Sonora PonceñaAunque con sus 53 años de existencia la Sonora Ponceña es una de las orquestas más antiguas de la salsa, el público en general no puede identificar fácilmente sus temas más populares porque su radio de acción se limitó a Puerto Rico y en Nueva York.

En vista de ese fallo, su actual director, Papo Lucca, se abocó a la tarea de seleccionar las composiciones más representativas de su repertorio y ponerlas en una producción de dos discos compactos bajo el emblemático sello Fania, casa donde el virtuoso pianista vivió sus mejores momentos en el apogeo de la salsa, cuando reemplazó a Larry Harlow, el llamado “judío maravilloso”, quien a pesar de ser estadounidense jugó un papel clave en las grabaciones del género que revolucionó la música tropical a fines de la década de 1960 y durante la de 1970.

Fundada por el padre de Papo, el guitarrista Enrique Quique Lucca Caraballo, en 1954, en la sureña ciudad boricua de Ponce, la banda adoptó su nombre debido a que inicialmente su intención era seguir los pasos de la Sonora Matancera, de Cuba, la que estableció un estilo interpretativo único que aún persiste en nuestros días.

Y precisamente de esa orquesta surgió la cantante cubana más famosa del mundo, la desaparecida Celia Cruz, quien figura en esta recopilación titulada Sonora Ponceña – El gigante sureño, cantando su emblemática salsa Soy antillana, donde se queja de que le pidan que se defina geográficamente, pero ella insiste en que se siente tanto cubana como puertorriqueña y dominicana.

Otra de las grandes voces que dejó su huella en la Sonora Ponceña fue Tito Gómez, quien fue también cantante del Grupo Niche de Colombia y terminó sus días junto a su propia orquesta. En este álbum doble, se puede escuchar a Gómez interpretando temas como Moreno soy, en una grabación fechada en 1978.

La Sonora Ponceña fue una de las atracciones infaltables en los conciertos de la Fania en el legendario Madison Square Garden de Nueva York en la década de 1970, donde compartió el escenario con símbolos indelebles de la salsa, la fusión de la guaracha, el son y el guaguancó cubanos con el jazz latino de Nueva York cultivado por Tito Puente y Tito Rodríguez, como Willie Colón, Rubén Blades, Héctor Lavoe, Celia e incluso sus compatriotas del Gran Combo, quienes se han mantenido vigentes a través de los años gracias a su estilo casi invariable. Eso no aconteciócon el grupo de Ponce, que fue variando su repertorio de acuerdo a los ritmos de moda con el paso del tiempo.

Así, El gigante sureño incluye, por ejemplo, el tema Night in Tunisia, del trompetista de jazz norteamericano Dizzy Gillespie, al lado del bossa nova en salsa Boranda, del brasileño Edú Lobo, y de Canción, del cantautor cubano Pablo Milanés.

El álbum es una continuación de la serie de reediciones de grabaciones clásicas de la Fania e incluye dentro de su estuche de lujo un librito en español e inglés con detalles del grupo, un buen número de fotografías de sus miembros en diversas épocas, pero sin especificar qué cantantes cantan qué.

De su primer disco de salsa, la selección trae Hachero pa’ un palo, lanzado en 1969 y producido por Harlow, en ese entonces el pilar del sello Fania fundado por el flautista dominicano Johnny Pacheco y el abogado ítaloamericano Jerry Masucci, que marcó el comienzo de su etapa internacional. 

 

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