Benedicto XVI abordó hoy la actual situación precaria que atraviesan los jóvenes, que tienen dificultades para encontrar un trabajo estable y formar una familia, así como para su incorporación al mundo de la política, de la cultura y de la economía, por lo que urgió a brindarles ayuda.

Tras la primera misa de 2012 celebrada en la Basílica de San Pedro por Santa María Madre de Dios y al mismo tiempo con motivo de la 45 Jornada Mundial de la Paz, el papa rezó el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico Vaticano ante miles de fieles que se congregaron en la Plaza de San Pedro.

En su alocución antes del primer rezo del Angelus de 2012, el Obispo de Roma hizo alusión a la 45 Jornada Mundial de la Paz, cuyo lema este año es “Educar a los jóvenes en la justicia y en la paz”, y que desarrolló en la homilía de la misa celebrada a primeras horas de la mañana, a la que acudió el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

“En el mensaje que he dirigido a los jefes de Estado, a los representantes de la naciones y a todos los hombres de buena voluntad, he querido llamar a la necesidad y a la urgencia de ofrecer a las nuevas generaciones los recorridos educativos adecuados para una formación íntegra de la persona, incluida la dimensión espiritual y moral”, dijo.

Foto: EFE/Alessandro Di Meo

El papa aseveró que ha querido subrayar, en particular, “la importancia de educar en los valores de la justicia y de la paz”.

“Los jóvenes de hoy miran con una cierta aprensión el futuro, manifestando aspectos de su vida que merecen atención como el deseo de recibir una formación que les prepare de un modo más profundo para afrontar la realidad”, aseguró.

Y aludió a la dificultad de los jóvenes “para formar una familia y encontrar un puesto estable de trabajo, para la efectiva capacidad de contribuir al mundo de la política, de la cultura y de la economía con el fin de construir una sociedad con un rostro más humano y sólido”.

“Invito -manifestó Benedicto XVI- a todos los jóvenes a tener paciencia y constancia en la búsqueda de la justicia y de la paz, a cultivar el gusto por ella, que es el reto verdadero”.

“La paz no es jamás un bien alcanzado plenamente, sino una meta a la que todos debemos aspirar y por la cual todos debemos trabajar”, concluyó.

El pontífice saludó a los fieles y peregrinos en varias lenguas y, al hacerlo en español, dijo: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española aquí presentes y a cuantos participan en el rezo del Ángelus a través de la radio y la televisión”.

“En este primer día del año -agregó-, la Iglesia contempla con fervor a María Santísima, Madre de Dios y madre nuestra, y a su Inmaculado Corazón encomienda confiada el deseo de que brote por todas partes la justicia y la paz y cesen las guerras, las divisiones y las enemistades entre los hombres. ¡Feliz año nuevo!”.

Foto: EFE/Alessandro Di Meo
Foto: EFE/Alessandro Di Meo

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