En una ceremonia ante cientos de policías, funcionarios públicos, amigos y familiares, Manuel Orosa juró el martes como nuevo jefe de la Policía de Miami.
Orosa, de 54 años y padre de tres hijos, dijo que ha realizado su sueño de toda la vida.
“Hace más de 30 años empezó mi carrera como un auxiliar de policía, pensando que quizás algún día sería uno de ellos”, dijo Orosa, quien fue nombrado al cargo el jueves pasado. “Ha sido una carrera maravillosa. Agradezco cada minuto”.
Orosa es el jefe número 35 en la historia de la Policía de Miami y reemplaza a Miguel Exposito, quien fue despedido en septiembre por desobedecer una orden del administrador municipal Johnny Martínez. Orosa ocupó la jefatura policial de forma interina mientras el gobierno realizaba una búsqueda a nivel nacional.
El martes Orosa reconoció a sus padres como figuras de inspiración.
“Tengo el orgullo de decir que soy hijo de refugiados cubanos humildes”, dijo Orosa, señalando a sus ancianos padres. “Mami, papi: gracias por su apoyo”.
Sus padres, Manuel y Flora Orosa, nacieron en España pero se mudaron a Cuba tras enamorarse de la isla en viaje de luna de miel. Huyeron a Estados Unidos en 1961, dos años después del triunfo de Fidel Castro. Orosa, hijo único, tenía 3 años.
“A mi hijo lo traje de bebé”, dijo. “Se hizo un hombre en este país”.
Al principio Manuel trabajó cortando caña por 60 centavos la hora. Luego consiguió empleo como fumigador. Finalmente adquirió una licencia para reparar techos y llegó a establecer su propio negocio.
Cuando era adolescente, Orosa trabajó durante los veranos a su lado, quemándose dos veces con asfalto.
Las experiencias lo motivaron a ser policía y no techero como su padre.
Flora trabajó en una fábrica de carteras cerca de Hialeah. Hace casi una década, tras jubilarse, Flora decidió volver a trabajar para no aburrirse. En estos momentos es guardia escolar de tránsito en Coral Way.
“Yo he visto el ejemplo de su trabajo duro y sus ganas de una vida mejor”, comentó Orosa. “En este país, la vida sí es mejor”.
Orosa asistió a las escuelas públicas, como la intermedia Booker T. Washington y la secundaria Miami Senior High. Se graduó de Humanidades en el Miami Dade College.
“Fue a la escuela y siempre se comportó debidamente”, dijo Manuel. “Mi hijo nunca me ha dado un dolor de cabeza”.
Orosa entró a la Policía de Miami en 1981, época marcada por las drogas, la violencia y la corrupción en la organización.
“He sido testigo de algunos de los momentos más difíciles de Miami, pero también algunos e los mejores”, apuntó.
En 1988 Orosa quedó fue objeto de una investigación cuando seis agentes bajo su mando mataron a golpes a Leonardo Mercado, un conocido vendedor de drogas. Cuatro de los agentes fueron condenados por encubrimiento. Al principio de la investigación federal, Orosa se negó a cooperar con las autoridades. En 1990 accedió tras recibir una promesa no oficial de inmunidad. Nunca fue acusado de delito alguno.

Orosa ha trabajado en todos los vecindarios de Miami y en todas las divisiones de la Policía, y en su momento fue jefe de Asuntos Internos e Investigaciones Criminales.
El martes Orosa dijo que continuará la trayectoria que empezó hace tres meses cuando fue nombrado interinamente, cuando transfirió a unos 30 policías de la oficina y de unidades especializadas a patrullar las calles con el fin de dar más visibilidad a la fuerza policial. También amplió la presencia en barrios conflictivos como Liberty City.
Armando Aguilar, presidente del sindicato de la Policía de Miami, dijo que estaba contento con la selección de Orosa, amigo desde hace años. Orosa fue su jefe cuando el casi Mercado. Aunque Aguilar fue acusado inicialmente, los cargos fueron desestimados.
“El es el candidato que yo sugerí desde el principio”, dijo Aguilar. “Tiene la buena idea de colocar más agentes en la calle. Y lo que está haciendo parece que está funcionando porque no ha habido más tiroteos en Liberty City”.
Orosa precisó que no permitirá que su amistad con Aguilar afecte cómo la entidad enfrenta problemas sindicales.
“Las amistades quedan a un lado cuando se trata de asuntos oficiales”, dijo Orosa. “Yo sé que él está buscando lo mejor para los sindicalizados, de la misma manera que yo busco lo mejor para el departamento, los vecinos y la Ciudad”, dijo. “A veces estaremos de acuerdo; otras veces no”.
Orosa dijo que quiere mantener una buena relación con el sindicato, al igual que con la Fiscalía Estatal de Miami-Dade, las entidades federales y el gobierno municipal.
Agregó que aunque aspira a tener buenas relaciones con la administración, no vacilaría en investigar alegaciones de corrupción.
“Yo tengo mis jefes: el administrador, el alcalde y los comisionados”, explicó Orosa. “Si algún día surgen alegaciones de corrupción, yo sería el primero en acercarme a la fiscalía, al FBI o a la Policía Estatal de la Florida”.
Martínez opinó que Orosa ha sido un buen colaborador hasta ahora. Agregó que cree que Orosa mantendrá una relación apropiada con la prensa. Durante la primavera de este año, Exposito y el alcalde Tomás Regalado protagonizaron una larga disputa pública, principalmente en los medios en español.
Durante la ceremonia, Martínez dijo que Orosa “ha trabajado bien con la prensa cuando ha sido apropiado para representar a la Ciudad de una manera positiva”. Manuel Orosa

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