La VI Cumbre de las Américas culminó el domingo sin una declaración final y nubarrones sobre la posibilidad de que todos los países asistan al próximo cónclave.

La próxima cumbre está prevista para 2015 en Panamá, cuyo actual mandatario es Ricardo Martinelli, Presidente Santos según ratificó el anfitrión de la cita en Cartagena, el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

No es la primera vez que una Cumbre de las Américas culmina sin declaración final de los mandatarios. La de Mar del Plata, Argentina, en 2005 terminó también sin texto final debido a desacuerdos sobre temas como el ALCA, una zona hemisférica de libre comercio.    

El presidente colombiano rechazó en varias ocasiones que la cumbre haya sido un fracaso porque no hubo declaración.

Analistas consultados por The Associated Press, sin embargo, criticaron a la diplomacia colombiana por no conseguir los consensos necesarios para finiquitar el texto y aseguraron que el proceso de reuniones cumbres está en crisis y que la de Panamá está en riesgo.

Los espacios “de diplomacia presidencial siempre son importantes para concertar, pero lo que yo creo que se mostró con esta cumbre es que el proceso de cumbres está en crisis. Lo que va a pasar es que o no hay más cumbres o hay cumbre con Cuba. Pero seguir postergando el problema de Cuba es imposible”, dijo la politóloga Laura Gil vía telefónica.

Agregó que “esta rebelión que hubo aquí era una rebelión cantada (de parte de algunos países) y la diplomacia colombiana ignoró o hizo creer a buena parte del país que el problema estaba resuelto y postergado para el futuro”.

La analista indicó que los países de la región ven cada vez menos a la Organización de los Estados Americanos (OEA) como un foro para resolver sus problemas y que esta cumbre ha demostrado que “América Latina está en búsqueda de una autonomía frente a Estados Unidos” que fue quien se opuso a que La Habana participe.

El grupo de países de la llamada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que reúne países de izquierda de la región, ya había anunciado el sábado en un comunicado que se ausentaría de la próxima cita hemisférica si Cuba no asiste.

“Manifestamos nuestra decisión de no participar en las próximas Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba”, dijo el grupo impulsado por el gobierno venezolano y del que actualmente forman parte países como Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua.

Funcionarios estadounidenses dijeron a la AP que desacuerdos sobre la participación de Cuba en este tipo de cumbres y el reclamo de Argentina al Reino Unido por las islas Malvinas impidieron llegar a una declaración final.

Este ha sido “el mayor fiasco diplomático en la historia de política internacional colombiana… Colombia organizó estupendamente la cumbre cosméticamente, gastronómicamente; demostró una alta capacidad de organización, lo cual puede ser benéfico para el turismo, pero… nunca pudo desarrollar una diplomacia estratégica”, dijo a la AP Vicente Torrijos, profesor de ciencia política de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

Agregó que “el fiasco consiste en que la verdadera agenda la impuso la Alianza Bolivariana, ausente o presente. El presidente (de Venezuela Hugo) Chávez… se encargó de hacer de esta cumbre la última Cumbre de las Américas. Yo creo que no habrá una nueva”.

Poco antes de regresar a su país, el canciller brasileño Antonio Patriota dijo a reporteros que “no siempre se logran consensos” y que en este caso América Latina tenía una posición sobre Cuba y las Malvinas y Estados Unidos tenía otra.

Agregó que las cumbres son “oportunidades valiosas y deben repetirse”, aunque no dijo claramente si Brasil estaría en la cita de Panamá en 2015.

Ya el viernes los cancilleres de Argentina Héctor Timerman, de Venezuela Nicolás Maduro y de Uruguay Luis Almagro habían asegurado que la oposición de Estados Unidos y Canadá a incluir el tema de Cuba había llevado a los ministros del Exterior a no presentar un borrador de declaración final a los mandatarios.

En una conferencia de prensa al final de la cumbre, Santos dijo que “no hay declaración, precisamente porque no hay consenso” sobre Cuba y Malvinas.

En las cumbres, recordó el dirigente colombiano, el sistema escogido para acordar las declaraciones finales es el consenso y si un país se opone a un tema, eso detiene su aprobación.

Agregó que “antes (en otras cumbres) eran unas declaraciones que a nivel técnico se elaboraban, venían los presidentes, les daban su visto bueno y se iban para su casa… Aquí se discutió todo. Eso es un inmenso avance”.

El de Cuba “era un tema de esos álgidos, donde nadie iba a pensar que de esta cumbre iba a salir una decisión, pero sí hubo una discusión por primera vez”, sostuvo Santos.

Que se discutiera lo de Cuba “tiene un peso político importante, eso no se había visto antes. Eso debe iniciar una serie de acercamientos, de puentes que nos permita, ojalá, dentro de tres años tener a Cuba en la próxima cumbre”, dijo Santos.

Destacó que el hecho de “que se haya iniciado la discusión… eso tiene ya, de por sí, una tremenda importancia”. (AP)

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