Lo ocurrido la noche del pasado sábado en Las Vegas demuestra una vez mas que por mucha experiencia y sapiencia que se tenga, el ring y sus protagonistas siempre van a deparar sorpresas, a propósito del polémico resultado de la Mayweatherpelea entre Víctor Ortiz y Floyd Mayweather en disputa del título welter del Consejo Mundial de Boxeo.

El insólito resultado por lo ingenuo del campeón y la picardía del retador,  es una nueva sorpresa que nos ofrece el boxeo y que quedará registrada en las eternas páginas de la historia de este deporte.

El final inesperado a nuestro juicio, tampoco iba a impedir, que a la larga el llamado “Pretty Boy” impusiera su jerarquía frente a un inexperto Ortiz.  

Los primeros tres rounds fueron de claro dominio para Mayweather  que demostró conocer muy bien el oficio, tanto que frente a un zurdo, no lo giró permanente hacia su guardia contraria, sino que lo buscó frontalmente para colocarle sus ganchos trepidantes. Mejor aún fue su defensa. La típica guardia de palanca con certeros movimientos de cintura y cabeza, “weaving” que llaman.

Ortiz solo tenía oportunidad de atacar por ráfagas y sorprender con un golpe. Eso fue precisamente lo que trató de hacer en el cuarto asaltó cuando avasalló a Mayweather contra las cuerdas. Si bien la gran mayoría de los golpes que lanzó fueron “pasados” por su rival, al final la impotencia e inexperiencia de poder conectar sólidamente lo llevaron a propinar un ilegal e intencionado cabezazo.

Lo peor vino después entre besos, abrazos y disculpas, Ortiz recibió dos letales combinaciones de izquierda y derecha que lo hicieron escuchar la cuenta fatídica.

El árbitro: El único responsable

Joe Cortez es un árbitro de más de mil batallas, pero el sábado su actuación quedó en entredicho. Su retiro está a la vuelta de la esquina.

He aquí algunas observaciones importantes que propiciaron este inesperado resultado  en el cuadrilátero del MGM de Las Vegas.

1.- Al momento del cabezazo intencional, el referí debió descalificar inmediatamente al campeón.

2.- Su reclamo a Ortiz, una vez descontado el punto debió mucho mas enérgico, además de darle la oportunidad a Mayweather de recuperarse del cabezazo.

3.- Aún cuando llamó a los boxeadores a combatir no lo hizo con autoridad. Debió llevarlos al centro del ring, obligarlos a topar guantes y previo dirigirse al “time-kipper” para iniciar las acciones las cuales solo pueden reanudarse a su voz de “go” (vamos)  y no lo hizo.

4.- El árbitro ni cuenta se dio de las combinaciones que dejaron fuera de combate a Ortiz, y en todo caso, antes de contar inmediatamente porque de hecho, de acuerdo a sus gestos, el “time kipper” tampoco había reanudado la acción, debió registrar el hecho como golpes ilegales facilitándole al campeón la oportunidad de recuperarse como ocurre normalmente cuando se es víctima de un golpe bajo.

Para Cortez fue una noche gris, y errar es de humanos, luego de tantas actuaciones brillantes como tercer hombre del ring. Lo cierto es que el sábado fueron dos los sorprendidos, Ortiz y Cortez.

Al final, Mayweather volvió a ser el mismo de siempre, polemizando con  Larry Marchant, por haberle recriminado el hecho.

A pesar de lo extradeportivo, la pelea demostró que el boxeo está vivo y la expectativa generada alcanzó gran audiencia.

Ahora solo queda esperar por la gran pelea mil millonaria, “una pelea natural”, que sin duda va a demostrar quién es el mejor libra por libra del mundo. (Jairo Cuba/ImagenPress)

 

 

 

 

 

 

 

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