En menos de 24 horas, el Condado de Miami Dade registró dos amenazas de bomba.

El martes por la mañana, un hombre fue detenido en La Pequeña Habana después de amenazar con hacer explotar un autobús, informó el Departamento de Policía de la Ciudad de Miami.

El incidente ocurrió en la esquina de la calle 8 y la avenida 19 del suroeste cerca de las 10 a.m. La policía detuvo el tránsito durante la investigación y reabrió el área una hora después.

De acuerdo con el sargento Freddie Cruz, el hombre, que viajaba en un autobús, comentó a otros pasajeros que tenía una bomba consigo, y que iba a hacer explotar otros explosivos en distintas partes del país. Los especialistas en explosivos de la policía fueron llamados a investigar, y no encontraron indicios de algún artefacto.

Cruz dijo que el hombre, cuya identidad no ha sido revelada, fue interrogado por el Buró Federal de Investigaciones.

dadeland-mallLa otra amenaza ocurrió el lunes por la noche en Kendall. El centro comercial Dadeland fue evacuado después de que empleados de una joyería notificaran a autoridades que alguien había llamado para avisar que había una bomba.

Alrededor de las 7 p.m. del lunes, empleados de la joyería Pandora, adentro del centro comercial, recibieron una llamada telefónica en la que se les informaba que había una bomba en el lugar.

Los gritos de “¡Bomba!” se esparcieron, y rápidamente se generó un pánico entre empleados y compradores.

“Simplemente comenzamos a correr”, dijo Luis Camejo, quien trabaja en la tienda Rosetta Stone.

Algunas personas cayeron al piso mientras escapaban. Según testigos, ninguna autoridad del centro comercial explicó qué estaba sucediendo, o cuál era el protocolo a seguir para evacuar el centro comercial. A pesar de ello, María Prado, la administradora del centro comercial, dijo que todas las tiendas de Dadeland cuentan con un manual de evacuación. El manual contiene “contactos de emergencia, procedimientos de seguridad, y procedimientos en caso de evacuación, amenaza de bomba, desastres naturales, tiradores y otras preocupaciones”.

Las autoridades respondieron a una llamada de emergencia y ayudaron a evacuar el centro comercial. Para las 7:30 las entradas estaban acordonadas con cinta amarilla.

Algunos empleados del centro comercial comentaron el lunes por la noche que no tenían información sobre cómo reaccionar en casos de emergencia.

Stephanie Currais, quien trabaja en la tienda MAC, recalcó que nunca ha realizado algún tipo de simulacro durante el año que lleva trabajando ahí.

Camejo agregó que él nunca ha recibido instrucciones sobre qué hacer en este tipo de situaciones.

“Creo que no están muy organizados cuando pasan cosas como éstas”, apuntó.

Los policías llegaron a la escena con perros entrenados para detectar explosivos. A las 8:15 p.m. confirmaron que no había peligro y dieron la señal para que vendedores y compradores reingresaran al lugar. Según autoridades, no hubo ninguna persona lastimada tras el incidente.

La joyería Pandora dijo a través de una empleada que no tenía ningún comentario sobre lo sucedido. (El Nuevo Herald)

 

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