**Su viuda, Ofelia Acevedo, acudió este domingo a misa dolida pero sosegada, afirmando que “la justicia divina siempre llega”.

Oswaldo Payá: Insustituible en el oposición cubanaLa muerte de Oswaldo Payá ha dejado una brecha en el centro del movimiento disidente cubano, que lleva décadas tratando de encontrar la manera más efectiva de enfrentar al sistema comunista y presionar a favor de la democracia.

Payá era incuestionablemente el más moderado de los líderes de la oposición, un activista profundamente católico que creía en la reconciliación y el diálogo, trató de cambiar el sistema con sus propias reglas y rechazó tanto a Fidel Castro como al embargo estadounidense.

Fue también la primera figura de la oposición que trató de movilizar las calles cubanas para realizar un cambio, mientras que las otras se centraban en buscar libertades políticas, establecer grupos de la sociedad civil o denunciar abusos de los derechos humanos. Payá murio el 22 de julio en un polémico accidente.

“Su muerte fue una pérdida irreparable, porque era la figura más notable de toda la resistencia interna” dijo el activista habanero de los derechos humanos Elizardo Sánchez Santa Cruz, jefe de la Comisión Cubana por los Derechos Humanos y la Reconciliación Nacional.

Su muerte también destaca las luchas de un hombre cuyas victorias y fracasos, en su intento por sembrar las semillas de la democracia en Cuba de una manera pacífica y paciencte, pueden dejar lecciones para los disidentes que le sobreviven.

Un ingeniero sin pretensiones que hablaba en voz baja y trabajaba en una empresa estatal que hacía y reparaba equipos de hospital, Payá era “el antiFidel”, dijo Joe García, un político demócrata de Miami y ex director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana.

Aunque un funcionario del Vaticano supuestamente les dijo en el 2003 a diplomáticos estadounidenses que había urgido al gobierno cubano a que “cultivara a Payá como un ‘opositor suave’ ”, la Seguridad del Estado supervisaba constantemente sus actividades y su casa en La Habana era marcada a menudo con grafitos ofensivos.

El mayor triunfo de Payá ocurrió en el 2002, cuando su Movimiento Cristiano Liberación (MCL) se aprovechó de una cláusula en la Constitución de 1976 que aseguraba la convocatoria de un referendo nacional a cualquier petición firmada por más de 10,000 ciudadanos.

El MCL y una red nacional de disidentes recaudaron 25,000 firmas en busca de elecciones libres, libertad de expresión y asociación, y amnistía para los presos políticos. La iniciativa fue bautizada como Proyecto Varela, por el nombre de un sacerdote del siglo XIX que inspiró el pensamiento independentista cubano.

Payá cuando recibió el premio Sajarov en el 2002Payá fue elogiado por los sectores internacionales moderados que favorecían comprometer al gobierno cubano en una suave transición hacia la democracia. Se le concedió en el 2002 el Premio Sajarov de derechos humanos del Parlamento Europeo y posteriormente se le nominó para el Premio Nobel de la Paz.

“Logró movilizar a la gente y reunir a la oposición en Cuba en alguna manera”, dijo Guillermo Fariñas, un periodista independiente que ganó el Premio Sajarov en el 2010. A diferencia de Payá, a Fariñas no se le permitió salir de la isla para recoger su premio.

Pero el Proyecto Varela fue criticado por opositores anticastristas de línea dura, tanto en Cuba como en el exilio, por considerarlo demasiado conciliatorio – y fue brutalmente aplastado por el gobierno.

La Asamblea Nacional del Poder Popular nunca reconoció la petición de Payá y Castro convocó su propio referendo sobre el irrevocable carácter socialista de la revolución, aprobado por el 99.5 por ciento de los votantes a finales del 2002.

Meses después, 75 disidentes, incluyendo más de 40 activistas del Proyecto Varela pero no Payá, fueron condenados hasta a 28 años de prisión en la llamada Primavera Negra del 2003.

