Escuelas de MiamiEl año 2013 fue un momento que estableció récords entre las escuelas de la Florida, pero de un modo que puede dejar a los padres confusos y rascándose la cabeza.

El controvertido sistema estatal de evaluación de las escuelas de A a F llevó suave a las secundarias, pero fue mucho más duro en su tratamiento de los grados menores.

¿Cómo? Un número récord de  high schools — 240 — alcanzaron la codiciada nota de “A” este año. Para las primarias y  middle schools, no obstante, un número récord de 107 escuelas de la Florida recibieron una “F”.

Las evaluaciones de las escuelas primarias y de nivel  middle fueron anunciadas durante el verano, y las de las  high schools se hicieron públicas a principios del presente mes. Hay muchísimo en juego, ya que las escuelas con nota A reciben bonos (y pueden incluso influir en el valor de las propiedades). Las escuelas que han recibido repetidamente F o D, entretanto, pueden ser obligadas a cerrar.

El portavoz del Departamento de Educación de la Florida Joe Follick restó importancia a la insinuación de que la evaluación de las escuelas de la Florida — como extremos tanto de éxito como de fracaso — resultan una contradicción gigantesca. Aunque todas las evaluaciones escolares dependen mucho de la puntuación de los exámenes estandarizados, Follick señaló que la evaluación de los  high school incluye además muchos otros factores, tales como índices de graduación y participación de los estudiantes en cursos rigurosos, tales como cursos de Emplazamiento Avanzado (AP).

“Estas son cosas que pueden medirse en los  high school que, por definición, no pueden medirse en las escuelas primarias y de nivel  middle”, dijo Follick .El añadió que las evaluaciones escolares son “una herramienta importante y valiosa” que ayuda a impulsar la discusión en la comunidad de “lo que valoramos, lo que queremos medir, y lo que esperamos de nuestros muchachos cuando se gradúan”.

Pero otros ven la amplia brecha entre los resultados de las  high schools y los grados inferiores como una prueba más de la falta de credibilidad de los líderes de educación de la Florida.

Aaron Pallas, profesor que estudia sistemas de evaluación de las escuelas en Teachers College, de la Universidad de Columbia, dijo que la “alarmante” discrepancia presenta un problema político para el Departamento de Educación. Es difícil para el público aceptar, dijo, que los high schools de la Florida son un éxito resonante al mismo tiempo que el resto de las escuelas están estableciendo récords de evaluaciones de desaprobado.

Y Pallas dijo que no hay prueba alguna de que las escuelas primarias y de nivel  middle estén realmente funcionando peor que antes. El atribuyó el aumento de notas de F de este año al cambio hecho por la Florida a la nota de aprobado del examen de escritura que toman los estudiantes más jóvenes. En lugar de necesitar una nota de 3.0, los estudiantes este año necesitaban una nota de 3.5.

En escuelas tales como Morningside K-8 Academy de Miami, las calificaciones de escritura de los estudiantes realmente mejoraron mucho este año, pero la escuela fue penalizada de todas maneras porque los estudiantes pasaron trabajo para cumplir con la nueva calificación, mucho más difícil que la anterior. La evaluación de la escuela de Morningside bajó de B a C.

“No hay ciencia alguna que establezca que un 3.5 sea un estándar más apropiado”, dijo Pallas. “Eso fue simplemente una decisión tomada por el Departamento de Educación”.

Hay otras metas numéricas en las evaluaciones de las escuelas que parecen igualmente arbitrarias, con escasas investigaciones o pruebas que las respalden. Por ejemplo, a las escuelas de la Florida se les concede una nota de A si reciben al menos el 65.6 por ciento del total de “puntos” que se pueden ganar por el desempeño de la escuela.

Funcionarios del distrito escolar de Broward se encogieron colectivamente de hombros cuando se les preguntó por qué la Florida establece el estándar de excelencia en el 65.6 por ciento, una cifra relativamente extraña.

Robert Runcie, superintendente escolar de Broward, dijo: “En muchas de estas cosas estamos pasando trabajo tratando de descifrar cuál es la base estadística o el razonamiento en el cual se basan”.

