Mujeres cuidadosas con el sobrepesoLas mujeres tienden a vigilar la línea y preocuparse de su alimentación cuando empiezan a engordar, mientras que los hombres acuden a métodos de reducción de calorías cuando ya padecen sobrepeso, dijo el experto estadounidense en nutrición, Adam Drenowsky.

“Los hombres van a planes de reducción solo cuando tienen mucho sobrepeso, mientras que las mujeres acuden a estos planes cuando empiezan a engordar,” afirmó el director del programa de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Washington en la ciudad estadounidense de Seattle.

Drenowsky, que presentó un estudio en un simposio sobre edulcorantes no calóricos que se celebra en Bogotá, añadió que “una de cada tres mujeres consume edulcorantes con bajas calorías independientemente de peso corporal” de manera preventiva, mientras que el hábito en los hombres sólo responde a solucionar un problema de salud.

El especialista explicó que los seres humanos precisan desde pequeños incorporar a su alimentación el sabor dulce, al tiempo que rechazan el amargo, por lo que abogó por sustituir en las dietas los azúcares por aditivos no calóricos que endulcen, pero nunca por prescindir de alimentos dulces.

Asimismo, indicó que el gusto por el dulce produce placer, que es el aliado necesario para dar continuidad a un programa de reducción de peso. Como conclusión de su estudio, determinó que los edulcorantes no calóricos son saciantes, no incitan a sobrealimentarse ni generan adicción.

Durante la primera jornada de este simposio que busca ahondar en el uso y aplicaciones de los edulcorantes no calóricos, la consultora experta en ciencias y regulación del Cantox Health Sciences de Canadá, Bernardene Magnuson, rechazó la idea de que los componentes de aditivos queden en el organismo.

“Una vez que la gente entendiera cómo el cuerpo lo metaboliza no se preocuparía tanto,” dijo a Efe. Para Magnuson “el consumidor debería entender que las agencias reguladoras están vigilando todo el tiempo” los efectos de los edulcorantes “porque es una cuestión de salud pública.”

Además, estos organismos estipulan la “ingesta diaria admisible” de cada sustancia edulcorante, que según precisó la investigadora principal de la Logre International Food Science Consulting en México, Rebeca López, es cien veces menor al nivel que podría presentar un efecto tóxico.

La toxicóloga mexicana apostilló que consumir esa cantidad extrema sería “desorbitado” y comentó que algunos de los límites equivalen a tomar ochenta sobres de sustituto de azúcar en una bebida caliente, lo cual es imposible porque “no se puede tomar ochenta tazas de café al día.”

Sin embargo, estos aditivos sustitutivos del azúcar no solo se utilizan para endulzar, sino que se utilizan para camuflar el mal gusto de algunas medicinas y productos de higiene personal y también se recurre a ellos porque en ocasiones son más baratos que el azúcar. Ello implica que cada vez haya una mayor variedad de productos, lo que López consideró positivo porque “al haber tantos compuestos diferentes, los consumidores extremos (como los enfermos de diabetes) no consumen solo un producto y es todavía más difícil llegar a estas dosis altísimas.”

 

 

 

 

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