La región sudoeste de la provincia de Buenos Aires ofrece un nuevo circuito vitivinícola que se suma a los tradicionales Caminos del Vino en Mendoza, San Juan, La Rioja y la Patagonia. Un recorrido de 150 kilómetros que visita tres bodegas boutique, en los alrededores de Sierra de la Ventana.   

La provincia de Buenos Aires, en pleno Centro de la Argentina, conformó a finales de 2011 una nueva alternativa turística que se suma a los clásicos viajes de agroturismo, los destinos de la Costa Atlántica y los circuitos culturales que recorren ciudades como San Antonio de Areco, San Isidro o Luján. Se trata de una novedosa Ruta del Vino entre paisajes serranos y verdes pampas. Caminos del vino

A los destinos tradicionales que conforman la Ruta argentina del Vino, como son las provincias de Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja, Neuquén y Río Negro, se suma ahora un recorrido vitivinícola a menos de cuatro horas de viaje desde la Capital Federal. El circuito se extiende por alrededor de 150 kilómetros y se sitúa entre Sierra de la Ventana y el sur de Bahía Blanca, uno de los principales accesos a la Patagonia.

La propuesta vitivinícola bonaerense se incorpora así a otras rutas gastronómicas que ofrece el territorio provincial como es la de los Quesos, en la localidad de Suipacha; la del Arándano, en San Pedro, Zárate y Baradero, y la de los Salames, que se concentra en Mercedes.

Los puntos de interés de la nueva Ruta del Vino en la provincia de Buenos Aires son las bogedas Saldungaray y Cerro Colorado, en el partido de Tornquist, y Al Este Bodega y Viñedos, en el partido de Médanos. Son todas iniciativas de estilo boutique, que hace algunos años probaron suerte en terruño bonaerense y lograron la elaboración de excelentes vinos en las cepas Cabernet Sauvignon, Malbec y Sauvignon Blanc.

Las condiciones propicias para la elaboración de vinos de alta gama se generan gracias a las cualidades geográficas que caracterizan a la región. La presencia de cordones serranos, valles, laderas y vientos fuertes que llegan desde el Atlántico influyen en cada una de las variedades de uvas y otorgan a las etiquetas locales un aroma y sabor muy particular.

Degustación y vinoterapia

Una de las primeras opciones dentro de la Ruta del Vino bonaerense es Bodegas Saldungaray, ubicada entre los cordones serranos de Ventania y Pillahuincó. Una propuesta familiar que nació en 2003 y cuenta con más de 20 hectáreas de viñedos, en las cuales se cultivan plantas de merlot, tempranillo y malbec, entre otras.

La bodega tiene capacidad para 200 mil litros de vinos y fusiona técnicas de producción artesanal con el uso de nuevas tecnologías. Dentro del predio, una de las opciones recomendadas es la degustación de vinos, acompañada por tapas, pastas caseras y corderos serranos en un restaurante que se erige sobre un antiguo silo reciclado, símbolo de las actividades que se desarrollan habitualmente en la región pampeana.

Entre los viñedos se cultivan otros frutales como ciruelas, peras y berries, con los que se elaboran dulces artesanales sin aditivos artificiales. Además, la bodega comercializa productos de cosmética natural a base de uvas para tratamientos de vinoterapia faciales y corporales (los cuales en el sitio requieren de una reserva previa).

Las visitas guiadas se realizan de jueves a domingos de 11 a 18, y duran alrededor de 30 minutos. También hay catas dirigidas los sábados a las 20 y cuestan alrededor de U$S 10. El ingreso se encuentra a 700 metros de la Estación de Ferrocarril de Saldungaray.

En armonía con el paisaje

En los alrededores de Sierra de la Ventana, el siguiente destino de la Ruta del Vino bonaerense es la bodega Cerro Colorado, construida totalmente en madera y piedra natural de la zona, con el objetivo de integrarse al entorno y el medio ambiente.

Las visitas guiadas incluyen un paseo por la cava subterránea, en la que se conserva la temperatura exacta que requieren los vinos a lo largo de su guarda.

Las primeras plantaciones se realizaron en 2002 con el deseo de cultivar uvas en un lugar no tradicional y entonces se descubrieron las bondades del terruño para todas las variedades de vid.

El acceso desde Buenos Aires se realiza por las Autopistas Richieri y Cañuelas, la Ruta Nacional 205 hasta Saladillo, la Ruta Provincial 51 hasta Olavarría y la Ruta Provincial 76 hasta Villa Ventana.

Próxima al Atlántico

El último destino es Al Este Bodega y Viñedos, situada estratégicamente sobre la Ruta Nacional 22, que conecta a la provincia con la Patagonia argentina. El territorio está considerado como uno de los lugares de producción de vid con mayor tiempo de exposición solar dentro del hemisferio Sur. Además, los expertos afirman que los vientos que llegan desde el Atlántico generan una uva de piel más gruesa, la cual otorga color intenso y aromas de gran personalidad.

La bodega comenzó sus producciones vitivinícolas en 1999 con la plantación de nueve variedades de vid en apenas una hectárea y media, y actualmente posee casi 25.

Los suelos que se recorren son rústicos y arenosos, y dentro de la bodega se exhiben desde grandes tanques de acero inoxidable hasta barricas de roble francés.

Los tours guiados requieren de una reserva previa y la comercialización de productos se realiza de lunes a viernes de 9 a 17, en el kilómetro 732 de la Ruta Nacional 22.

Apartados vitivinícolas

En la Argentina, las producciones vitivinícolas se extienden por alrededor de 200 mil hectáreas, y en total se estima que existen más de 1.300 bodegas y 26 mil viñedos. El país es el quinto productor a nivel mundial y posee un consumo interno de 800 mil hectolitros de vino y otros 200 mil se elaboran sólo para exportación.

Los caminos del vino en territorio argentino se concentran mayormente a lo largo de la Cordillera de los Andes y transitan sobre la Ruta Nacional 40, que recorre casi cinco mil kilómetros de Norte a Sur.

Algunos sitios destacados son: Cafayate, en la provincia de Salta; Tinogasta, en Catamarca; Chilecito, en La Rioja; el Valle de Tulúm, en San Juan; Colonia Caroya, en Córdoba; el Alto Valle, en Río Negro, y varias localidades de Mendoza, cuna del mejor Malbec y sede de la Fiesta Nacional de la Vendimia.

Los productos típicos de Buenos Aires son el mate, las carnes asadas, los alfajores y el fútbol de los domingos. Es un clásico alojarse en algunas de las 300 estancias distribuidas en la provincia, que incluyen además de hospedaje el aprendizaje de actividades de campo. Los principales atractivos son, en los alrededores de Capital Federal, Luján, San Antonio de Areco y La Plata (capital de la provincia de Buenos Aires); en las sierras, Tandil y Balcarce, y en la Costa Atlántica se recomiendan Mar del Plata, Pinamar y Cariló. En la ciudad de Buenos Aires, los alojamientos de primera categoría cuestan entre US$ 170 y 460. Hay hoteles tres estrellas en alrededor de US$ 100, y alternativas económicas con tarifas desde US$25. (CND)

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