Monsenor Agustin RomanLideres comunitarios recordaron  la vida del Monseñor Agustín Román, considerado el padre espiritual del exilio cubano y quien falleció la noche del miércoles de un paro cardíaco.

El alcalde de Miami, Tomás Regalado, dijo que conoció a Román hace unos 35 años, y que lo consideraba como un amigo o un familiar.

“Monseñor nunca quiso ser ni pidió ser el líder del exilio, pero él era el líder natural del exilio cubano”, dijo. “Nunca vamos a poder tener una voz igual”.

Agregó: “Aquellos de nosotros que trabajamos en los medios en los 80 lo vimos [a Monseñor Román] como un pacificador cuando los refugiados de Mariel llegaron a Atlanta y Arkansas. Fue la brújula moral de la comunidad cubana en el exilio”.

El comisionado Francis Suárez lo consideró “un pilar de la comunidad y de las causas importantes para los cristianos y católicos cubanos, que es lograr una Cuba libre”.

“La Iglesia Católica del Sur de la Florida ha sufrido una pérdida insúperable con la muerte de la consciencia del exilio cubano”, dijo la congresista Ileana Ros-Lehtinen. “Este gran hombre de oración nos unió como ningún otro”, agregó la congresista, quien expresó pesar en nombre de su familia y su padre, Enrique Ros.

Por su parte, el padre Pedro A. Suárez, presidente de Belen Jesuit Preparatory School, también expreso su pésame por la muerte de Román.

“En nombre de todos los jesuitas de Miami, nuestro más sentido pésame y nuestras oraciones por Mons. Román”, dijo Suárez en una declaración. “Al mismo tiempo, nos encomendamos a él, que ya estará junto al Padre, el Señor Jesús y su Madre Santísima. Descanse en paz el querido e inolvidable Padre y Pastor”.

Monseñor Román tocó las vidas de muchos miamenses, incluídos atletas y estrellas del deporte. Enrique Encinosa, promotor e historiador de boxeo, lamentó su muerte diciendo que “era un hombre esencialmente bueno, que vivió la experiencia traumática del exilio y se comportó a las alturas de las circunstancias en ese exilio”.

“ Muchas personas lo buscaban porque emanaba compasión”, consideró Encinosa, quien resaltó que “su voz calmó a muchos y guió a otros’’. (El Nuevo Herald)

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