Banda desmanteladaLos organizadores de una estafa de $1.4 millones se desviaban poco del guión que les funcionó la primera vez en el 2007.

Primero, encontraban a personas para alquilar enormes casas en el sur del Condado Miami-Dade que entonces llenaban de muebles, ropa y otros artículos de tiendas de segunda mano, como Goodwill, según las autoridades. Luego, conseguían seguros para los inquilinos.

Después de algunos meses, los inquilinos “accidentalmente” dejaban una vela encendida al lado de una planta artificial, prendiendo fuego a la casa entera. En el paso final, presentaban un reclamo a la compañía de seguro, explicando que habían sufrido hasta $120,000 en pérdidas de muebles y otras pertenencias.

Las estafas tenían otra cosa en común: muchas veces rotaban los mismos sofás, juegos de cama y lámparas de casa a casa. Hasta colgaron marcos con las mismas fotos de una familia en dos de las casas.

Las autoridades el miércoles arrestaron a 20 personas, incluida una tasadora pública, que participaron en la estafa que se repitió 12 veces.

“¡Qué atrevidos!”, dijo Katherine Fernández-Rundle, la fiscal estatal de Miami-Dade, durante una conferencia de prensa el miércoles por la tarde. “Ni siquiera compraban muebles nuevos. Llevaban los mismos muebles destruidos que acababan de reclamar a la próxima casa”.

Según las autoridades, los principales organizadores eran Gustavo Adrián Godínez Díaz, de 30 años, y Alina Núñez, una ajustadora pública, de 51 años. Ambos enfrentan cargos de chantaje sistematizado, conspiración, fraude organizado, incendio provocado, fraude de seguro y hurto en gran escala. Otros organizadores incluyen a María Julia Ferrer, de 23; Raúl J. Ferrer, de 22; Beltis Cabrera, de 22; Camilo Cabrera Ramos, de 45; y Lizbeth de la Nuez, de 41.

Los supuestos inquilinos también fueron arrestados: Yanet Sánchez Baldeiche, de 39; Carlos A. Cabrera Castillo, de 49; Daylin Espinosa, de 29; Mercedes Ferrer, de 49; Higinio A. García, de 87; Teresa García, de 48; Raúl Hernández, de 47; Mailliwnia Jiménez, de 29; Jorge L. Milanes, de 46; Maribel Melendi Mora, de 29; Ceilin Arencibia Pérez, de 32; Mario Morales Pérez, de 42; y Eduardo Rodríguez Rodríguez, de 33.

La Operación Luz de Vela se realizó en colaboración con la División de Investigaciones de Incendios Premeditados y Delitos Económicos del Departamento de Policía de Miami-Dade y la Oficina del Jefe de Bomberos de la Florida. El 40 por ciento de las estafas del estado ocurren en Miami-Dade.

Jeff Atwater, jefe estatal de bomberos y de finanzas, dijo que es importante detener este tipo de estafa porque todos los propietarios en la Florida son víctimas.

“Todos tenemos que escribir un cheque a la compañía de seguro, nuestras primas suben cuando no detenemos este tipo de comportamiento”, dijo Atwater. “¿Por cuánto tiempo van a seguir pensando estos estafadores que la única víctima es una compañía de seguros?”

Los arrestos ocurren en un momento en que muchos residentes se están quejando de una propuesta de la compañía estatal de seguros, Citizens Property Insurance Corp., para aumentar en un promedio del 30 por ciento el precio para nuevos clientes. En algunas partes de Miami-Dade, el costo de una nueva póliza podría subir por 95 por ciento.

Las autoridades supieron de esta estafa a través de un hombre que había sido arrestado en un caso separado y que estaba cooperando con la policía. Según el informe del arresto, Godínez Díaz le había contactado en abril del 2011 para pedir su participación en la estafa. Bajo la dirección de un detective, el testigo acompañó a Godínez Díaz mientras iban por varias casas que potencialmente podrían ser utilizadas.

“Durante la reunión, Gustavo Godínez Díaz le dijo [al testigo] que necesitaba alquilar una casa grande y lucrativa porque quería sacar una póliza de seguro con más cobertura monetaria”, según el informe. “Además, explicó que necesitaba utilizar una compañía que no fuera Citizens porque ésta tardaba demasiado tiempo para pagar los reclamos y no quería levantar sospechas sobre la estafa”.

Los dueños de las casas no eran cómplices y en dos de los casos han perdido las propiedades en ejecuciones hipotecarias. (El Nuevo Herald)

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