Victimas de la guerraSin freno las muertes en la denominada “guerra contra el terrorismo” que se libra desde el 9-11

Además de las 2,981 personas que murieron durante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, existe un número creciente de víctimas que con frecuencia se ignora o se desvincula del horror asociado a la destrucción de las Torres Gemelas.

Se trata de los 2.2 millones de personas que han muerto en la denominada “guerra contra el terrorismo”, iniciada el 20 de marzo de 2003, cuando Estados Unidos comenzó su bombardeo al sur de Bagdad, en una histórica ofensiva contra Saddam Hussein, señalado como aliado clave de los autores de los ataques en Nueva York y Washington, así como de la muerte de los ocupantes del Vuelo 93 de United Airlines, algunos de los cuales combatieron a los secuestradores antes de que el avión se estrellara en Shanksville, Pensilvania.

A esas otras víctimas se refiere con firmeza Sonia Santiago, portavoz de la organización Madres contra la Guerra, quien subraya que además de los soldados estadounidenses fallecidos, así como del gran número de civiles iraquíes y afganos que han perdido la vida, son víctimas también las familias de los militares caídos de todos los bandos, así como los numerosos parientes de los civiles inocentes cuyas vidas fueron tronchadas por las balas, incendios, bombas u otros eventos destructivos en medio de las incesantes hostilidades.

Al mismo grupo se suman los parientes de los soldados que regresan con vida del escenario bélico o siguen activos en los operativos militares mientras su salud física y mental se deteriora y son otras víctimas de la preocupación por el riesgo de sus seres queridos o de la angustia al ver su salud deteriorada al regresar de tierras lejanas, según plantea Santiago.

El costo humano

“La invasión a Irak, unida a la guerra de ocupación en Afganistán han costado la vida a más de 2 millones de civiles iraquíes y 225,000 afganos; 114 militares boricuas y más de 6,366 estadounidenses. El costo humano incluye también a miles de heridos física y emocionalmente; el saqueo de museos; la destrucción de escuelas, bibliotecas, universidades; la migración de más de tres millones de seres humanos que huyen de las guerras y la desarticulación de redes familiares y humanitarias”, sostuvo.

“No se pueden desvincular estas dos guerras”, agrega enérgica al refutar el sello oficial de “guerra contra el terrorismo” para recalcar que “la razón real (de las ofensivas militares) es la búsqueda de fuentes energéticas para los países industrializados”, y al lamentar que la primera cumplió en marzo ocho años en desarrollo y la de Afganistán cumple 10 años en noviembre.

Santiago opina que esa “razón real” ha quedado clara ahora más que nunca tras la reciente muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, y ante el poco categórico plan de retiro de las tropas estadounidenses, justo al cumplirse 10 años de los ataques terroristas del 9-11.

“En la llamada guerra contra el terrorismo, los beneficiados son los inversionistas de Wall Street, que forman parte de su gran complejo militar industrial, según lo llamó el expresidente estadounidense, Dwight Eisenhower”, sostuvo la líder de Madres contra la Guerra.

“Estamos en contra del terrorismo. Estamos a favor de la paz… pero hay un doble discurso”, puntualizó al referirse a mensajes contradictorios citados en los propios medios de EE.UU. sobre el fin de la guerra en Irak y sobre todo la puesta en entredicho de un retiro de tropas entre 2012 y 2014 porque ya se citan documentos de una prolongación del operativo militar hasta 2020.

Según Santiago, resulta también cuestionable que en medio de la crisis económica, el presupuesto del Departamento de la Defensa de los Estados Unidos se ha elevado a $725,000 millones con una partida adicional de $114,000 millones para “actos de contingencia”.

Mientras, lamentó que “tenemos a toda una generación destruida con jóvenes que mantienen el mundo bélico en su siquis y situaciones cada vez más conflictivas como hijos de militares que se rebelan contra el estatus quo y que tienen múltiples problemas en su cotidianidad.

“Al cumplirse diez años del horror del fallecimiento de 2,937 víctimas inocentes en el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono el 11 de septiembre del 2001, las Madres contra la Guerra levantamos nuestras voces para elevar una plegaria de reconciliación y de paz ante un mundo más precario y sangriento”, puntualizó Santiago

En el caso de Puerto Rico, además, dijo que como víctimas de la guerra contra el terrorismo se tienen que considerar los 15,000 militares boricuas que han estado en Irak y Afganistán, de los cuales 11 por ciento han sufrido mutilaciones físicas y un 60 por ciento padece alguna condición de salud mental, como el síndrome post traumático que los mantienen nerviosos y en alerta extrema, entre otras complicaciones.

Insistió en que “estas guerras no hacen al mundo más seguro, ni garantizan la paz ni la tranquilidad. Como justificación para la guerra de Afganistán se usan las víctimas del 11 de septiembre. Pero las guerras de Irak y Afganistán traen caos, desolación y muertes adicionales”.

Observó que ya “la guerra de Afganistán ha durado más que la Primera y que la Segunda Guerra Mundial combinadas” y destacó el creciente número de decesos, en su mayoría de jóvenes.

“En el 2010 murieron 499 estadounidenses, y van 308 en lo que va del 2011, muertos en Afganistán, siendo agosto del 2011 el mes con mayor cantidad de militares estadounidenses muertos con 83”, argumentó Santiago.

Dijo que ya han participado 2,680,000 soldados en estas guerras, 15,000 de ellos boricuas. Sobre los puertorriqueños, agregó que 2,000 boricuas veteranos son deambulantes, según el Censo, 2010, publicado por el gobierno de los Estados Unidos. (El Nuevo Día).

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