Miami es una de las ciudades más bilingües de EUA. En TV, en el gobierno y en la calle se habla español, pero algunos creen que su dominio está desapareciendo lentamente al ritmo en que la comunidad de inmigrantes se va asimilando.

El sistema escolar de Miami-Dade tiene dificultades para enseñarles a los niños la lengua nativa de muchos de sus residentes. El debate se inició cuando el distrito escolar comenzó a eliminar gradualmente los tradicionales 30 minutos diarios de clases de español, tras las quejas de que no producían estudiantes verdaderamente bilingües, y en su lugar comenzó a expandirse el demandado programa “lengua extranjera extendida” (EFL), donde la enseñanza, en áreas esenciales como matemática y ciencia, se divide entre el inglés y otra lengua. Según expertos, esta es la mejor forma de que los alumnos adquieran otra lengua y elimina la necesidad de una maestra aparte de español.

En Miami-Dade, el nivel de rigor del programa ha hecho que sea muy buscado por los padres, y esté fuera del alcance de muchos estudiantes. Los niños reciben enseñanza foránea o ninguna. Además, los maestros deben ser capaces de leer y escribir en ambas lenguas, además de enseñar matemáticas y ciencia. Muchos piensan que el distrito no está aprovechando a las maestras que ya están en el sistema, ni reclutando hablantes nativos de otros campos.

Buscando un balance, el condado ha revertido su plan de recortar las clases tradicionales de español, y está pidiendo aportes sobre cómo estructurar sus programas de lenguas foráneas. El estado de la Florida no invierte en la educación bilingüe, que queda en manos de los distritos escolares. Miami-Dade gasta más de US$20 millones en enseñar a los niños otra lengua.

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