Para cientos de residentes del sur de la Florida, el Domingo de Pascua de Resurrección será el primer día de su vida espiritual: un momento lleno de esperanza y responsabilidad.

Muchos de los hombres y mujeres que eligieron unirse en la adultez a la Iglesia Católica dijeron que iniciaron este viaje espiritual por diferentes razones, algunos debido a eventos que les ocurrieron, otros en respuesta a una curiosidad de toda una vida.

Otros dijeron que sentían una motivación religiosa, la necesidad de celebrar activamente a Dios en vez del reconocimiento pasivo de su existencia.

Todo parecía unirse en la promesa de un nuevo comienzo.

La Pascua, impregnada de temas de muerte y resurrección, ha sido por largo tiempo la época preferida del año para la iniciación católica.

La arquidiócesis de Miami estima que cientos de recién llegados realizaron el sábado por la noche los ritos necesarios de entrada, en la Misa de Vigilia de Pascua en iglesias a lo largo del sur de la Florida, donde recibieron los sacramentos del bautismo, confirmación y comunión.

Resurrección de Jesús

Realizados en la víspera del evento más sagrado del cristianismo, las entradas rituales resonaban con el significado y simbolismo de la Pascua de Resurrección, dijo Cheryl Whapham, directora de ministerio laico y formación de la fe de adultos para la Arquidiócesis de Miami.

“Esta noche, más que ninguna otra, celebramos y recordamos la muerte y resurrección de Cristo”, comentó Whapham.

Después de más de seis meses de entrenamiento religioso a través del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, un programa de la Iglesia para introducir gradualmente a los recién llegados a la fe, Jenna D. Guerra, de 29 años y residente de Miami, está llena de contento por la anticipación del momento de su renacer espiritual en la Iglesia Católica Madre de Cristo, en Miami.

“Me va a dar una limpieza, como un nuevo comienzo, un volver a nacer”, dijo Guerra, “porque no he sido perfecta en mi vida. He hecho cosas y he cometido errores de los que no estoy feliz. Pero no puedo mortificarme por eso día tras día. Tengo que levantarme y seguir adelante”.

Como otros que se embarcaron en el viaje, Guerra dice que siempre ha creído en Dios y siente una afinidad por el cristianismo, pero nunca había sido un miembro activo de una religión organizada.

Bruce Valenzano, de 31 años y residente de Hialeah, tomó su interés en la Iglesia después de un evento traumático: su joven hermano sufrió un infarto masivo a la edad de 27 años.

“Estuvo inconciente de cinco a seis días”, dijo Valenzano de su hermano Gabriel. “No parecía que fuera a librarse, y eventualmente lo logró. Está bien ahora”.

Valenzano, quien vio cómo los paramédicos usaban un desfibrilador para revivir a Gabriel, está convencido de que ese día en el 2009, fue testigo de la intervención divina.

“En el hospital incluso lo llamaban el muchacho del milagro”, recordó.

A pesar de la intensidad del evento, el camino de Valenzano hacia la Iglesia no fue fácil.

Cristo consoladorFue criado como mormón, y a la mitad de los preparativos para su preparación religiosa para el catolicismo, supo que la Iglesia Católica no reconocería su bautismo en la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días, un ritual que llevó a cabo su padre cuando Valenzano era niño.

“Ese fue mi momento de duda”, dijo. “Pero recé por ello, seguí adelante y finalmente lo acepté. Voy a ser parte de esto”.

Valenzano dijo que su decisión y el camino que lo llevó a ella han llenado una nostalgia espiritual.

“Me siento más fuerte y cercano a Dios ahora que he estado yendo a estas clases una vez por semana y también los domingos a la iglesia”, dijo Valenzano, quien asiste a la Iglesia Católica Nuestra Señora de los Lagos, en Miami Lakes. “Quiero seguir construyendo esa relación”.

Luego de haber asistido por largo tiempo a una variedad de iglesias cristianas, Moira Campbell, de Lauderdale Lakes, dijo que siempre ha sentido una relación con Dios.

Pero no fue sino hasta el año pasado que Campbell escogió unirse a la Iglesia Católica con su esposo, Weston, y su hijo de 23 años, Scott.

“Nunca sentí que pertenecía a ningún lugar que no fuera la Iglesia Católica”, dijo Campbell, quien asiste a la parroquia St. Helen, en Fort Lauderdale.

Ella tuvo un “despertar” espiritual, dijo Campbell, por medio de su empleo como trabajadora social para la Oficina del Guardián Público de la Universidad Barry en el Condado Broward.

“El concepto de un trabajador social”, dijo, “lo que hace un trabajador social, donde abogas por los menos afortunados en nuestra sociedad, cuando crees en la justicia y en el apoyo, eso de cierta forma – ¿qué debo decir? – me llevó al límite”.

Desde que se enroló en el programa para adultos de la Iglesia, Campbell, quien describió su edad como “en los 50”, dijo que aprendió a conectarse con Dios en una forma que nunca sintió.

“Había rezado antes”, dijo, “pero diría que básicamente eran meras palabras. Ahora, debido a las enseñanzas de mi religión, cuando rezo es algo que siento con más significado, y viene de lo profundo de mi alma”. (The Herald)

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