FarcLas rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron  en La Habana su disposición a cerrar un acuerdo con el gobierno de Bogotá sobre la erradicación de cultivos ilícitos en su país.

No obstante, la negociación se ve afectada en este punto por diferencias entre las partes sobre cómo acabar con el narcotráfico.

El responsable del equipo negociador de la guerrilla, Iván Márquez, dijo que “estaban en una dinámica positiva de entendimiento con la contraparte” para concluir el tema sobre la terminación de los cultivos ilícitos en el país sudamericano.

Antes de pasar a la mesa de diálogo en La Habana, Márquez afirmó que el problema fundamental está “en la erradicación del comercio, es decir el narcotráfico y la temática fuerte que contiene”, como el lavado de dinero.

El grupo guerrillero, que rechaza acusaciones en su contra sobre narcotráfico, había propuesto anteriormente que una comisión de Naciones Unidas y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) haga un diagnóstico sobre el estado actual de ese negocio y su influencia en el país.

“Estamos desarrollando el primer ítem de los tres relacionados con esta temática. Por nuestra parte no hay ningún inconveniente. Si no surgen escollos (…) se podría evacuar este primer subpunto y emprender el segundo, que es muy importante como el consumo como un problema de salud”, dijo el guerrillero a la prensa.

Según datos de Naciones Unidas, Colombia es uno de los principales productores mundiales de cocaína con unas 300 toneladas anuales, y al cierre de 2012 tenía sembradas 48.000 hectáreas de la hoja de coca.

La nación sudamericana posee, asimismo, cultivos de marihuana y de amapola -materia prima de la heroína-, con los que campesinos pobres sobreviven vendiendo la materia prima a grupos armados ilegales vinculados con el narcotráfico.

La delegación de las FARC anunció, además, su disposición a pactar un acuerdo con el gobierno acerca del uso de explosivos, pero señaló que era un asunto recíproco que “involucra al Ejército de Colombia y también a las fuerzas insurgentes” de esa nación.

La agenda de diálogos incluye discusiones sobre el fin del conflicto, la compensación a las víctimas y la refrendación de un eventual acuerdo de paz que ponga fin a una confrontación que ha dejado decenas de miles de muertos y desplazados.

Con anterioridad, las partes lograron acuerdos parciales en el tema agrario, para dar mayor acceso a los campesinos pobres a la tierra, y sobre las garantías para el ejercicio de la oposición política.

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