Ozzie GuillénTodos saben dentro de los Marlins que Jeffrey Loria partirá este domingo a Europa, pero nadie sabe si para esa fecha habrá tomado una decisión en torno a Oswaldo Guillén.

A pesar de que varios ejecutivos de la organización le han pedido al dueño que trace una línea y comunique qué hará con el mánager venezolano, Loria todavía se debate entre sustituir al hombre que él mismo pidió con ahínco para que condujera las riendas del equipo o permitirle que regrese para una nueva temporada.

“Nadie se explica qué pasa por la mente de Loria’’, expresó una fuente del equipo que no quiso revelar su nombre. “En este caso hay un paralelismo entre la situación actual de Guillén y la de Hanley Ramírez. Si no salieron antes del pelotero fue porque Loria se aferró a él hasta que su posición se hizo insostenible. Esto es algo parecido, aunque parece que Guillén lo ha enojado con sus palabras fuera de lugar’’.  

Todo parece indicar que el presidente de Operaciones de Béisbol de la franquicia, Larry Beinfest, encabeza el grupo de ejecutivos que pide la cabeza de Guillén por considerar que su estilo no encaja con los planes y la filosofía que se pretende para los peces en el futuro inmediato.

Al menos dos fuentes confirmaron a  El Nuevo Herald que al final de la temporada y un día antes de que Guillén emprendiera rumbo a Madrid, hubo una reunión a puertas cerradas entre el dirigente y Beinfest, de la cual el venezolano salió con cara de pocos amigos, pero con actitud desafiante.

En principio los Marlins habían fijado una reunión el 4 de octubre para discutir los problemas y las medidas a tomar con el club, pero el viaje de Guillén a España –que según él había programado con mucho tiempo de antelación- hizo que ese encuentro se pospusiera para fines de mes.

En días recientes el conocido periodista de ESPN, Buster Olney, reportó que la franquicia buscaba “agresivamente un reemplazo para Guillén’’, pero la fuente considera que todavía no se ha llegado a ese estado de desesperación.

“Muchos aquí han tomado la partida de Guillén como una falta de respeto y al propio Loria no le ha gustado’’, agregó la fuente. “Pero todavía algo le queda de aprecio por Guillén, si no lo hubiera echado ya. Hay que recordar cómo botaron a [Joe] Girardi, un futuro Mánager del Año. Lo echaron a las 10 de la mañana y por esa misma puerta, dos horas más tarde, presentaban a Freddi González como el nuevo piloto. A Loria nunca le ha temblado la mano en ese sentido’’.

Varios medios de comunicación han resaltado por estos días lo que algunos dentro de la organización consideran, de parte de Guillén, un estilo de dirección falto de integridad y poco profesional, pero lo que más preocupa es que decenas de abonados de temporada han amenazo con no renovar su compromiso si el equipo no despide al venezolano.

Este es un movimiento todavía incipiente, pero los Marlins temen que crezca dentro de una base de fanáticos que se fue evaporando a medida que el equipo se hundía en la tabla de posiciones. Los peces tendrán una situación difícil de cara a la nueva campaña, cuando se haya disipado el efecto de la novedad del parque de La Pequeña Habana.

“Desgraciadamente, no son dos ni tres los tickets holders [abonados] que están amenazando con no renovar para el 2013 si Ozzie sigue al frente, y esto puede convertirse en una tendencia’’, reveló otra fuente. “Una cosa es que el producto dentro del terreno no funcione por situaciones totalmente deportivas; otra es que los fanáticos que pagan asientos identifiquen a un culpable en concreto. Esto no se puede desconocer. Además, no creas que el incidente por su comentario sobre [Fidel] Castro se ha olvidado del todo’’.

Dentro del club podría haber una división entre peloteros latinos y anglos. Aunque todos respaldaron a Guillén en el tema de taponero Heath Bell por sus quejas públicas contra el piloto, algunos se han quejado de la constante presencia e intromisión de los tres hijos del venezolano en el día a día del clubhouse y el equipo en general.

Otros se han quejado de la evidente devoción de Guillén por la llamada Santería, la religión afrocubana, y otros consideran fuera de lugar las múltiples obscenidades del lenguaje del mánager en círculos que rebasan los confines del banco.

“A mí me puede gustar o no la forma de ser y de hablar de Guillén, pero los Marlins y Loria sabían que él era así. Ahora no pueden venir a hacerse los que enterados’’, agregó la segunda fuente. “Aquí también hay un problema cultural. Los americanos no saben nada de las religiones de los venezolanos, los cubanos… no creo en la santería, pero respeto el derecho de quien desee practicarla. En eso no se debe culpar de nada a Guillén’’.

Por otra parte, esta el tema de la lealtad de Guillén a su equipo de coaches, especialmente el del banco Joey Cora y el de bateo Eduardo Pérez, quienes están en la cuerda floja. En más de una ocasión el mánager ha declarado que renunciaría si le quitan a alguno de sus entrenadores sin su consentimiento.

Si lo despiden, el equipo estaría obligado a pagarle el resto de los $7.5 millones de salario, pero si él renuncia él perdería esa suma de dinero.

En el fondo y por encima de todo, Loria estaría sopesando qué pasó con su inversión de $192 millones y qué provocó la debacle de un equipo aparentemente conformado para asistir a los playoffs que comenzaron el viernes, pero que terminó en el sótano de la División Este con balance de 69-93 en otra campaña de miseria. (Jorge Ebro/El Nuevo Herald)

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