Los hispanos en Estados Unidos no sólo son una porción cada vez mayor de la población total: también representan el sector de más rápido crecimiento en la fuerza laboral.

Así lo revela un estudio del Centro Pew Hispano, que proyecta que la población hispana será responsable de tres cuartas partes del crecimiento del segmento económicamente activo del país entre 2010 y 2020, basándose en cifras oficiales del Departamento de Empleo estadounidense.

“Esa cifra proyectada, de un 74% de crecimiento, está muy por encima del promedio del pasado: entre 2000 y 2010 los latinos empleados representaron un 54% de la expansión laboral y en la década anterior, 36%”, detalló a BBC Mundo el autor del estudio de Pew, Rakesh Kochhar.

Las razones hay que buscarlas en un dato demográfico incontestable: la población hispana crece sin pausa, mucho más que cualquier otro grupo poblacional, tanto a causa de los nacimientos de hispanoestadounidenses como por los nuevos inmigrantes llegados al país.

Y al tiempo que ellos se multiplican, los llamados blancos no hispanos -la mayoría en el país- pierden gradualmente presencia en la fuerza laboral.

“Los blancos no hispanos son una población que envejece. La generación de los baby boomers (nacidos en periodo que siguió a la segunda Guerra Mundial) está empezando a superar los 60 años y, cuando se pasa esa barrera, la participación en el empleo se reduce drásticamente, tanto por las jubilaciones como por problemas de salud o discapacidades que los sacan del circuito activo. El crecimiento de la población hispana, de la mano con el envejecimiento de los no hispanos, se potencian para permitir estas predicciones”, indicó Kochhar.    Fuerza Laboral Hispana

Los hispanos tienden, de por sí, a tener una mayor presencia relativa en el mercado de trabajo, si se la compara con otros grupos étnicos: mientras que la tasa nacional de participación en la fuerza laboral, esto es, personas de más de 16 años empleadas o buscando empleo- es de 64,7%, entre los latinos el índice se ubica casi 3 puntos por encima de la media.

¿Por qué? En parte, porque se trata de una población “joven” y, en consecuencia, con más personas en edad económicamente activa.

Así, los analistas se permiten pronosticar que los hispanos aportarán unos 7,7 millones de trabajadores nuevos al sistema antes de 2020, hasta convertirse en 18,6% del total de adultos empleados (o buscando empleo) de Estados Unidos. En el mismo periodo, los blancos no hispanos que se sumen a la fuerza de trabajo serán apenas 1,6 millón, de confirmarse las estadísticas.

Pero algunos sospechan que la cifra es por demás optimista. Está basada, por cierto, en la presunción de que la inmigración aportará 1,5 millón de nuevos residentes en el país cada año.

Esta estimación, a cargo de la Oficina del Censo, no coincide con los datos más recientes, cuando los extranjeros en territorio estadounidense crecieron a razón de un millón al año, entre 2000 y 2010.

Es decir que, para que se cumplan las proyecciones, es necesario que el flujo migratorio crezca muy por encima del actual. Y en un contexto de crisis económica, inmigrantes que marchan de regreso a sus países y otros que deciden no venir, parece poco probable.

 

Más calificados

Pero, pase lo que pase en términos numéricos, la buena noticia para la comunidad latina parece ser la de una mejora en el tipo de puestos a los que tendrá acceso.

El Departamento de Empleo augura que en la próxima década crecerá la oferta de trabajo “no campesino”, con casi 20 millones de nuevas posiciones. La mayor expansión será en el ámbito de la salud y la asistencia social, seguido del de servicios profesionales y de negocios.

También habrá casi 2 millones de puestos en el rubro de la construcción, en el que los latinos tienen alta participación.

Algo de ello ya ha comenzado a notarse: cifras oficiales indican que los hispanos, pese a haber sido uno de los sectores más golpeados por la recesión de 2007, son también quienes mejores empleos han conseguido desde que comenzó cierta recuperación económica, en 2010.

Según un reporte de Informa Research Services, se trata del grupo demográfico que más ha repuntado en su tasa de ocupación tras la crisis.

¿Por qué es esto? Una de las razones es que se muestran son menos reticentes a aceptar empleos temporales o de bajo salario, tienen disponibilidad para desplazarse y se ocupan en sectores que han resurgido con particular fuerza tras la recesión -como los servicios vinculados a la minería, la manufactura y la hotelería- y mucho menos en el sector público, donde todavía se hacen sentir los efectos de los severos ajustes presupuestarios.

“De allí a estar bien parados, es otra cosa. El índice de desempleo volvió a niveles anteriores pero sigue estando en 10,5%, dos puntos por encima del  índice nacional”, apuntó el analista del Centro Pew.

La mirada a las remesas parece, en tanto, confirmar esa mejora relativa: por primera vez en tres años, ha crecido el volumen de fondos enviados a México, después de la peor caída de la década sufrida en 2009. Que haya más dinero para mandar a la familia, dicen los analistas, es señal de que los latinos de a poco logran remontar camino tras la crisis económica sostenida. (BBC Mundo)

 

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