Runcie y otros están luchando porque la Florida tome un descanso de dos años de evaluar a las escuelas, ya que el sistema de educación está lidiando en estos momentos con toda una variedad de complicados cambios de política simultáneamente. Esos cambios incluyen enseñar según el nuevo (y muy criticado) currículo de Núcleo Común (Common Core) y escoger un nuevo examen estandarizado que reemplazará al FCAT.

“Un período racional de transición hará mucho bien a este estado”, dijo Runcie. “De modo que van a haber muchas conversaciones este año en la Legislatura estatal, en Tallahassee, sobre cuál deberá ser el camino a seguir”.

El ex gobernador Jeb Bush creó el programa de A a F en 1999, con la promesa de que facilitaría a los padres comparar las escuelas y juzgar el desempeño de una escuela.

Desde entonces, sin embargo, la fórmula de evaluación de la Florida ha sido alterada y modificada incontables veces, lo cual ha llevado a un centón complicadísimo que es difícil de descifrar para el público en general. Meses atrás, la miembro de la Junta de Educación de la Florida Kathleen Shanahan — ex jefa de despacho de Bush — se quejó de que el estado había “complicado en exceso” el sistema.

“No creo que este siga siendo un modelo estadísticamente válido”, dijo entonces Shanahan.

Al escepticismo con relación a la evaluación de las escuelas se añade que el ex comisionado de Educación de la Florida Tony Bennett, un aliado de Bush que renunció abruptamente a su puesto en agosto luego de que Associated Press publicó correos electrónicos suyos altamente problemáticos que se remontaban a cuando Bennett estaba a cargo de la educación en Indiana. Los correos electrónicos mostraron que Bennett modificó el año pasado la fórmula de evaluación de las escuelas para beneficiar a una escuela chárter de Indiana propiedad de un prominente donante del Partido Republicano.

Antes del cambio, The Christel House Academy era una escuela “C”. Después del cambio, paso a ser “A”.

La evaluación de la escuela en el 2013, dada a conocer semanas atrás, fue de “F”.

Kevin Welner, director de Centro Nacional de Educación Política en la Universidad de Colorado Boulder, advierte que el sistema de evaluación escolar de la Florida es igualmente vulnerable a la manipulación política.

“Estas cosas deberían hacer que la gente se sienta escéptica, muy escéptica”, dijo Welner. El afirmó que está a favor de responsabilizar a las escuelas, pero que la Florida está cometiendo el error de dar prioridad a la responsabilidad de las escuelas por encima del objetivo más importante de mejorar la educación.

Pero, entonces, ¿qué deben hacer los padres que necesitan ayuda para escoger una escuela?

“La única respuesta correcta es, por favor, visiten la escuela”, dijo Welner. “Asistan a una clase, fíjense en el ambiente de la escuela”.

Aunque la Florida es criticada con frecuencia por los cambios constantes a su sistema de evaluación de las escuelas, el superintendente escolar de Miami-Dade Alberto Carvalho alega que a las  high schools les va evidentemente mejor que bajo las reglas de pocos años atrás.

En ese entonces todas las escuelas, a todos los niveles, eran evaluadas en base a pruebas estandarizadas. Para las escuelas con altos niveles de pobreza, esta metodología era particularmente difícil, ya que las calificaciones están fuertemente vinculadas a los ingresos familiares.

Las escuelas de barrios pobres como Miami Northwestern y Dillard High en Fort Lauderdale recibieron repetidamente notas de desaprobado, lo cual puso en peligro incluso su supervivencia.

Este año, tanto Miami Northwestern como Dillard celebraron recibir su primera nota de “A”. Ambas han hecho progresos en los resultados de sus exámenes, pero también se beneficiaron grandemente del nuevo sistema de evaluaciones, establecido en el 2010, en el cual los resultados de los exámenes equivalen apenas a la mitad de la puntuación.

La otra mitad concede puntos a las  high schools por áreas que incluyen tasas de graduación, preparación para la universidad (como las notas de los exámenes SAT o ACT), y el número de estudiantes que se gradúan con certificaciones profesionales. (El Nuevo Herald)

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