El último hecho de ‘nota roja’ llegó a los noticieros  pero sucedió cuatro días antes, cuando un empresario de Jalisco, que llegó a la Ciudad de México para cerrar varios negocios, fue secuestrado nada más salir del aeropuerto de la capital.

Lo llevaron a una ‘casa de seguridad’, lo amordazaron, le golpearon y pidieron un rescate, pero en un descuido logró arrebatar el arma a su secuestrador, y de un certero disparo en la cabeza lo dejó seco y bañado en sangre en la vivienda de Coyoacán de donde logró huir.

Fue el último episodio en una ciudad que poco a poco ve cómo se evapora la sensación de tranquilidad que había hecho de la vibrante megalópolis la “ciudad más segura de México”. La burbuja del DF se pincha a medida que se multiplican los hechos de violencia.

Doce desaparecidos en un bar de la zona Rosa, un fotoperiodista asesinado para robarle su equipo y una balacera entre varios hombres que viajaban en tres vehículos el pasado jueves ha encendido todas las alarmas y ha puesto en el punto de mira a su alcalde, el izquierdista del PSD, Miguel Ángel Mancera.

La cadena de sucesos ha permitido confirmar lo que muchos se temían, el Distrito Federal es también una plaza jugosa para los cárteles que pelean por una plaza de casi 18 millones de habitantes donde los grandes capos se sienten tranquilos y donde cada vez se consumen más drogas. En definitiva, un mercado de fácil acceso atractivo para el crimen organizado.

El caso más llamativo es la misteriosa desaparición de 12 vecinos del popular barrio de Tepito que supuestamente fue raptado cuando salían, ya de mañana, de un after-hours de la conocida Zona Rosa, hace diez días. Por el momento no se sabe nada de ellos y las autoridades reconocen que no tienen ni idea de lo que sucedió.

 El caso salió a la luz pública cinco días después, cuando los familiares de los jóvenes, todos del barrio de Tepito y cuatro de ellos parientes de reconocidos criminales del “barrio bravo”, cortaron varias calles en protesta por el silencio oficial.

Según los familiares, los jóvenes fueron sacados de la discoteca a toda prisa por el dueño del local –con la excusa de que iba a haber una redada policial- y que fuera los esperaba un comando de tipos armados y encapuchados que se los llevó en tres furgonetas. Pero las autoridades ni siquiera tienen certeza de “cómo sucedieron los hechos ya que no hay testigos y sólo tenemos el testimonio de los familiares” dijo el fiscal de la ciudad Rodolfo Ríos Garza.

La prensa local relaciona el caso con una venganza del ‘narco’ por el asesinato de Horacio Vite Ángel, el pasado 24 de mayo, en las inmediaciones del bar Black de la colonia Condesa. Vite era un conocido ‘narcomenudista’ del barrio, pero su ejecución dejó atónitos a los elegantes pobladores de ‘La Condesa’.

La Ciudad de México vivió su oleada más sangrienta durante los años 80 y 90, durante las sucesivas devaluaciones y crisis económicas, cuando se hizo prácticamente imposible dar un paseo en cuanto caía la noche. A partir del año 2000, con la izquierda del PRD al frente del Ayuntamiento, la ciudad redujo sus tasas de delincuencia hasta niveles impensables pero nunca pudo librarse de su mala fama.

Los gobiernos de López Obrador, Marcelo Ebrard y Ahora Mancera pusieron en marcha tres proyectos que ayudaron a reducir estas cifras; llenaron la ciudad con 13.000 cámaras, comenzaron la limpieza de la policía y multiplicaron las plazas escolares para estudiantes de segundo ciclo (entre 13 y 16 años) de hecho la ciudad triplica los datos del resto del país en los que a escolarización se refiere.

Paralelamente se puso en marcha la estrategia ‘Escudo Centro’ basado en coordinarse con los estados que rodean a la capital para evitar el efecto ‘cucaracha’ que supone la llegada de bandas criminales que huyen de estados como Hildalgo, Guerrero o Michoacán donde se libra la “guerra” contra los cárteles”. La eficaz gestión hizo que el propio Enrique Peña Nieto encargara a Manuel Mondragón, antiguo responsable de seguridad en la capital, la seguridad de todo el país.

Pero lo cierto es que a día de hoy cárteles pequeños como ‘La Mano con Ojos’, ‘Guerreros Unidos’, ‘Nueva Generación’ y ‘La Familia Michoacana’ han aterrizado en la Ciudad de México en un intento por controlar la plaza. Pero no sólo preocupan los tiroteos y los muertos. La capital es el segundo lugar en robo de coches, 30 diarios y a la cabeza está el Estado de México (gobernado hasta 2011 por el actual presidente Peña Nieto) con 57 coches diarios.

Las cifras oficiales señalan que entre 2000 y 2010 se cometieron en el D.F. un promedio de 61 asesinatos, esto implica 2 homicidios por día. Si bien es cierto que hubo un crecimiento del 75%, los datos contrastan con los casi 35 muertos diarios que deja la guerra ‘entre y contra’ los cárteles en el resto del país. Tales datos permitieron decir al exjefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, que la Ciudad de México estaba cerca de convertirse en “la ciudad del mundo más segura”. Una sensación que se diluye con el paso de los días.

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