El presidente Barack Obama envió el proyecto de ley de empleos estadounidenses, presentado en un discurso al Congreso la semana pasada.

“Dije que lo haría y aquí está. Sin juegos, sin política, sin retrasos. Estoy enviando esto al Congreso hoy y ellos debieran aprobarlo lo más pronto posible”,  dijo el mandatario.

La propuesta, con un costo total de $447 mil millones, incluye recortes a impuestos de nómina para compañías que contraten o suban sueldos, extensión de beneficios de desempleo y proyectos de construcción.

Proyecto beneficiaría a la comunidad hispana

 La Casa Blanca cambió las negociaciones a puerta cerrada, propias del proceso legislativo, por un fuerte impulso público a la propuesta del presidente Barack Obama para crear empleos. Una nueva estrategia con la esperanza de asegurar el apoyo del Congreso.

“Con todo”, esa es la mejor forma de describir los esfuerzos con que el gobierno está difundiendo el plan anunciado el jueves por Obama, que se traducirá en la “ley para trabajos estadounidenses”.

La Administración se enfocó en los beneficios de la nueva propuesta para la comunidad hispana. Entre ellos destacaron reducciones a impuestos de nómina a la mitad, de los primeros 5 millones de dólares en pagos al personal. La Casa Blanca estimó que esto ayudará a 250 mil propietarios latinos de pequeñas empresas.

Asimismo, calcularon que 1.1 millones de hispanos serían favorecidos con la extensión del seguro de desempleo y que las reformas fiscales para personas que han estado sin trabajo por largo tiempo, ayudarían a alrededor de 1 millón de latinos.

“El enfoque de la propuesta del presidente es poner a más personas a trabajar, poner más dinero en los bolsillos de los estadounidenses, dar ayuda a los desempleados y conectar trabajos con las personas. Todo esto sin sumar un centavo al déficit fiscal”, dijo Cecilia Muñoz, directora de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca.

“Sabemos que hay mucho en juego para todos los estadounidenses, incluidos los hispanos. Como comunidad hemos experimentado una disminución en la riqueza promedio de 66%, desde 2005 a 2009. Nuestra tasa de desempleo es más alta que el promedio llegando a 13.1%. Este plan se basa en la idea de llegar a todas las comunidades, particularmente, aquellos que han sido más impactados por la recesión”, explicó.

El plan de Obama incluye recortes tributarios equivalentes a 1,500 dólares, para el bolsillo de la familia estadounidense promedio. “Estimamos que estas medidas ayudarán a 25 millones de trabajadores latinos”, dijo Mike Pyle, Asesor Presidencial Especial del Consejo Económico Nacional.

El plan propone la extensión del seguro de desempleo y contempla incentivar programas estatales innovadores que beneficien a trabajadores desempleados o provean entrenamiento. Asimismo, incluye medidas como el “proyecto reconstrucción”, enfocado en la rehabilitación de casas en vecindarios con una alta concentración de ejecuciones hipotecarias.

La propuesta da un énfasis especial a proyectos de infraestructura. Se incluye la modernización de 35 mil escuelas a nivel nacional, que implica una inversión de 25 mil millones de dólares.

Por ahora, la Administración se ha preocupado de difundir las respuestas de apoyo de gobernadores, alcaldes y legisladores a la “ley para trabajos estadounidenses”.

Incluso, el mismo presidente reiteró la necesidad de aprobar la medida lo antes posible, en su discurso celebrado ayer en la Universidad de Richmond, Virginia. “El tiempo del estancamiento se acabó, el tiempo de actuar es ahora”, dijo el mandatario.

Hasta el momento la respuesta republicana a la propuesta ha sido moderada. “Las familias estadounidenses y los pequeños negocios están sufriendo y esperan que la Casa Blanca y el Congreso encuentren un terreno común, trabajen juntos para poner a la economía en el camino correcto. Las propuestas del presidente merecen consideración. Esperamos que él a su vez, tome en cuenta seriamente las ideas que nosotros hemos presentado”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH).

Sin embargo, en una carta enviada por el liderazgo republicano del Congreso ayer, los legisladores enfatizaron la necesidad de tener lenguaje legislativo concreto para que el plan pueda ser evaluado por la Oficina de Presupuesto del Congreso.

En tanto, los funcionarios de la Administración se mantienen optimistas. “Hay señales positivas, aunque en este punto no tenemos una impresión definitiva de cómo y cuándo se concretará. Esto es algo que el mandatario seguirá impulsando”, dijo Muñoz.

Analistas independientes como Mark Zandi, economista en jefe de Moody’s Analytics aseguró ayer, que la propuesta de Obama sumaría 2 puntos porcentuales al Producto Interno Bruto y crearía 1.9 millones de trabajos.

Deje un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*