**La navidad no es ajena a ningún lugar del mundo, aún en los más recónditos, siempre hay alguien que celebre la nochebuena. Europa, durante los años ha establecido una particular tradición con sus fascinantes mercados propicios para la epoca, entre abetos, villancicos, delicias gastronómicas y abundante vino caliente para sobrellevar las bajas temperaturas.

Navidad en PragaEs innegable que  a pesar de las gélidas temperaturas de invierno en ciudades como Munich, Praga y Budapest, estas  no son impedimento para disfrutar de sus ferias de Navidad  y constituyen una excelente excusa para salir y pasar un buen rato con la familia y los amigos, realizar compras, degustar una exquisita comida en medio del infaltable vino mientras los niños disfrutan del ambiente propio de estas fiestas como protagonistas especiales.

Las ferias comienzan entre mediados y fines de noviembre, y se extienden hasta el 24 de diciembre a veces hasta Año Nuevo.

Colonia, Alemania

El más famoso de estos es el de Am Dom, en la misma plaza en que se encuentra la imponente catedral gótica. Los puestos se sitúan en torno a un gran árbol de Navidad, y predomina la artesanía.

No faltan los músicos callejeros ni, por supuesto, el glühwein (el mencionado vino caliente aromatizado). En el corazón de la ciudad vieja se localiza el más coqueto Alter Market, con su toque anticuado y orientado hacia los más pequeños; con su teatro de marionetas, juguetes artesanos y demás. La ciudad que dio origen al “agua de colonia” tiene otros muchos atractivos, y se calcula que cada diciembre es visitada por más de dos millones de personas.

Viena, Austria

Navidad en VienaAunque una visita a Viena siempre merece la pena, en Navidad se le suman los encantos.

Suele estar profusamente decorada, sobre todo en la plaza del Ayuntamiento se celebra el Christkindlmarket, uno de los mercados de Navidad con más solera de Europa.

Tiene más de siete siglos de antigüedad y comienza a mediados de noviembre.

Uno de sus detalles únicos es que se encuentra rodeado de un parque, cuyos árboles se decoran con luces temáticas de inspiración navideña.

Dresden, Alemania

Esta ciudad de la antigua Alemania oriental tiene un mercado con gran tradición (casi seis siglos), muy arraigado en su población. Recibe el nombre de Striezelmarket, un nombre en honor a unas tartas dulces de fruta denominadas striezel. El segundo domingo de diciembre se celebra un festival de tartas, en la que se elige el mejor ejemplar, conmemorando la época en que las tartas se presentaban al príncipe local.

Bruselas, Bélgica

 Saliendo de los países germanoparlantes llegamos a la capital belga. Su mercado navideño tiene lugar en la incomparable Grand Place, y como no podía ser de otra manera, las delicias gastronómicas del país (y especialmente el chocolate) tienen el protagonismo. Como característica más original, la presencia de casetas representando a los diferentes países europeos.

Munich, Alemania

Mercado navideno en MunichDe los mejores mercados navideños de Europa, la mayoría está en Alemania con una fuerte tradición arraigada desde el siglo XIV. Si bien hay varios en los diferentes barrios de Múnich, el principal está en la mítica Marienplatz, la plaza central que desde siempre fue punto de encuentro de comerciantes y agricultores.

Los orígenes de este antiquísimo mercado datan del mercado de San Nicolás del siglo XIV. En 1806 pasó a llamarse Mercado de Jesús, fue cambiando de lugar y en 1972 se estableció definitivamente en Marienplatz como el Mercado del Niño Jesús de Múnich.

La escenografía de la feria no podría ser mejor. Además del neogótico Nuevo Ayuntamiento del siglo XIX, en el centro se instala un abeto de 30 metros con 2,500 bombillas encendidas. Sin dudas el mejor momento es a la noche, con el brillo de las luces y la música en vivo.

Los amigos se encuentran para verse antes de las fiestas y hacen compras con una taza de glühwein en una mano y un delicicioso bratwurst en la otra. Además, en el ayuntamiento, hay talleres de manualidades, cocina y juegos para niños. Y muy cerca de allí también está la feria de pesebres más grande de Alemania.

