Los actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, además de cambiar la estrategia de seguridad en el mundo, tuvieron graves repercusiones económicas que aún se hacen sentir.

El primer gobierno de George Bush, que apenas comenzaba, había recibido de la administración Bill Clinton un superávit de 350 mil millones de dólares. 

“De esta manera, la primera decisión que tomó el mandatario fue reducir los impuestos, pero a favor de lGeorge W. Bush y las Torres Gemelasos grandes capitales privados. Con los atentados y dada la estrategia de seguridad global que se implementaba, incrementó la necesidad de gasto militar como consecuencia de las intervenciones en Afganistán e Iraq, que requirieron en el presupuesto de Estados Unidos destinar más de 1.200 millones de dólares diarios. En un solo año este país invirtió más de 460 mil millones solo en este gasto”, comenta Germán Nova, subdirector del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional de Colombia. 

De esta manera, mientras Bush recibió superávit, Obama absorbe de este un déficit de 850 mil millones de dólares causado por el aumento exagerado en el gasto. 

Hace solo tres semanas, tanto demócratas como republicanos discutían la aprobación del incremento del techo de la deuda. De acuerdo con Nova, estos últimos estarían dispuestos a aprobar la medida, siempre que se disminuyera el gasto público sin afectar el gasto militar, factor que causa el déficit fiscal. 

Actualmente, la economía estadounidense representa el 18% del porcentaje mundial, y por esta fuerte influencia los atentados contra las Torres Gemelas generaron secuelas en el planeta. Mientras en 1950 el 7% de la economía mundial estaba relacionada con el comercio internacional, hoy, del total de la producción mundial, cerca del 20% termina en ese comercio. Por ende, la situación del país norteamericano no se puede aislar de las naciones europeas, asiáticas o de América Latina. 

“Por ejemplo, llama la atención que del total de exportaciones colombianas, cerca del 42% se dirigen a Estados Unidos. Es decir, existe una alta dependencia, y si entra en crisis ese socio principal, nuestra balanza comercial se puede afectar, lo que también le sucedería a los principales países de la región”, comenta Nova. 

En la misma línea, debido a que los hechos del 11 de septiembre estuvieron relacionados con movimientos como Al-Qaeda y con países árabes que lideran las exportaciones de crudo, hubo una repercusión en el precio internacional del barril, llevándolo por encima de los 100 dólares. 

Por último, Nova recuerda que Estados Unidos ha tomado decisiones con criterios que han complicado la geopolítica: “Por ejemplo, el embargo a Cuba, que en lugar de debilitar la revolución fortaleció la unidad de este pueblo que hoy continúa el régimen socialista. Lo mismo sucedió con respecto a la forma como se enfrentó el atentado terrorista: se invadió a Afganistán, se sacó del poder a los talibanes, pero se mira el país en el momento actual, muchos afganos dicen que esta ha sido una década perdida porque socialmente no ha habido ninguna mejora y todavía están bajo un gobierno con mucha inestabilidad política; algo similar a lo ocurrido en Iraq”

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