Cualquier gran ciudad podría ser cara para vivir, pero en el Gran Miami, donde la mayoría de la población está dada por las inmigraciones que buscan cómo alcanzar el sueño americano, al mismo tiempo que viven atados a quienes dejaron atrás en sus lugares de orígenes, el costo de la vida tiene un peso mayor.

Manny Segarra es un puertorriqueño que sonríe todo el tiempo y a todo le pone una pisca de humor. A todo, excepto cuando habla de su situación laboral: tiene dos trabajos para poder sufragar los gastos del hogar y sólo duerme 3 o si acaso 4 horas diarias.

El boricua comenzó a trabajar en una aerolínea de renombre hace 23 años y en ese entonces entró a la compañía ganando 11 dólares por hora. Hoy le pagan 24.46 por la misma hora de trabajo, pero paradójicamente el dinero no le rinde lo suficiente y, por tanto, –llevándole la contraria a su esposa, quien le dijo mil veces que no lo hiciera– se vio obligado a buscar un trabajo extra, igualmente relacionado con el movimiento de carga en el Aeropuerto Internacional de Miami.

Con 45 años de edad, dice sentirse cansado. En efecto, tiene unas ojeras que lo hacen ver como una persona mayor y una barba copiosa que le resta lozanía a su rostro. Manny es otro de los muchos hombres y mujeres radicados en Miami, la ciudad de mayor influencia hispana en Estados Unidos, que no tiene otra opción sino trabajar por partida doble buscando que “las cuentas le den” a la hora de pagar los “biles”, las facturas, o realizar las compras en el supermercado.

¿Por qué Miami?

Como en el caso de Segarra, las encuestas y estudios indican que la gente se radica en Miami en busca de más seguridad cultural para sus familias, oportunidades de empleo, ventajas en el estudio y cielos soleados, entre otros aspectos.

El idioma más hablado en Miami, según el último censo, en 2010, es el español con un 67,75 por ciento de la población, seguido por el inglés, el francés creole, francés y portugués. En consecuencia, Miami reúne todos los idiomas del continente americano, lo que la convierte en una ciudad muy atractiva para vivir.

Otro de sus ‘encantos’ es la ornamentación y el buen aspecto de calles y avenidas. En el 2008, la revista Forbes calificó a Miami como “la ciudad más limpia de Estados Unidos” por la baja polución en el ambiente que la rodea, sus grandes espacios verdes, el agua potable, la limpieza de las calles y los programas de reciclaje. Un estudio de la firma inglesa Knight Frank considera a la Capital del Sol como “una de las ciudades más ricas de los Estados Unidos” y la quinta en cuanto al poder adquisitivo de sus pobladores.

Cifras ‘por las nubes’

Pero al margen de las bondades que cualquier parroquiano puede encontrar en Miami, el Instituto de Política Económica (EPI, por su sigla en inglés) revela que un hogar compuesto por tres personas se sostiene con un promedio de tres salarios mínimos, mientras que en otras ciudades solo bastan dos para “vivir un estilo de vida modesto”.

Las cifras de esa organización muestran que una familia compuesta por padre, madre y un niño que resida en Kendall, por ejemplo, necesita al menos 60.168 dólares al año para cubrir todos sus gastos básicos, es decir, que al menos las tres personas aporten igual número de salarios.

Uno los rubros que más ‘golpea’ el presupuesto familiar es el de la vivienda. De acuerdo con EPI, una familia de tres miembros gasta en renta un promedio del 22 por ciento de sus ingresos. El centro de análisis Zillow, especializado en bienes raíces, considera que esa cifra puede ser mucho más elevada y en casos específicos podría ascender al 47 por ciento de los ingresos, cuando la media nacional es el 30 por ciento.

“Esto es particularmente preocupante para los nuevos inmigrantes o empleados de empresas que se llegan al sur de la Florida, en particular aquellos cuyas empresas no subsidian el alojamiento”, considera Zillow.

Cuánto cuesta llenar ‘el carrito’

Según el banco UBS y su informe Precios y Salarios 2015, que compara el costo de vida en 71 ciudades, el precio promedio mundial para llenar un carrito en el supermercado ronda los 400 dólares.

El reporte de la entidad bancaria indica que Miami se sitúa en la posición número 11 a nivel mundial, en donde un hogar gasta alrededor de 583 dólares para surtir por completo la cesta familiar, lo que la convierte en una de las ciudades más costosas de los Estados Unidos, superada por Nueva York (632 dólares) y Chicago (586 dólares).

El carrito de compras, o cesta familiar, según el banco internacional suizo, está compuesto por 39 productos, entre ellos leche, pan, carne, pescado o arroz, es decir, productos básicos entre los que no se incluyen artículos suntuosos como aromatizantes para el hogar y otros.

Tercera edad y pobreza

Contrario a lo que el común de la gente pueda creer, el 24.5 por ciento de los hispanos de la tercera edad en el condado Miami-Dade están sumidos en la pobreza.

Según la organización Miami Matters, que valora los índices del nivel de vida, la salud y otros pormenores de la población, casi un cuarto de la población hispana que sobrepasa los 65 años de vida, es decir, cerca de 50.000 personas, vive o trata de sobrevivir por debajo del índice de 11.500 dólares al año estipulado por el Gobierno federal.

“Los mayores de edad, que viven por debajo del nivel de pobreza, conforman un grupo muy vulnerable, dadas las limitaciones físicas, las necesidades médicas y el aislamiento social de que son objetos”, estipula la organización.

Por todo lo anterior, personas como Manny Segarra quieren llegar a la vejez para trasladarse a su país de origen con una pensión de Estados Unidos. Sin embargo, y mientras los años dan paso a la vejez, esas mismas personas deben trabajar de sol a sol sorteando las dificultades de sobrevivir en una de las ciudades más costosas del mundo.

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