Moneyball ***

 Como el cine, el béisbol funciona gracias a las grandes estrellas y la lucha entre viejas y nuevas estrategias de mercadeo.

La película Moneyball muestra que en el negocio de la pelota se puede batear de jonrón con poco dinero y mucha imaginación. Y también en el cine. Brad Pitt, actor que no baja de $20 millones, aceptó actuar en esta cinta por una cantidad inferior.

Pitt quedó fascinado cuando leyó el guión escrito por Steven Zaillian (Schindler’s List) y el ganador del Oscar, Aaron Sorkin,(The Social Network), pero también condimentado por Steven Soderbergh. No pudo resistir el brillo de Billy Beane, entrenador que reinventó el béisbol y convirtió el oscuro equipo Oakland Athletics en una leyenda.

Los sucesos que narra Moneyball son reales. Después de perder la serie mundial frente a los Yankees de Nueva York, Beanne tuvo que elegir entre reinventarse o salir del juego. Una gran inspiración le llegó cuando el tecnócrata Peter Brand (Jonah Hill), aplicó nuevas estrategias financieras al deporte.

Aunque Moneyball es una película sobre el béisbol, toma gran distancia frente a cintas tradicionales del género como The Natural y Field of Dreams. La trama no transcurre en el campo de juego sino en las oficinas del gerente y en lugar de batazos y jugadas magistrales lo que vemos son estadísticas y fórmulas matemáticas.

Para coronar campeón a su equipo, Beane tiene que enfrentar el pesimismo de un gerente escéptico (Philip Seymour Hoffman, y pero también los retos de la relación con su ex esposa (Robin Wright) y su hija adolescente Casey (Kerris Dorsey). Gracias al uso de oportunos retrocesos, la trama recrea momentos cruciales en la carrera del entrenador que lo llevaron del infierno a la gloria.

Pitt entrega deja de lado su aureola de niño bonito y entrega un personaje que irradia humanidad, mientras Hill actúa como su perfecto compañero de fórmula porque entrega humor.

Capote

Igual que el entrenador Beane, el director Bennett Miller hace de su más visible debilidad (el presupuesto) su mayor fortaleza. Irónicamente, Moneyball falla en el área donde supuestamente posee más fortaleza: dos reconocidos escritores no logran darle al guión la consistencia requerida.

Killer Elite **

Debatiéndose entre ser una película cargada de adrenalina o un drama sobre el espionaje británico en el Gobierno de Omán para evitar la propagación del comunismo, Killer Elite apuesta por la acción y la violencia, pero no resulta genuina.

Después de una fallida operación en México, el experto gatillero Danny (Jason Statham) se retira para vivir en una granja australiana, pero una inesperada misión lo pone en acción de nuevo. El sicario debe castigar a los asesinos de los hijos del sheik de Omán si quiere que éste libere a Hunter (Robert de Niro), su mentor y viejo compañero de andanzas.

Danny recluta al ex patrullero Davies (Dominic Purcell) y al cerebro técnico Meier (Aden Young) para dar de baja a espías británicos. La presa mayor no es otra que Spike (Clive Owen), temible espía que trabaja en ambas orillas.

En lugar de construir un intrigante relato que dé cuenta del plan detallado de los sicarios, Killer Elite opta por un espectáculo repleto de disparos y violencia que es tan obvio que no deja nada a la imaginación.

Statham, Owen y De Niro entregan sólidos héroes de acción que capturan la atención del espectador, pero no sucede lo mismo con los personajes secundarios.Money Ball

El director Gary McKendry, nominado al Oscar por el cortometraje Everything in This Country Must, intenta inyectar el mismo nervio y energía a su primer largometraje, pero falla en el intento. (El Sentinel)

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