Drogas sintéticasEl primer paso dado en esta demarcación para combatir la venta y posible consumo de sustancias sintéticas cuyos efectos a criterio de los especialistas acarrean peores consecuencias al organismo humano que otros alucinógenos, lo protagonizó el gobierno de la ciudad de Sweetwater, encabezado por el alcalde Manny Maroño quien dio un respaldo rotundo a tal decisión.

Asimismo, la ciudad de Miami, a partir de una ordenanza presentada por el comisionado Willy Gort continuó la misma iniciativa que según declaró a Diario Las Américas, “fue aprobada por unanimidad por el resto de los miembros de la junta de gobierno”.

Aunque el hecho más reciente que se relaciona con un presunto consumo de drogas sintéticas es el acto de canibalismo humano que ocurrió en el viaducto MacArthur, el comisionado Gort comentó “que esto es un problema que al parecer se está dando en todos los Estados Unidos si se tiene en cuenta que algunos individuos cuando son abordados por la policía tras haber ocurrido un delito, sostienen comportamientos de insubordinación y resistencia en los que muestran una fuerza fuera de lo común y gran agresividad. Al parecer se hacen inmunes al dolor y los policías se ven obligados a utilizar contra ellos la fuerza, en ocasiones fuerza letal”, como ocurrió en el caso del hombre que le estaba devorando el rostro al desamparado en el mencionado incidente.

La uniformidad de la medida en el condado de Miami-Dade se alcanzó este martes con la aprobación por parte de los comisionados durante una de sus reuniones ordinarias, de una ordenanza propuesta por el presidente de la junta Joe Martínez, a partir de la cual esta prohibición se convierte en ley.

Algunos han manifestado que el hecho de prohibir que se vendan las llamadas drogas sintéticas en los establecimientos comerciales no resuelve el problema en su totalidad, en tanto quienes las comercializan a través de la Internet no tienen ninguna regulación al respecto porque incluso, al venderlas advierten que no están fabricadas para el consumo humano y por tanto las autoridades que controlan la venta de alimentos y fármacos no las pueden regular.

Sin embargo, no caben dudas de que prohibirlas en los comercios en un paso importante, pues haberlo convertido en legislación implica, según explicó el comisionado Gort, que tanto la policía como los inspectores que chequean el cumplimiento de códigos en los comercios estarán pendientes de que esto se cumpla e impondrán las multas y las medidas que correspondan a los violadores de la legislación.

Por parte del gobierno del condado, el director de comunicaciones Fernando Figueredo explicó que además de la policía, investigadores que trabajan para la oficina de la fiscal estatal de Miami-Dade también participarán en hacer cumplir esta ley.

La mayor preocupación de autoridades locales, padres, educadores y líderes comunitarios en general respecto a la existencia y comercialización de estas sustancias es la vulnerabilidad que pueden tener los jóvenes y adolescentes de ser sus posibles consumidores por el desconocimiento que tienen de sus efectos mortíferos y porque se venden a precios que resultan asequibles para los menores. (Diario de las Américas)

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