inmigrantes hispanos

Hablan mejor inglés que español. Han pasado más tiempo de su vida en Estados Unidos que en sus países de origen. Verónica y José se sienten americanos sin serlo legalmente y a cuatro días de las elecciones presidenciales reclaman “justicia”, derechos y que cese el miedoa la deportación.

“Quiero hacer mejor este país. Hago mucho por la comunidad. No robo, hago lo que un americano tiene que hacer, pero no tengo papeles”, cuenta a dpa José Sandoval, de 19 años, nacido en México pero que vive desde hace 11 años en Estados Unidos.

José se protege contra el frío de Washington, adonde ha llegado tras recorrer más de 4.800 kilómetros desde California, al otro lado del país, junto a otros jóvenes formados que quieren aprovechar la cercanía de las elecciones del martes para presionar por el llamado DreamAct, el fracasado proyecto de ley que presentaba una vía para lograr la ciudadanía para jóvenes indocumentados que cumplieran estudios superiores o sirvieran en las fuerzas armadas.

Sandoval estudia toxicología molecular en la Universidad de Berkeley (California) y teme que cuando termine no pueda hacer efectivos sus estudios ni cumplir su ilusión de ser médico.

“Mi grado univeristario no vale de nada. Trabajo de ‘baby-sitter’, pero todo debajo de la mesa”

Lo mismo le sucede a Verónica Gómez, de 25 años, 21 de ellos en Estados Unidos. Ha estudiado justicia penal, pero no le sirve para ganarse la vida. “He tenido que rechazar tres trabajos”, explica a dpa la consecuencia de la falta de los nueve dígitos de la seguridad social que necesita. “Sólo queremos una oportunidad”, reclama la joven nacida en Ciudad de México y a la que le salen más fácilmente las palabras en inglés que en español.

“Mi grado univeristario no vale de nada. Trabajo de ‘baby-sitter’, pero todo debajo de la mesa”, afirma.

“¡Obama, escucha, estamos en la lucha!”, es una de las consignas del grupo. La reforma migratoria es una de las promesas incumplidas por el presidente, que quizás la aborde en un eventual segundo mandato.

“Yo puedo cumplir lo prometido (…) pero no hemos tenido nada de apoyo de los republicanos, y es hora de ponerse en serio con este tema”, afirmó Obama durante la campaña.

El líder demócrata anunció en junio la suspensión de las deportaciones por dos años renovables de jóvenes indocumentados que cumplan ciertos requisitos y a los que se otorga un permiso de trabajo.

“No tiene sentido deportar a jóvenes productivos a países donde puede que no hayan vivido nunca o que ni siquiera hablen el idioma”, explicó entonces la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano.

“Eso es algo temporal. ¿Qué pasa después de los dos años?”, se pregunta hoy Gómez, que entiende que el presidente buscó un golpe de efecto para ganar el trascendental voto hispano de cara a la elección del martes.

“Queremos presionar y estar contra el presidente que quiera separar familias y mandar a nuestros familiares a centros de detención”, dice Gómez sin querer decantarse por Obama ni por el republicano Mitt Romney, que defiende una posición muy dura frente a la inmigración ilegal.

Un eventual triunfo de Romney, sin embargo, no va a hundir a los llamados “dreamers”, que hoy se congregaron en el simbólico National Mall de la capital estadounidense.

“Pase lo que pase no nos vamos a dar por vencidos. Se puede hacer también con un presidente republicano”, asegura Sandoval, que sabe que su sueño de ser plenamente americano no sólo depende del presidente, sino también de los legisladores del Congreso. (DPA)

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