Payá se mantuvo al pie del cañón con la tenacidad de su fe después de esta ola represiva, aunque con menos éxito, al proponer en el 2007 un Comité Ciudadano para la Reconciliación y el Diálogo y llamar de nuevo a un diálogo nacional en el 2009.

Su Proyecto Heredia en el 2010 buscó un fin a las duras restricciones del gobierno a los viajes al exterior, y su iniciativa Todos Cubanos en el 2011 pidió por la libertad de expresión y acceso a las noticias de los medios de comunicación como los primeros pasos hacia elecciones democráticas.

Aunque Payá criticó el embargo estadounidense y rechazó los fondos de Estados Unidos para programas prodemocráticos – insistía en que Cuba debía arreglar sus propios problemas – también se burló de la tesis de que un aumento del turismo y los negocios estadounidenses llevaría al gobierno a cambiar.

“Eso es una ofensa al pueblo de Cuba. Los cambios no los van a hacer los turistas bebiendo daiquirís y mojitos y paseándose por nuestras playas”, declaró Payá en un video retransmitido la semana pasada por MEGA TV de Miami.

Payá también fue crítico del cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, y de sus negociaciones con Raúl Castro en el 2010. Los contactos llevaron a la liberación de los disidentes de la Primavera Negra todavía encarcelados así como de otros prisioneros políticos.

“Creemos que los cubanos no deben quedar como espectadores de ésa u otra negociación, pero que ya deben disponerse a ser protagonistas de su liberación”, declaró.

En el 2007, Payá se unió a varios conocidos disidentes, entre ellos Martha Beatriz Roque y miembros de las Damas de Blanco, comprometiéndose a luchar por un cambio pacífico hacia la democracia.

Pero Payá y otros estuvieron ausentes el año pasado cuando una docena de otros disidentes, incluyendo a Fariñas y Oscar Elías Biscet, emitieron una “reafirmación de unidad” concebida para “motivar a la población para que se una a la lucha pacífica contra el régimen”.

Payá es el segundo de los principales dirigentes del movimiento disidente de Cuba que muere en nueve meses. Laura Pollán, la ampliamente respetada fundadora y líder de las Damas de Blanco – madres, esposas y familiares de los 75 detenidos durante la Primavera negra – murió el 14 de noviembre de un ataque al corazón y un fallo respiratorio.

La conocida bloguera Yoani Sánchez escribió que la muerte de Payá era una “una dramática pérdida para el presente y una insustituible ausencia en su futuro”, y que sin él la isla había “quedado aún más huérfana”.

Pero disidentes destacaron que el movimiento de oposición tiene otras figuras de liderazgo, desde veteranos como Roque, Biscet, Fariñas y Sánchez, hasta jóvenes luchadores como José Daniel Ferrer y Berta Soler, la sucesora de Pollán.

El MCL de Payá está “muy bien organizado y sin dudas alguien lo va a suceder como su líder”, dijo Biscet por teléfono desde su casa en La Habana.

El activista católico Dagoberto Valdés destacó que miembros de casi todos los grupos de oposición asistieron la semana pasada al velorio y la misa dedicada a Payá en la Iglesia de El Salvador del Mundo en La Habana.

“En la lucha por la libertad, las personas que mueren en el camino se convierten en banderas, en símbolos de la lucha pacífica”, agregó Valdés. “La oposición continuará con un nuevo símbolo de nuestra lucha”.

Elizardo Sánchez dijo que la propia división de los disidentes, con varias facciones que van desde cientos de miembros en ciudades a poco más de dos o tres personas en pueblos remotos, actualmente los ayuda a mantenerse fuertes con la muerte de un líder como Payá.

“El defecto de la oposición se convierte en una virtud”, dijo Sánchez. (El Nuevo Herald)

La justicia divina siempre llega

Ofelia Acevedo, viuda de PayáÁvida de conocer la verdad sobre el accidente de carretera en que murió hace una semana el opositor cubano Oswaldo Payá, su viuda, Ofelia Acevedo, acudió este domingo a misa dolida pero sosegada, afirmando que “la justicia divina siempre llega”.

