LisboaLisboa  es una ciudad que sorprende y que transmite una mezcla de sensaciones a través de su cuidada decadencia, un halo de romanticismo y de plena modernidad. Modelada sobre sus siete colinas, ofrece al turista unas variadas opciones culturales, que se pueden completar con una oferta  gastronómica variada y diferente que convierten la experiencia en una de las mejores escapadas para disfrutar de un largo fin de semana urbano.

Empecemos por hacer notar que el horario portugués y sus costumbres son más anglosajonas, y se caracterizan por unos almuerzos  más ligeros, y que la cena (jantares), sea la principal comida. Para esa  función de desayunos, pequeño picoteo al mediodía y comidas con bollos y dulces entre horas, sus abundantes pastelerías cubren su función, con abundantes ofertas y donde el Pastel de Nata de Belén (parecido al pastel de arroz de Bilbao), las Quesadas de Sintra o la Baba de Camello hacen las delicias de los golosos. La Confeitaria Nacional en la plaza do Figueira 18B es  toda una institución, la pastelería más antigua de Portugal.

Ir a Lisboa y no aprovechar el día es casi un pecado. Tras la visita en Belén del maravilloso Convento de los Jerónimos, seguir hasta Estoril y Cascais, donde están las dos primeras recomendaciones. En Guincho, pasado Cascais: Restaurante Montemar (Av. Nossa Señora do Cabo 2845, Estrada de Guincho, Cascais 2750-374, Portugal +351-214869270) y Porto de Santamaria (Estada do Guincho, Cascais, Portugal  +351 214879458). Son los dos restaurantes de pescado y marisco, siendo el primero más frecuentado por la gente local, y con una ubicación que hace de su terraza exterior sobre las rocas y el acantilado una delicia. Porto de Santamaria está sobre la playa de surfistas de Guincho. En ambos la carta y precios son parecidos.

gastronomía portuguesaLa zapateira (o buey de mar preparado al formato txangurro) es un obligado, y acompañarlo de almejas al bulhao pato (cuidado si no os gusta el cilantro) o carabineros es posiblemente la mejor opción de marisco en Portugal. Los percebes, gambas y mejillones, creo que se encuentran a un nivel inferior al de su vecino ibérico. Para acompañarlos, el Vinho Verde (Muralla, Quinta d´Aveleda ) es el favorito versus otras opciones no desdeñables de vinos blancos del Duero o sobre sus Albariños. De los pescados,  el robalo (lubina) en Portugal es especialmente recomendable. De postre, mousse de manga o  babas de camello son dos de las opciones recomendables. El precio por comensal impactado por el IVA, que en estos restaurantes es del 23%, nos situará en torno a 50 euros.

Ya de vuelta a Lisboa, recomiendo para la cena en el Barrio Alto, Pap D Acorda -ruego perdonen la falta de puntuación con acentos y cerillas en los nombres portugueses- (Rua da Atalaia 57. Teléfonos: +351 21 343 18 22). Es el restaurante símbolo de la renovación, aunque fiel a sus orígenes en la tradición portuguesa. Otra opción interesante, especialmente si optamos por un brunch en el Barrio Alto, ya en Príncipe Real, es Charcutaria Francesa (Rua Manuel Bernardes 5, tel +351 213 958445), que nos ofrece especialidades del Alentejo Portugues.

Otro restaurante, sencillo y especializado en comida tradicional portuguesa es Solar dos Presuntos, cercano a Av. Libertade, en Rua das Portas de Stº Antão, 150 (junto al Elevador do Lavra) 1150-269 Lisboa, Tef:(+351) 21 342 42 53. Cuidado pues cierra el domingo.

Por ultimo para aquellos que deseen cenar con posiblemente las mejores vistas de Lisboa,  Eleven (Rua Marques da Fronteira, Jardim Amalia Rodrigues, Lisboa 1070, Tel + 351 213862211) es una buena opción, aunque el precio es elevado. (Vanitatis)

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