Jeb BushLos votantes hispanos “representan un margen de victoria” en los quince Estados que probablemente decidirán la elección presidencial de 2012, afirma el ex gobernador de Florida Jeb Bush, en un artículo publicado en el diario “The Washington Post”.

Bush, de 58 años de edad y hermano del ex presidente George W. Bush, gobernó Florida entre 1999 y 2007, y se le considera una de las figuras más respetadas y presidenciables del Partido Republicano, aunque este año se ha mantenido al margen de la contienda por la Casa Blanca.

“En los quince estados que probablemente decidirán quien controlará la Casa Blanca y el Senado en 2013 los votantes hispanos representarán el margen de victoria”, recuerda Bush a sus correligionarios.

El llamado “voto latino” adquiere esta semana particular relevancia en la contienda por la candidatura presidencial republicana cuando cuatro contendientes acuden a Florida el martes 31.

“Para el Partido Republicano lo que está en juego no podría ser más importante”, escribe Bush.

“Apenas ocho años después del exitoso esfuerzo del Partido para atraer a los votantes hispanos, esta comunidad, la minoría de crecimiento más rápido en EEUU, se ha alejado” considera el exgobernador de Florida e hijo también del presidente George Bush.

Hasta el momento, el político republicano ha evitado dar su apoyo a alguno de los contendientes por la candidatura presidencial republicana, el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney; el ex senador de Pennsylvania, Rick Santorum; el ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, y el representante de Texas, Ron Paul.

Entre sus recomendaciones a los candidatos destaca la necesidad de reconocer la diversidad hispana que incluye “mexicanos, puertorriqueños, cubanos y muchos otros”.

“Algunos vinieron aquí hace medio siglo en busca de una vida mejor, otros vinieron el año pasado”, añadió Bush quien subraya que “algunos tienen mucha educación, otros muy poca”.

No obstante, puntualiza que “hay características y sueños que son comunes a toda la comunidad” hispana.

“Necesitamos pensar en la reforma del sistema de inmigración como un asunto económico y no simplemente como un problema de seguridad en la frontera”, opina Bush.

Para el ex gobernador, la reforma inmigratoria requiere reformas económicas que aseguren a los nuevos estadounidenses la oportunidad de alcanzar el éxito.

“Y cuando vengan, como seguramente lo harán, debemos darles la bienvenida sin importar que hablen español, creole o portugués”, concluyó Bush.

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