Un segundo auge inmobiliario y un resurgente mercado de contrataciones no han tenido un efecto sobre el problema de la pobreza de Miami-Dade, ni han permitido que los ingresos locales vuelvan a ganar el terreno que perdieron durante la recesión, según un nuevo estudio.

¿Miami-Dade al borde del tercermundismo?

El informe del Metropolitan Center de la Florida International University (FIU) ofrece el más reciente análisis detallado del área de Miami como una en que las circunstancias favorecen a los muy ricos y hacen muy difícil que los pobres escapen de su grupo económico.

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El nivel de pobreza de Miami-Dade en el 2014 igualó el que había en el 2010, en un momento cuando la tasa local de desempleo llegó a un 10 por ciento y los valores de los bienes raíces aún se hundían después de una histórica caída financiera de la vivienda. Eso a pesar de los niveles récord de contrataciones y el menor desempleo en ocho años.

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“En total tenemos más empleados en Miami-Dade que nunca antes”, dijo Kevin Greiner, uno de los autores del estudio. “Pero desde la recesión, no han regresado muchos de los buenos trabajos con un salario de ingresos medios. Y se han sustituido con trabajos con una paga de los de ingresos bajos”.

Entre los hallazgos del estudio de FIU:

Gladeview es el vecindario más afectado en el Condado Miami-Dade. El aislado vecindario de unas 12,000 personas, enmarcado entre las áreas miamenses de Brownsville y West Little River, obtuvo puntuaciones pobres en una serie de medidas económicas creadas por el Metropolitan Center. Terminó casi en primer lugar en términos de residentes sin un título de Escuela Secundaria (17 por ciento), población bajo la línea de pobreza (45 por ciento), niños en la pobreza (20 por ciento) y desempleo (27 por ciento).

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El condado de Miami-Dade tiene uno de los mercados menos asequibles de vivienda en todo el país. Las personas se consideran “golpeadas por los costos” de la vivienda cuando más del 30 por ciento de sus ingresos van hacia un lugar en qué vivir. Según esa medida, Miami-Dade tiene el tercer mercado más golpeado por el costo de la vivienda en el país. En Miami, se considera que el 51 por ciento de las viviendas afectan el presupuesto familiar. El problema es mucho mayor entre los que rentan (62 por ciento golpeados por los costos) que entre los dueños (43 por ciento).

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Después del ajuste por la inflación, el residente típico en Miami-Dade gana menos que a comienzos de siglo. En el 2014, el ingreso del residente medio del condado era de $42,026. Eso es un 12 por ciento menos que en el 2000, cuando se mide en los dólares de hoy en día. Y aunque ha sido una tendencia nacional que la inflación sobrepase los aumentos del ingreso, el informe de FIU menciona que la situación es peor en Miami-Dade.

Por cada dólar que gana el 20 por ciento de menor ingreso en Miami-Dade, un 5 por ciento de los de mayor ingreso gana $40. Esa brecha de 40 a 1 está muy por encima del promedio nacional de 29 a 1. Incluso cuando Miami-Dade terminó bien abajo en la lista de las comunidades más desiguales del país, con Manhattan en el número uno con una proporción de 88 a 1. En la Florida, sólo terminó más alta la brecha de 48 a 1 del condado Alachua, donde se encuentra Gainsville.

Lea la noticia completa en El Nuevo Herald

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