Una investigación sobre fraude electoral en Hialeah que ya ha manchado a dos de las campañas más importantes del condado Miami-Dade ahora involucra a la oficina de un comisionado condal y podría resultar en el arresto de un tío del ex alcalde de Hialeah, según fuentes vinculadas al caso.

Bárbara Pino (der.) aparece junto a su madre María Pino.Foto Enrique FlorLas autoridades han indicado que al menos tres “boleteros” utilizaron la oficina del comisionado condal Esteban Bovo para entregar unas 164 boletas ausentes a una ex empleada, quien luego las llevó a una oficina de correos.

Bovo parecía conmocionado el jueves cuando un reportero le preguntó sobre los hechos y dijo que no sabía nada. Las fuentes indican que su ex empleada Anamary Pedrosa, de 25 años, no parece haber recibido pago de ninguna campaña política por su papel y está colaborando con la investigación.

Entre los sospechosos que podrían enfrentar cargos graves por manipular boletas ausentes está Sergio Robaina, el hombre conocido en Hialeah como “El Tío”, por ser tío del ex alcalde Julio Robaina. El jueves por la noche, Sergio Robaina declaró que jamás había dejado boletas ausentes en la oficina de Bovo.

“Yo nunca dejé nada allí, ni una sola boleta”, dijo Robaina, de 74 años, aunque admitió haber recolectado boletas en el pasado. “Solamente [ayudo] cuando alguien no puede, porque la mayoría del tiempo ellos mismos las envían. Tienen que ser muy ancianos o algo así, y las boletas deben estar selladas”.

Sin embargo, Bárbara Pino, una votante sordomuda cuya boleta ausente terminó en el grupo de 164 bajo investigación, dijo que Robaina llenó y selló la suya hace dos semanas.

Cuando un reportero de El Nuevo Herald le preguntó por escrito quién había llenado su boleta ausente, Pino respondió: “Sergio Robaina”.

Tanto Pino, de 52 años, como su madre, María Pino, no saben por quién votaron.

María, de 89 años, declaró: “Yo tengo mi mente que no da más”.

Las mujeres no fueron las únicas en señalar a Robaina.

María Peña, de 52 años, afirmó que Robaina visitó su casa hace dos semanas para promover algunos candidatos cuyos nombres no recuerda.

“El tío de Robaina vino a hablarme de política, a cabildearme para que yo votara por los que él quería”, señaló Peña.

Finalmente, Peña dijo que votó por los candidatos que deseaba aunque tampoco recuerda sus nombres. Finalmente, aseguró que depositó su boleta en un buzón cerca de la sucursal de JC Penney, en Hialeah.

La semana pasada, las autoridades arrestaron a Deisy Pentón de Cabrera, de 56 años, bajo un cargo grave por falsificar la firma de una votante y dos cargos menores por recolectar al menos 31 boletas ausentes en violación de una ordenanza condal.

La investigación empezó el 23 de julio cuando un detective privado presentó evidencia contra Cabrera ante la Unidad de Corrupción Pública del Departamento de Policía de Miami Dade. Dos días después, los detectives detuvieron a Cabrera con boletas en la mano a una cuadra de la oficina en Hialeah de la campaña para la reelección del alcalde Carlos Giménez, cuya candidatura ella promovía.

Esa misma noche, del 25 de julio, Pedrosa aparentemente dejó el monto de 164 boletas en una oficina de correos en el 2200 de la avenida 72 del noroeste. Había renunciado a su cargo algunos días antes para dedicarse a estudiar Leyes, indicó Bovo. Su último día de trabajo era el 27 de julio.

Pedrosa no respondió a mensajes de reporteros de The Miami Herald. Su abogado, J.C. Planas, aseguró que no ha cometido ningún delito.

“Se puso en contactó con mi oficina y dijo que la policía quería hablar con ella, y yo le aconsejé que cooperara”, indicó Planas, quien sirvió al lado de Bovo en la Legislatura estatal hace dos años.

Por el momento, las autoridades no esperan presentar cargos contra Pedrosa. Sin embargo, todavía no está claro por qué se utilizaba la oficina de Bovo como lugar de recepción de boletas ausentes.

Por su parte, Bovo no ha sido cuestionado por los detectives. Un reportero le informó sobre los hechos el jueves por la tarde.

“Dios mío, ¿cómo esperan que pueda comentar sobre esto?”, preguntó Bovo. “Esta es la primera vez que escucho algo de esto. Trabajar para otra campaña durante las horas de trabajo y en mi oficina es algo prohibido. Esto no debió haber pasado”.

Reporteros de El Nuevo Herald y The Miami Herald inspeccionaron las 164 boletas ausentes el jueves en el Departamento Electoral de Miami-Dade. Entre el montón de boletas se encontraba la de Pedrosa y la de Milagros Guerrero, de 64 años, quien habló brevemente con un reportero de El Nuevo Herald el miércoles tras ser interrogada por detectives.

El miércoles por la tarde, Guerrero visitó el apartamento de otros votantes cuyas boletas ausentes también terminaron bajo investigación. Un reportero de El Nuevo Herald la observó cuando entró a la casa de Angel Lara y María Lara-Rivero.

El jueves, un hombre que se identificó como el yerno de esta pareja dijo que sus suegros “están con Alzheimer y no pueden hablar”.

Cuando el reportero le dijo que había visto a Guerrero entrar a la casa un día antes, el hombre se puso nervioso.

“Ya han venido los detectives”, indicó. “Mis suegros están muy cansados. No tienen nada que decir”.

Otra votante reportó que había entregado tanto su boleta como la de su hija a una mujer conocida como Beba, quien les ha hecho el favor de recolectar las boletas ausentes y sugerir candidatos desde hace seis o siete años.

Las 164 boletas ausentes, firmadas entre el 12 y el 25 de julio, pertenecen principalmente a hispanos ancianos de Hialeah, aunque algunos viven en Miami Gardens y Hialeah Gardens.

Las boletas serán revisadas por un comité especial el martes 14 de agosto, día de las elecciones.

Varios votantes insistieron en que llenaron sus propias boletas sin la ayuda de boleteros y que las depositaron en sus buzones o las llevaron a una oficina del correo. No podían explicar cómo terminaron en el grupo de 164 depositadas juntas la noche del 25 de julio.

Cabrera tendrá su primera audiencia ante un juez el 31 de agosto. Giménez ha negado repetidamente que trabajara para su campaña aunque los detectives la observaron cuando entraba a la oficina de su campaña en Hialeah.

La fiscal Katherine Fernández-Rundle se separó del caso la semana pasada tras alegaciones de que una persona que trabaja para una empresa contratada por su campaña de reelección había sido observada junto a Cabrera. Algunos críticos habían criticado lo que parecía un conflicto de interés debido a que Fernández-Rundle y Giménez compartían la misma empresa de asesoría política, Quantum Results, Inc.

Esta semana, Giménez canceló el contrato con Quantum Results tras descubrir que la empresa emplea a un ex convicto.

Hasta el jueves, más de 100,000 votantes han participado en las elecciones a través de boletas ausentes o de manera anticipada. (El Nuevo Herald)

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*