“Tenemos deseos y ansias de saber la verdad, pero tenemos paz, porque sabemos que la justicia divina a todo el mundo le llega, siempre llega”, declaró Acevedo, tras asistir a misa en la iglesia Divino Salvador del Mundo de La Habana.

La tranquilidad reinaba este domingo en los alrededores de la pequeña parroquia que fue escenario el martes de un fugaz enfrentamiento a gritos y empujones entre decenas de opositores y piquetes de seguidores del gobierno comunista, lo que condujo al arresto de medio centenar de disidentes.

Vestida de negro y acompañada de sus tres hijos, Acevedo agradeció desde el púlpito “el acompañamiento que la comunidad nos ha brindado” en los “trágicos días” que sucedieron a la muerte de Payá, un católico devoto y Premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo, ocurrida el 22 de julio en una ruta de Bayamo, 744 km al sureste de La Habana.

La viuda ha solicitado entrevistarse con los activistas políticos Angel Carromero (español) y Jens Aron Modig (sueco), únicos sobrevivientes del accidente en que murió también el opositor cubano Harold Cepero, de 31 años. Los dos extranjeros permanecen bajo custodia de las autoridades en La Habana.

“No he tenido ninguna noticia de la entrevista. Se la pedí al oficial que me entregó el cadáver (de Payá) y a los embajadores de Suecia y de España, pero nada”, dijo Acevedo, quien rechazó el sábado el informe oficial sobre el accidente, divulgado el viernes por las autoridades.

“Es a lo que aspiro, a lo que tengo derecho y sería lo más justo, pero si no puedo llegar a saber la verdad sobre los hechos que le quitaron la vida a mi esposo y a mi amigo Harold, igual mi familia tendrá paz, porque tenemos mucha fe”, dijo.

En la misa el párroco español José Alfonso Alvarez destacó que Payá, líder del opositor Movimiento Cristiano Liberación, fue “un buen hijo, un buen padre” y “un cristiano que trabajó mucho por su parroquia”.

“Pedimos por la familia de Oswaldo Payá para que en medio de su dolor encuentre paz, tranquilidad, esperanza, sabiendo que él está bien, aunque nos haya dejado de una manera intempestiva”, dijo Álvarez en sus plegarias.

Al concluir la misa, Acevedo repartió a feligreses un plegable con el discurso que leyó su hija Rosa María el martes en el funeral en presencia del cardenal Jaime Ortega, y en el que destacó: “Mi padre vivía para nosotros, su familia; y dedicó su vida a la causa de la libertad y de los derechos humanos”.

También repartió un volante que contenía cuatro frases escritas por Payá.

“Ha sido la fe que me ha dado fuerza en medio del fracaso… Cuando todo lo humano te aconseja y obliga a abandonar la lucha, persistes por la fe en Cristo”, rezaba en una de las frases.

Así quedó el vehículo donde perdió la vida el líder opositor cubanoEstados Unidos pidió el miércoles una investigación “a fondo y transparente” de las circunstancias del accidente y dos disidentes cubanos afirmaron este domingo que hay “lagunas” en la versión oficial, que sostiene que el siniestro se produjo porque el vehículo iba a exceso de velocidad y frenó de forma abrupta al entrar a un tramo de la ruta sin pavimento.

“El gobierno (…) ha dado una pila de explicaciones donde ha dejado lagunas”, dijo la líder de las opositoras Damas de Blanco, Berta Soler.

“Solamente ellos (el español y el sueco) pueden decir lo que ocurrió allí, (pero) sus declaraciones en Cuba en manos de la policía serían sesgadas”, dijo por su parte Elizardo Sánchez, líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, que es ilegal aunque tolerada por el régimen.

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