Mexico Más allá de la percepción de una caída de la “industria sin humo” mexicana, las cifras y posicionamientos en el ranking de la Organización Mundial de Turismo (OMT) así lo corroboran.De 2000 a 2009 esta nación pasó del séptimo al décimo lugar en recepción de turistas según la OMT y este año datos preliminares apuntan a que pudiera caer en dos posiciones más, es decir, al peldaño 12, acorde con la titular federal de ese sector, Claudia Ruiz.

El declive en el número de visitantes y de ingresos en divisa de la industria sin humo se le atribuyen a la anterior administración de Felipe Calderón y al gobernante Partido Acción Nacional (PAN).

En la inauguración del 38 Tianguis Turístico, realizado del 17 al 20 de marzo en el estado de Puebla, Ruiz reconoció que a México “cinco países se nos han adelantado y cada vez parecemos estar más lejos de los primeros lugares”.

RAZONES DEL DESPLOME

Poco se habla acá de los motivos de la caída del turismo mexicano, que en términos de divisas representa la tercera fuente de ingresos de la nación.

La crisis mundial ha hecho que descienda el turismo internacional en todos los países; pero la inseguridad apunta a ser la primera causa de la caída en el número de visitantes en México.

Las más recientes referencias sobre el tema describen las seis españolas violadas en el balneario de Acapulco, el asesinato de un belga en el mismo puerto y el homicidio de seis personas en Cancún.

Empero, todos esos hechos ocurrieron hace apenas un mes, mientras los reportes de bajas en el turismo se remiten al sexenio anterior, aunque sin duda tales incidentes pueden pesar en las previsiones también cuesta abajo a corto plazo.

Sobre la imagen negativa de la violencia, en una reciente entrevista la embajadora de la Unión Europea en México, Marie-Anne Coninsx, dijo que pudiera parecer que esta no incide en las inversiones de esa agrupación, porque las negociaciones crecen, pero sí existe preocupación.

Añadió que “la imagen de México en Europa por los recientes hechos (homicidios y violaciones) es negativa, pero al mismo tiempo estamos convencidos que el país hace todos los esfuerzos para mejorar la situación”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Mexicana de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos, Arturo Mussi, advirtió que los puertos y destinos del país ubicados en el Pacífico no recibirán cruceros estadounidenses ni canadienses en el verano.

Desde hacía 35 años una situación similar no ocurría, según el empresario, y atribuyó el hecho a la mala percepción de inseguridad reportada sobre México en el extranjero, así como a los elevados costos del combustible que han dañado considerablemente la industria de cruceros.

Tampoco puede parecer un elemento aislado el hecho de que solo 17 playas mexicanas están certificadas como limpias por su calidad bacteriológica, es decir, sin espuma visible, grasa, material fecal o residuos sólidos.

De 248 destinos turísticos monitoreados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud, solo se pudo certificar ese reducido número de playas.

Tal acreditación, que se otorga desde 2006, está dirigida a conceder “competitividad turística y certeza sanitaria” a las playas de México.

Según un informe, del cual se hizo eco el periódico El Universal, el gobierno de Calderón pretendió llegar a 30 lugares con categoría de reconocimiento nacional, y apenas ocho estados, de 17 con costas, tienen destinos con estándares internacionales de calidad en sus playas.

Un límite de 100 enterococcus por cada 100 mililitros como prueba bacteriológica del agua, que debe ubicarse dentro del tope, la negativa conservación de condiciones naturales, la deficiente preservación de fauna silvestre y otros elementos dirigidos a la protección del medio ambiente, conspiran contra una calificación satisfactoria y la validación de buen destino turístico.

Durante el encuentro de Playas Limpias 2012, organizado por la Comisión Nacional del Agua, hubo un llamado a fortalecer la certificación de las instalaciones de importancia turística y de las piscinas de los hoteles, para “elevar los niveles de competitividad”.

REVERTIR LA SITUACIÔN

La Secretaría de Turismo mexicano llamó a tomar como referencia los actuales niveles negativos de competencia y fijar metas “precisas, medibles y viables rompiendo inercias” para diversificar la oferta y consolidar los destinos.

Todo ello para revertir tan adversa situación y aumentar el número de viajeros, que hoy ronda los 23 millones anuales, y la captación de divisas en el orden de los 12 mil millones de dólares.

Reubicarse en los lugares cimeros significaría también dos millones de empleos directos y más de cinco millones indirectos, para lo cual en este 2013 la iniciativa privada hará inversiones por más de cuatro mil 600 millones de dólares, anunció en Puebla el presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Pablo Azcárraga.

La suma será destinada a 47 proyectos que involucrarían a 30 grupos empresariales en todos los destinos del país con inversiones de México, Estados Unidos, España y de otros países de Europa, y Asia.

Las proyecciones planteadas por Azcárraga prevén para 2018 aumentar en más de tres millones el número de empleos directos e ingresos superiores a los 21 mil millones de dólares por concepto visitantes extranjeros.

MÁS ALLÁ DE UNA PERCEPCIÔN NEGATIVA DESDE AFUERA

El gobierno mexicano ha asegurado que dará al traste con la inseguridad provocada por el crimen organizado, pero ha reconocido también que este no será un tema fácil de resolver y mucho menos a corto plazo.

El principal problema está en la existencia en Estados Unidos del mayor y más seguro mercado del mundo para la droga, que pasa por territorio mexicano desde Sudamérica, y desde ese vecino del norte se abastece de forma ilegal con armas a los grupos del narcotráfico.

En el sexenio anterior, que se enmarca una buena parte del descenso del turismo, hubo más de 60 mil muertos asociados a la lucha contra el crimen organizado.

Sin embargo, en los primeros 100 días de la actual administración el panorama no es menos grave y la violencia llegó incluso al asesinato a balazo en plena calle del secretario de Turismo del estado de Jalisco, Jesús Gallegos, ocurrido en los primeros días de marzo.

Hechos tan violentos eran un fenómeno de cierta forma concentrado en el norte del país, pero poco a poco se ha ido diseminando.

Durante una gira internacional en octubre pasado, Peña Nieto dijo que “la inseguridad no es problema nacional en México (â��) no es una condición general, sino particular a algunas regiones del país, lo cual ha proyectado al mundo una percepción de un problema nacional, mayor y agudo, cuando realmente no lo es. Es más la percepción que el problema realâ��”.

Peña Nieto lamentó la imagen y la proyección que sobre la nación existe “quizás peor de la que realmente se vive en nuestro país, lo cual no deja de ser un tema importante”, aunque reconoció que tal vez sea el más sensible y prioritario para los mexicanos. (PL)

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