El verano se acerca y las ganas de darse un chapuzón o divertirse en el mar aumentan. Atrás han quedado los años en que el buceo se consideraba un deporte “extremo”, hoy esta actividad se ha vuelto popular en todo el mundo.

En 1943, en la II Guerra Mundial, Buceo el explorador francés Jacques-Yves Cousteau (1910-1997) junto con el ingeniero francés Émile Gagnan (1900-1979), inventó un aparato para sumergirse bajo el agua: la escafandra autónoma, dispositivo que permite el buceo sin dependencia de suministro de aire desde la superficie y que une dos inventos anteriores: el regulador, una válvula que se abría cada vez que el buzo inhalaba, y la botella de aire comprimido.

El dispositivo denominado “Aqualung”, o pulmón de agua, facilitó enormemente la exploración acuática.    

Hasta hace poco el buceo recreativo se practicaba solo en las esferas militar o industrial. Hoy está experimentando un “boom”. Existen miles de centros de buceo por todo el mundo. Esta actividad ya no es un deporte extremo sino una actividad recreativa familiar.

El mundo del mar es una de las partes más interesantes de nuestro planeta. El ser humano siempre se ha sentido atraído por los misterios de las aguas profundas.

Barcos hundidos, cuevas, paisajes nocturnos, encuentros con delfines y tiburones, rodaje submarino son algunas de las posibilidades que nos ofrece el buceo.

“Para empezar a bucear no es necesario ninguna característica especial. Solo tienes que saber nadar y estar tranquilo en el agua. Pero hay que tener en cuenta que el buceo, como toda actividad de aventura, tiene sus riesgos”, advierte el experto.

“Para poder practicarlo con seguridad es imprescindible adquirir los conocimientos básicos y obtener una certificación. Es lo mismo que sacar el carnet de conducir”, matiza Ruiz López.

Actualmente hay muchas escuelas que ofrecen cursos para aprender las reglas básicas de seguridad bajo el agua.  Para no preocuparse por la validez del certificado en el extranjero, es recomendable optar por sistemas mundialmente difundidos como el de PADI (Asociación Profesional de Instructores de Buceo), la escuela de formación y evaluación más rígida y centralizada que existe. Su sede se encuentra en Estados Unidos y desde allí controla los centros locales por todo el mundo.

“Existen contraindicaciones absolutas que impiden bucear. Son las enfermedades graves, como por ejemplo, la epilepsia o problemas importantes de los oídos”, añade la doctora Bárbara Molina Gil de la clínica Buceo y Salud de Madrid. Como cualquier pasatiempo activo, el buceo ayuda a mantenerse en buena condición física, pero los beneficios más grandes que tiene para la salud son a nivel psicológico. “Siendo una actividad en el entorno natural que requiere la tranquilidad y la paz, el buceo ayuda a relajarse y a estar de buen humor”, explica la doctora Bárbara Molina Gil.

Practicar buceo es sentirse parte del club especial que tiene su propio lenguaje y sitios de reuniones. Los buceadores comparten la admiración y respeto hacia el mundo submarino. Algunos creen que el buceo es una determinada forma de pensar y vivir, una filosofía de vida que une a la gente de diferentes países y edades.• (EFE)

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