La cultura del vino se está popularizando en los últimos tiempos y los visitantes ya no sólo se conforman con degustar los buenos vinos sino que buscan vivir experiencias en torno a ellos. La vinoterapia es una buena oportunidad para vivir estos momentos únicos, y la Ruta del Vino Ribera del Duero propone distintas alternativas para todos los interesados.

La vinoterapia nació en la región de Graves, cerca de Burdeos (Francia), donde se encuentran los viñedos y bodegas más antiguos de Europa. Estos tratamientos se utilizan como terapias alternativas para tonificar y evitar la oxidación de las células de la piel y su envejecimiento, gracias a los antioxidantes que posee el vino.

En la Ribera del Duero las bodegas también se han unido a la vinoterapia y han creado líneas de productos cosméticos con el vino como base. También, encontramos distintos complejos que ofrecen, dentro de sus servicios de Spa, circuitos, masajes, exfoliaciones o envolturas con vino y derivados.

En el corazón de la Ribera del Duero, muy cerca de Valladolid, encontramos La Vida Vino-Spa, un hotel rural restaurado del Siglo XVIII, que ofrece una buena variedad de tratamientos relacionados con la vinoterapia.

Combina el placer de las catas y la gastronomía local con baños, masajes y otros tratamientos con vino y sus derivados. Integrado con el Movimiento Slow y su decoración inspirada en las técnicas del Feng-Shui, La Vida consigue crear un espacio relajante cargado de buena armonía para acompañar estos tratamientos.

Por otro lado, rodeado de 65 hectáreas de los viñedos más bonitos de La Ruta, encontramos el complejo termal y hotelero, de aspecto monástico, Bodegas Arzuaga Navarro.

Aislado de las grandes aglutinaciones y envuelto por un entorno de naturaleza viva, su Spa destina a la vinoterapia sus tratamientos naturales, con productos que provienen de sus propios viñedos. Sus clientes tendrán a su disponibilidad una amplia selección de vinos para experimentar desde circuitos y masajes hasta exfoliaciones.

Para concluir, el Convento Las Claras. Situado en el centro histórico de la localidad de Peñafiel, el restaurado edificio, construido en 1606 para una comunidad de hermanas clarisas franciscanas, es hoy el principal atractivo que da identidad al Hotel SPA Convento Las Claras.

Dentro del amplio abanico de actividades que sugiere, este hotel-spa ofrece a sus clientes tratamientos de vinoterapia en algunos de los espacios más silencioso y más cargados de historia del edificio. (CND)

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