Núremberg, Alemania

Mercado navideno de NurembergNi es el más antiguo, ni es el más grande, pero quizá uno de los más bellos.

El mercado navideño de Núremberg se extiende por las calles adoquinadas que rodean a la iglesia de Frauenkirche.

Aquí, el “glühwein” y las “bratwurst” son las protagonistas.

Existe la tradición de que, tras inaugurar el mercado, un joven con un traje dorado y una corona vaya por la ciudad anunciando la ‘buena nueva’.

• Tallinn, Estonia

La Raekojaplats de Tallinn, nevada y con su mercado de Navidad (como en la foto de cabecera) es simplemente idílica. Los gorros, sombreros, bufandas y jerséis son el producto de artesanía más popular, lo que no es extraño debido a la temperatura que suele hacer por estas fechas en Estonia. Según la tradición fue precisamente aquí donde se izó el primer árbol de Navidad en 1441. Debido a la prohibición en los años de ocupación soviética, el mercado sólo se celebra desde 1991. Sin embargo, la festividad de Yule (jõulu en estonio), antecedente pagano de la Navidad, está muy arraigada en todos los países nórdicos.

• Berlín, Alemania

La capital de Alemania también tiene su rincón para las celebraciones navideñas, fundamentalmente en torno a la Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche, que permanece sin reconstruir como recuerdo de la II Guerra Mundial. El mercado navideño berlinés tiene un toque más moderno y cosmopolita que los de otras ciudades alemanas, sin embargo, en él no faltan los elementos típicos comunes.

• Praga, República Checa

Mercado navideno en PragaSe trata de otra ciudad para la que no hacen falta excusas a la hora de visitarla, sin embargo, el mercado de Navidad es un aliciente más. A pesar de que los checos son los menos religiosos de todos los europeos, se toman en serio este mercado, que se celebra en la plaza central de la vieja ciudad barroca. Aparte del cristal de Bohemia, uno de los grandes atractivos para los niños es el pequeño zoológico en el que pueden acariciar a los animales.

En la Nochebuena de Praga se ayuna un día y a la noche se sirven platos tradicionales como sopa de pescado, carpa frita y la infaltable vánocka, trenza de masa con frutos secos similar al pan dulce. Exhiben los pesebres de los jesuitas en el S. XVI.

Mercados de la Plaza de la Ciudad Vieja y el de Wenceslao abren temprano en la mañana y venden piezas en vidrio, juguetes de madera, velas aromáticas, joyería hecha a mano, coronas de Adviento, tazas, títeres y árboles de Navidad. No faltan las delicias gastronómicas como salchichas o un exquisito jamón hecho a las brasas acompañado de un buen vino caliente con especias (svarák).

• Copenhague, Dinamarca

El mercado de Navidad de la capital danesa se celebra en el Tívoli, el parque de atracciones más antiguo de Europa. La ambientación parece sacada de los cuentos de Hans Christian Andersen, el famoso autor danés de literatura infantil. Para redondear su atractivo, el lago central del parque se convierte en estas fechas en una pista de patinaje sobre hielo.

• Budapest, Hungría

Mercado navideno en BudapestEl mercado navideño del “París de Europa del Este” es muy joven (1998) y se realiza en Vörösmarty. La bella plaza se ubica en el extremo norte de la mítica calle Vaci, en pleno centro de Pest y donde se encuentra, desde 1858, el célebre Café Gerbeaud.

Es muy popular porque está en una de las plazas más hermosas de Budapest y porque tiene más de 100 stands de artesanía tradicional húngara (certificada por la Asociación de Artistas Folklóricos Húngaros), presentaciones musicales y puestos con delicias gastronómicas. Quizás sea aquí el sitio ideal para encontrar regalos más originales y con menos estrés que en un shopping.

En los chiringuitos se puede probar el tradicional pan lángos, cocido en el horno húngaro “töki”, salchichas asadas, strudels y los llamativos kürtos kalács, una pasta fermentada extendida que se enrosca en un rodillo de madera y se asa a la brasa con un poco de manteca y azúcar. Como en los otros mercados, la bebida más popular es el vino caliente con especias (forralt bor) servido en una taza especial (con un diseño diferente cada año) que se puede llevar como souvenir. ( Mariana Lafont /De Viaje)

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