejecución de proyectos municipales en Hialeah provocaron una nueva polémica entre el alcalde Carlos Hernández y el ex alcalde Raúl Martínez.

Hernández dijo que su administración se encuentra dedicada a reparar la piscina olímpica del complejo deportivo Milander, en el 4700 de Palm Avenue, debido a que no recibió el debido mantenimiento durante la gestión de Martínez.

“Estamos arreglando los problemas del pasado”, dijo Hernández en clara alusión a Martínez.
Martínez, que tras perder las elecciones de noviembre había rehusado comentar sobre la administración de Hernández, consideró de absurdo ese argumento ya que dejó de gobernar hace más de seis años.

“Durante mi administración siempre mantuvimos adecuadamente todas nuestras obras”, criticó Martínez. “Ahora se está destruyendo lo que por años construí en Hialeah”.

En un recorrido con El Nuevo Herald por algunas de las obras que desarrolla su administración, Hernández reveló que el plazo para remodelar un tramo menor a una milla en la calle 84 había vencido el pasado 23 de enero. Sin embargo, luego de dos años las obras aún no culminan.

Hernández aseguró que tanto la reparación de la calle 84 como de la piscina del Milander serán concluidas en “un par de semanas”.

Indicó que como parte de una nueva política de eficiencia implementada en su Departamento de Construcción y Mantenimiento (DCM) todos los proyectos serán acabados dentro de los plazos programados.
“Mi obras hablarán por mí”, dijo Hernández. “En Hialeah hay varios proyectos en marcha y siempre habrá problemas. Mi trabajo es buscar soluciones”.

El plan de Hernández apunta, por ejemplo, a concluir en sólo 10 meses la construcción del nuevo auditorio del Milander, cuyas antiguas instalaciones fueron demolidas hace tres años.

La construcción del auditorio se encuentra avanzada en un 45 por ciento y es uno de los seis edificios municipales que la Ciudad actualmente desarrolla con una inversión de $19.8 millones.

Con capacidad para unas 1,500 personas, el nuevo auditorio de 30,000 pies cuadrados tiene un costo de $6.3 millones y es financiado con fondos condales del programa Building Better Communities – General Obligation Bond.
“Este es un proyecto complicado por sus dimensiones, pero avanza a buen ritmo”, dijo Hernández. “Planeamos inaugurarlo en diciembre y celebrar la Navidad aquí”.

El antiguo auditorio fue demolido en enero del 2009, pero la construcción del nuevo recién fue iniciada en diciembre del 2010, según indicó la Secretaría Municipal de Hialeah a través de un correo electrónico.

El jefe de despacho de Hernández, Arnie Alonso, dijo que la construcción empezó casi dos años después de la demolición debido a que se priorizó el desarrollo de un edificio contiguo para el estacionamiento de 300 vehículos. El edificio de estacionamiento de $5 millones también fue financiado con fondos condales y concluyó en agosto del 2010.

El director del Departamento de Asuntos Culturales del Condado, Michael Springs, precisó que el Condado ya entregó $300,000 para el nuevo auditorio y que este año fiscal 2012 está programado el pago del saldo: $6 millones.
Sin embargo, Springs indicó que la Ciudad de Hialeah aún no ha gestionado ningún requerimiento para reembolsarle los costos de la millonaria construcción.

“Este es un proyecto que lo están haciendo con empleados municipales y entiendo que están enfocados en terminar la obra”, dijo Springs. “Esperamos que cuando terminen nos enviarán los documentos para realizar el reembolso. En general, creo que están haciendo un gran trabajo en Hialeah”.

Sin embargo, Hialeah Boletín, un boletín crítico a la administración de Hernández en la red social Facebook y que El Nuevo Herald no ha podido obtener la identidad de sus autores, ha dicho que difícilmente la Ciudad podrá cumplir con ejecutar los proyectos a tiempo.

La pobre supervisión así como la asignación de personal escaso y sin experiencia suficiente para realizar proyectos especializados como la remodelación de una piscina olímpica es para ese boletín una evidencia de cómo la Ciudad desperdicia tiempo y recursos públicos al “reparar, romper y volver a reparar”.

Hernández ha dicho que una de las medidas para implementar su filosofía de eficiencia en el DCM fue la contratación de un supervisor de su extrema confianza: Vicente Rodríguez.

Según Hernández, varios empleados de ese departamento boicotearon las obras para perjudicarlo en la campaña electoral. Incluso el miércoles, durante el recorrido con El Nuevo Herald en las obras del Milander, tildó de “chivato” o soplón a un obrero municipal que apoyó la campaña de Martínez. El obrero no reveló su nombre ni ofreció comentarios sobre el incidente por temor a mayores represalias.

El director de ese departamento, Jorge Guanchez, destacó que los proyectos ejecutados con empleados municipales ha generado un ahorro de 15 a 20 por ciento.
“Trabajar con nuestra propia gente nos beneficia”, dijo Guanchez. “Nos permite hacer mejoras en los proyectos o financiar reparaciones en otros”.

Guanchez dijo que en la lista de edificios en plena ejecución se encuentra el estacionamiento de cuatro pisos del complejo de viviendas públicas Palm Center, en el 60 de la calle 3 del este, cuyo costo de $2.5 millones es financiado con fondos condales. La Ciudad también construye un edificio de nueve apartamentos para ancianos de bajos recursos a sólo media cuadra de la sede municipal, con una inversión de $1,5 millones.

Otros dos edificios se encuentran en la etapa de gestión de permisos: uno de 75 apartamentos para personas de bajos recursos, también en el Palm Center, a un costo de $6 millones, y otro de 36 apartamentos, frente al Hipódromo de Hialeah, en el que se invertirá $3.5 millones.

Hernández agregó que la semana pasada la Ciudad empezó a reparar el emblemático portal de entrada a Hialeah, de estilo colonial, construido en el 2005 por la administración de Martínez, en la intersección de Okeechobee Road y la avenida 4 del este.

Detalló que el proyecto había sido mal diseñado lo que provocó daños en las estructuras de madera y metal de la parte alta del portal. Estimó que el costo de la reparación será de unos $10,000.

“Esa obra mal hecha se hizo durante la administración de Martínez”, criticó Hernández.

Sin embargo, el portal muestra en su placa de inauguración el nombre de Guanchez, quien durante la administración de Martínez también dirigía el DCM. (El Nuevo Herald)

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