Mala educación en MéxicoProfesores que no llegan nunca a clase o se pasan las horas hablando por el móvil. Taxistas que ejercen de maestros porque compraron o heredaron la plaza. Huelgas, como las de Oaxaca, de más de un año de duración, o institutos de secundaria en los que se enseña con video, pero en los que no hay ni luz. Ese es el panorama con el que se encuentran los 35 millones de alumnos mexicanos que diariamente acuden a clase.

Si todo esto se pone en un cuadro de Excel aparecen datos así: México ocupa el último lugar (30 de 30) en el ranking educativo de la OCDE. El 8% de los chicos que se matriculan en secundaria no llega ni siquiera el primer día de clase. Los niños coreanos pasan 1.200 horas en el colegio al año (los españoles unas 1.000) y los mexicanos 560. En Corea, prácticamente el 90% de los estudiantes llega a la universidad y en México, el 30%.

Si al cuadro de Excel le añadimos además coletas, gominolas y sueños, salen películas como ‘De Panzazo’ (‘de chiripa’) o lo que es lo mismo, una explicación de por qué Rubén, Cesar o Guadalupe, que de mayor quieren ser “ingeniero, cocinero y química”, terminarán lavando coches o fregando escaleras, en el mejor de los casos.

Dirigido por Juan Carlos Rulfo (hijo del escritor Juan Rulfo) y el periodista Carlos Loret, el polémico documental ‘De Panzazo’ (que se presentó el jueves en la capital mexicana, y a partir del 24 de febrero se verá en cines y colegios) es una descarnada radiografía de la educación, y un misil en la precampaña electoral en la que vive el país de cara a las presidenciales de julio.

“Cuando me hablaron del proyecto y me mostraron todas esas cifras que deprimen, mi propuesta fue acercar a la gente”, señala Rulfo a ELMUNDO.es

A través de entrevistas y testimonios ‘De Panzazo’ evidencia un sistema educativo podrido y corrupto que alimenta de mano de obra barata los cárteles de la droga.

Los culpables

Para ello, los directores patearon durante meses despachos y ministerios, pero también le dieron a los chicos una cámara para grabar todo lo que les rodea. A sus padres, a los maestros, a los compañeros, las instalaciones…. y así en decenas de escuelas públicas y privadas del país.

De un colegio ‘pobre’ en Iztapalapa (periferia del DF) a uno que se llama ‘The Churchill School’ en ‘Las Lomas’. Y del polvo de Ciudad Juárez a las montañas de Chiapas. Y el balance es desolador. Basta un dato: a lo largo de los tres años de rodaje los directores de la película no lograron saber cuántos profesores hay en México.

“Se trata de agitar y llamar a la movilización social ante lo que estamos viviendo. Estamos destruyendo nuestro futuro”, explica Rulfo, para quien hay tres claros culpables: el Gobierno, los padres y la novelesca Elba Esther Gordillo, conocida como ‘La maestra’, una de las mujeres más poderosas del país.

Amante de las joyas y las ropas de marca, ‘La maestra’ acumula casi tantos años al frente del sindicato (SNTE) como operaciones de estiramiento. ‘Chuki’, como la conocen sus enemigos, lidera el sindicato más poderoso e influyente del país, un mastodonte que mueve a más de un millón de maestros y, en consecuencia, tres millones de votos. Así que históricamente todos los presidentes que han pasado por Los Pinos han buscado su apoyo a cambio de privilegios para su gremio mientras ella ganaba poder y dinero. Desde el PRI de Carlos Salinas, que la creó, a la derecha de Felipe Calderón, nada se mueve sin que lo sepa ‘La maestra’.

A cambio, el sindicato que preside controla el 93% del presupuesto total del Estado destinado a educación y distribuye a su antojo tanto las plazas y los salarios de los docentes, como las manifestaciones a las que debe asistir o por qué partido votar.

Su poder es tal que no tuvo rubor en admitir ante la cámara del ‘hijo’ de ‘Pedro Páramo’, que una plaza de maestro cuesta entre 50.000 y 100.000 pesos.

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